Los daños del ozono

Por Eduardo Carrillo/Gaceta UdG
26 Septiembre 2016

La reducción de funciones pulmonares, cardiopatías y hasta la muerte de neuronas, son algunas de las consecuencias de respirar constantemente aire con gases como el ozono.

Por lo general, cuando se habla de contaminación ambiental, las personas suelen referirse a las repercusiones en las vías respiratorias, y como ejemplo de esto mencionan la exacerbación del asma, pero otros daños menos estudiados y sobre los que hay poca información, son los producidos en el cerebro y sus unidades funcionales: las neuronas a nivel del hipocampo.

Para la investigadora del Departamento de Fisiología, del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), María Luisa Mendoza Magaña, el ozono es un “gas altamente oxidante” para lípidos y proteínas de la membrana de las neuronas. No sólo esto, sino que las induce a un proceso inflamatorio o hasta les ocasiona la muerte.

Mendoza Magaña, junto con otros especialistas, son los primeros en esta Casa de Estudio en investigar sobre los efectos de estas sustancias en el sistema nervioso central.

El ozono es formado por la reacción de la luz solar con contaminantes como el óxido de nitrógeno (NOx) y compuestos orgánicos volátiles (COV) emitidos por vehículos e industrias (cementeras, aceiteras, ladrilleras), por lo que las concentraciones de éste aumentan durante los días soleados de primavera y verano, como las contingencias ambientales ocurridas este año en la Ciudad de México.

La académica explicó que las repercusiones del ozono en fase aguda son: deficiencias cognitivas, sobre todo en memoria de corto y largo plazo; dolores de cabeza y falta de sueño. Respecto a la etapa crónica, a largo plazo puede influir sobre algunas enfermedades, como parkinson y alzheimer, entre otras.

Explicó que es posible inferir que una persona que viaja del campo a la ciudad, y si ésta registra altos niveles de contaminación, con un solo día puede presentar dolor de cabeza e irritación de ojos. “Cuando hay gente expuesta por largo tiempo, puede ser que tenga de repente una pérdida ligera de la memoria”, aspecto que no es valorado, pero que constituye una advertencia de un posible problema.

Panorama y medidas
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la contaminación atmosférica causó más de siete millones de muertes en el mundo durante 2015. Al año, en la Ciudad de México, sus habitantes provocan la producción de alrededor de 10 toneladas de contaminantes, entre éstos el ozono.

De acuerdo con el Informe Nacional de Calidad del Aire 2014, elaborado por el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático, en Jalisco persisten los problemas relacionados con el aire, tanto por partículas suspendidas (PM10) como por ozono.

“El límite normado de una hora de ozono se rebasó en siete estaciones de monitoreo pertenecientes a los municipios de Zapopan, El Salto y Guadalajara, en tanto que el de ocho horas se rebasó en El Salto”.

Incluso, según el estudio de la organización sin fines de lucro, Clean Air Institute, titulado La calidad del aire en América Latina: una visión panorámica, en 2011 Guadalajara alcanzó los niveles de acumulación de ozono más altos de todo Latinoamérica, con una concentración de 68.9 microgramos por metro cúbico.

La OMS ha planteado la necesidad de que las urbes implementen medidas precautorias, como disminuir la emisión de contaminantes, crear ciclovías para reducir el parque vehicular, establecer un transporte urbano y de carga que no contamine y que la expansión sea de forma vertical, comentó la especialista.

Patente
Investigadores del CUCS estudiaron un tratamiento con base en la curcumina —molécula obtenida de la raíz de la planta del mismo nombre— y lograron la patente “Formulaciones farmacéuticas y/o nutracéuticas a base de curcumina y Myo-Inositol para controlar el proceso oxidativo e inflamatorio en enfermedades crónico-degenerativas”.

Al respecto, el investigador del CUCS, Mario Alberto Ramírez Herrera, dijo que dicha formulación “puede revertir el daño oxidativo que ocurre en enfermedades crónico-degenerativas, y en ese sentido se puede aplicar a una gran variedad de enfermedades, como artritis y las neurodegenerativas alzheimer y parkinson”.

Ramírez Herrera agregó que es necesario seguir estudiando este tema, ya que en modelos experimentales han detectado que la curcumina también es capaz de inhibir o revertir la muerte celular ocasionada por el ozono.

 

 

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