Un año de calvario

Publicado: noviembre 23, 2009 de GDL en Corrupción, Despojos, Información Jalisco, Represión y Derechos Humanos
Etiquetas:

Maricarmen Rello/ Publico/ 23 Nov 09

Mami ¿cuándo me vas a llevar contigo?”, preguntó la niña Rosa Isela a quien llama madre, la última vez que les permitieron reunirse en el albergue donde la pequeña estaba confinada. Poco después el Consejo Estatal de Familia (CEF) cambió a la pequeña de institución y se amparó para incumplir la orden que el 28 de octubre de 2008 emitió una juez de lo familiar para que el organismo dependiente del DIF Jalisco le devolviera a Alberto Ávila Vélez, alias Alondra, la custodia de la niña.

Ha transcurrido más de un año, el mismo en que le impiden verla. Y son más de tres denuncias públicas, abogados, manifestarse donde puede. Alondra no se resigna al designio de los funcionarios públicos que la descalifican porque “no cuenta con la capacidad emocional” (respuesta oficial del CEF) para el cuidado de la menor.

La barba incipiente que asoma bajo su maquillaje y las ropas de señora que envuelven su cuerpo, con el que nació hombre, son de fondo el único argumento que sostiene la decidida obstinación de los funcionarios que impiden que la transexual Alondra viva con la niña que crió desde los dos días de vida (su madre biológica adicta se la cedió) hasta que le fue retirada por el DIF, a mediados del 2006.

Alondra pudo visitar a Rosa Isela en el albergue de monjas Niñas Desamparadas, AC donde vivió hasta el mes en que la juez séptima de lo familiar, María del Carmen Mejía le concedió la custodia temporal de la niña. Desde entonces sólo sabe lo que le informó hace meses la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDHJ): que está bien. Punto.

La CEDHJ no logró el permiso del CEF para que pudieran seguirse reuniendo semanalmente mientras se resuelve la pugna judicial. Además tiene pendiente resolver la queja presentada hace más de tres años por la transexual, que en marzo pasado estimó que estaría lista en “un mes”. En tanto, el CEF se niega a la petición para el reencuentro de Rosa Isela con Alondra, pasando por encima de la resolución de la juez, la CEDHJ y las firmas a favor suscritas por organismos civiles.

Alondra tiene a favor el testimonio de los vecinos de Tala, donde vivían, de que fue para Rosa Isela “mejor que una madre biológica”; el examen psicológico que confirmó el buen estado emocional de la niña respecto a su transexualidad, un trabajo y una vivienda digna que consiguió a fin de reunir los requisitos que objetaba el CEF. Nada le ha valido. A más de un año, se le sigue negando hasta saber dónde vive la niña. “Sufro mucho. Lloro. La extraño… me preocupa por lo que esté pasando […], que esté triste”, dice Alondra, que frente a su impotencia, reafirma: “Yo seguiré luchando por mi hija”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s