“Hasta la madre del capitalismo”: Pronunciamiento de colectivos y personas de Jalisco adherentes a La Otra Campaña en el marco de la Marcha Nacional por la Justicia y Contra la Impunidad”

Guadalajara, México

 mayo 2011

¡Estamos hasta la madre!

[pique aquí para bajar el documento en pdf: Pronunciamiento hasta la madre ]

De la violencia del Estado y del crimen organizado. La “guerra contra las drogas” de Felipe Calderón es una farsa. Es una farsa porque este gran negocio capitalista que es el tráfico ilegal de drogas, no funciona sin la complicidad, permiso y participación de la clase política y de las instituciones públicas que controlan[1].

Es una “guerra” que ha costado a la nación más de 35 mil muertos, miles de heridos, cientos de miles de familias afectadas, ciudades devastadas, militarización creciente y una campaña mediática que pretende legitimar la mano dura como forma de gobernar a través de medidas de excepción que se convierten, por la vía de los hechos y no de cambios legales, en un Estado de sitio.

En Jalisco esta guerra ha costado más de 1,073 ejecuciones y 131 enfrentamientos entre fuerzas armadas oficiales y fuerzas armadas de la delincuencia, según el reporte oficial[2].

Ello a pesar de que el presupuesto para el aparato de seguridad en Jalisco ha crecido cerca de 58 por ciento en los últimos cuatro años[3]. La violencia ha crecido a pesar de que de 2002 a la fecha se ha triplicado el número de presos en las cárceles estatales[4], lo que confirma el fracaso de las políticas de criminalización en la que están empeñados los gobiernos en turno.

A pesar de la inversión de los contribuyentes en los aparatos de seguridad, la violencia y la impunidad siguen creciendo. Según especialistas hay una impunidad de 97.9 por ciento porque la inmensa mayoría de los que cometen algún delito comunidad nunca llegará a ser sancionado. Además 75 por ciento de los recursos en seguridad se usan contra la delincuencia menor[5].

Estamos hasta la madre porque la ola de violencia surgida en el sexenio de Calderón se suma a violencias ancestrales y recientes que hemos padecido los de abajo en Jalisco.

Entre otras, la violencia de los despojos, es decir de los intentos seculares de los poderosos para arrebatar tierras, recursos naturales, aguas, bosques y terrenos urbanos de uso colectivo para privatizarlos y buscar, con ello, rentables negocios capitalistas. Ejemplos sobran. Los continuados intentos de despojar a los pueblos y comunidades indígenas de sus territorios para los negocios agroganaderos, mineros y turísticos siempre han estado acompañados de violencia, como atestiguan las resistencias de los pueblos wirrarikas, nahuas y cocas.

El despojo en las costas de Jalisco, para levantar grandes negocios turísticos, siempre está acompañado de violencia jurídica y física. En las ciudades del estado, la defensa de bosques (como el del Nixticuil) y de espacios públicos viene acompañada, siempre, de hostigamiento y persecución. Un tipo de violencia semejante a las plazas disputadas por el narcotráfico es la que padecen los pobladores de Temacapulín, Acasico y Palmarejo que luchan por su derecho a no ser inundados por un proyecto impuesto por el gobierno.

Violencia secular sufren las mujeres en Jalisco, con altas tasas de feminicidio, como dramáticamente confirman las estadísticas: en 2010 ocurrieron 81 asesinatos de mujeres, la peor cifra en los últimos quince años[6]. Violencia cotidiana padecen también las trabajadoras sexuales que enfrentan el hostigamiento de padrotes y policías[7].

Los jóvenes, especialmente de las periferias urbanas, han sido un grupo siempre violentado y hostigado a diario por policías que los persiguen y extorsionan. Desde antes que los narcos, los jóvenes enfrentan la violencia estatal.

¡Estamos hasta la madre de toda esta violencia!

Estamos hasta la madre porque esta “guerra” tiene otros propósitos. En primer lugar la batalla en contra de la delincuencia organizada fue lanzada para buscar la legitimación política de Calderón, después del fraude electoral y de su imposición en el Ejecutivo federal en 2006. En segundo lugar, busca legitimar y normalizar la presencia del Ejército y de las fuerzas armadas en las calles y poblaciones  del país, en abierta violación a las leyes mexicanas que señalan que el Ejército únicamente puede estar en las calles en periodo de excepción. El Artículo 129 de la Constitución mexicana, establece que: “En tiempo de paz, ninguna autoridad militar puede ejercer más funciones que las que tengan exacta conexión con la disciplina militar.” El aumento de la criminalización de la protesta social es un tercer propósito de la farsa que se disfraza de “guerra contra las drogas”. En el sexenio de Calderón ha aumentado la represión en contra de activistas, militantes y personas que salen a defender sus derechos. El clima de “inseguridad permanente” es usado y utilizado por los distintos gobiernos de todos los partidos para perseguir y reprimir activistas sociales.

El cuarto propósito que identificamos en esta falsa guerra contra de delincuencia consiste en preparar el terreno para la creación del Estado de excepción con el pretexto de enfrentamientos o narcobloqueos.

La complacencia y beneplácito del gobierno de Estados Unidos es un quinto propósito que identificamos en esta “guerra” de Calderón. Con su supuesta estrategia contra el narcotráfico Calderón busca ganar legitimidad y obtener respaldo estadounidense, y al mismo tiempo recursos de dicho gobierno.

Estamos hasta la madre de cárteles, empresarios de la droga y de sus sicarios que ya no respetan la vida. Antes los ladrones respetaban al menos a las familias de los barrios donde vivían, y mantenían un respeto por quienes no se metían con ellos.

Los adherentes de Jalisco a La Otra Campaña estamos hasta la madre porque esta guerra es en realidad la continuación de la política económica (de capitalismo salvaje) por otros medios.

La ola de violencia y la mal llamada estrategia para enfrentarla surge en el contexto de crisis social y desgarramiento del tejido social ocasionada por las políticas económicas aplicadas por gobiernos de todos los partidos en los últimos 30 años.

Dichas políticas han provocado el peor clima social para la juventud en toda la historia de este país. Nunca tantos millones de jóvenes (más de siete millones según los especialistas) habían sido dejados sin oportunidad de estudiar o trabajar. Esta exclusión de los jóvenes de los estudios y de la posibilidad de ganarse la vida va aparejada a la escalda de violencia estatal y al asentamiento de la delincuencia organizada en distintas zonas urbanas del país.

En Jalisco hay 2.3 millones de jóvenes entre 12 y 29 años de los cuales 10 por ciento, unos 230 mil muchachos, están excluidos de los estudios y del trabajo[8]. Y todo se debe a que la actual maquinaria capitalista de hacer negocios ya no necesita la mano de obra “excedente” que rebosa  en cualquier barrio de la ciudad, especialmente de las periferias.

Es una situación a todas luces explosiva pues por un lado el sistema entrena y prepara a los niños y jóvenes en su aparato educativo, para que su proyecto de vida consista en obtener ingresos para reproducir su vida vendiendo su fuerza de trabajo, pero la maquinaria económica ya no da empleos, o en todo caso ofrece empleos precarios, sin prestaciones y con bajos sueldos. Son los sujetos considerados desechables por el capitalismo.

El problema no es la delincuencia organizada. El problema se llama capitalismo, un sistema social para cuyas capas dirigentes sobran 80 de cada 100 personas del planeta. Así lo “diagnosticaron” y decidieron dirigentes empresariales y políticos del mundo, convocados por Mijail Gorbachov, reunidos en septiembre de 1995 en el hotel Fairmont de San Francisco[9].

Estamos hasta la madre de este sistema que ensalza la búsqueda de poder y riqueza. Gracias a la decadencia de la clase política, ahora da más prestigio ser narco de barrio y miembro de un cártel de la droga que un representante popular o incluso maestro. Pero nosotros no queremos ni a políticos ni a narcos.

Estamos hasta la madre de la clase política. Ellos son los responsables de la profunda crisis social que atraviesa Jalisco y la nación, ellos son los responsables de que el negocio ilegal de la droga y otros negocios ilegales altamente rentables, hayan llegado hasta donde están. Por eso los políticos son parte del problema, y no serán solución de nada. Ya no esperamos nada de la clase política, no le pedimos nada. Le exigimos que nos deje en paz. Nosotros nos haremos cargo de nuestra seguridad y procuraremos la paz que no nos han dado.

Estamos hasta la madre de la violencia desatada con el pretexto de combatir la delincuencia organizada, pues esta guerra de balas se suma a las múltiples guerras que padecemos cotidianamente los de abajo. La guerra del hambre por especulación, la guerra del silencio informativo y la guerra de las políticas sociales para domesticarnos.

Llamamos a pueblos, comunidades, barrios, colonias, familias y colectivos a procurarnos entre nosotros mismos la seguridad y la paz que gobiernos y delincuentes nos han arrebatado. Con autovigilancia y con autodefensa y autogestión de nuestros problemas, procurando en primer lugar que nadie se muera de hambre en nuestro barrio o nuestro pueblo y procurando resguardar a nuestros hijos y hermanos para que no se conviertan en carne de cañón, ya sea como policías o soldados o como sicarios y empleados de narcos.

Como siempre ha sido en la historia de esta región, la solución no vendrá de los de arriba, se está construyendo ya desde abajo, al margen de políticos, partidos y gobiernos, y al margen del capitalismo.

¡ALTO A LA GUERRA DE CALDERÓN!

¡NO MÁS SANGRE!

¡ESTAMOS HASTA LA MADRE DE LA VIOLENCIA ESTATAL Y DE LA VIOLENCIA DEL NARCO!

¡ESTAMOS HASTA LA MADRE DE LA CLASE POLÍTICA!

¡ESTAMOS HASTA LA MADRE DE LOS DESPOJOS!

¡ESTAMOS HASTA LA MADRE DE LA PRESENCIA DEL EJÉRCITO EN LA CALLE!

¡ESTAMOS HASTA LA MADRE DEL ESTADO, SUS POLICÍAS, SUS EJÉRCITOS Y SUS CÁRCELES!

¡ESTAMOS HASTA LA MADRE DEL CAPITALISMO, LOS PATRONES, LA PROPIEDAD PRIVADA Y EL DINERO!

¡ESTAMOS HASTA LA MADRE DE LAS FRONTERAS, EL COLONIALISMO Y EL RACISMO!

¡ESTAMOS HASTA LA MADRE DE LOS DIRIGENTES, LOS LÍDERES CARISMÁTICOS, LAS VANGUARDIAS, LOS PARTIDOS Y LAS ONG´S!

¡ESTAMOS HASTA LA MADRE DE LOS ACADÉMICOS QUE NOS QUIEREN ESTUDIAR Y OBSERVAR!

Asamblea de comuneros de Mezcala

Grupo Libertario Solidaridad

Colectivo Cuadernos de la Resistencia

Brigada Callejera

Colectivo Rebelión Cotidiana, Ciudad Guzmán

Seminario Movimientos Sociales, Sujetos y Prácticas


[1] Un ejemplo: según un estudio del Senado de la república, los cárteles del narcotráfico controlan completamente 195 gobiernos municipales del país mientras que influyen en otros 1,536 las cuales suman el 71 por ciento del total de los 2.439 municipios en México (http://esquiudigital.com/diario/?p=6952) .

[2] Cifras de la base de datos de muertes ocasionadas por el enfrentamiento con el crimen organizado, elaboradas por el gobierno federal.http://www.presidencia.gob.mx/base-de-datos-de-fallecimientos/

[3] El presupuesto para la Secretaría de Seguridad Pública y la Procuraduría de Justicia de Jalisco pasó de 2,408 millones de pesos (mdp) en 2007 a 3,795 mdp en 2011; un aumento de 58 por ciento. Fuente: Secretaría de Finanzas del gobierno de Jalisco.

[4] El Reclusorio Preventivo Metropolitano de Guadalajara fue diseñado para albergar a 2,992 personas, pero actualmente cuenta con 6,946; lo que representa un sobrecupo de 132 por ciento, según cifras de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ) (Público, 1 agosto 2010).

[5] Datos de Guillermo Zepeda Lecuona, investigador del ITESO.

[6] Maricarmen Rello, “2010, año con récord de feminicidios en Jalisco”,Público, 20 enero 2011.

[7] Brigada Callejera ha documentado puntualmente las agresiones que han sufrido las trabajadoras sexuales en Jalisco y en todo el país.

[8] Georgina García Solís, “Según datos del Coepo, el 10% de los jóvenes de entre 12 y 29 años ni estudia ni trabaja”, La Jornada Jalisco, 14 noviembre 2010.

[9] Hans-Peter Martin y Harald Schumann, La trampa de la globalización, Madrid, Taurus, 1998, pp. 7-15.

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