
Foto: Tonatiuh Figueroa
La policía, principal objeto de críticas. Diversas marchas se congregaron en la Minerva para protestar contra la delincuencia. La luz de las velas fue la muda protesta de los ciudadanos que están hartos de ser víctimas de los criminales
Sergio Blanco / Público, 31 agosto 20008
Recuerden que es una marcha silenciosa”, fue el llamado que tuvieron que hacer en varias ocasiones los organizadores de la protesta local contra la inseguridad, para apaciguar la algarabía de los participantes, que conformaron uno de los mayores contingentes que se han manifestado en la ciudad en los últimos años.
Avenida Vallarta, a la altura de Chapultepec, fue el punto designado para reunirse y partir hacia la Minerva a las siete de la noche. La mayor parte de los presentes vestía de blanco, incluso un perro labrador solidario con su amo lucía una playera de ese color. Conforme pasaban los minutos, de las calles aledañas más y más personas se integraban a la marcha. Aquello parecía un gran cardumen asediado por los reporteros, que depredaban a cualquiera de los integrantes que se dispersaba. Muchas personas aprovecharon para saludar a los espectadores, como se hace en los desfiles, y hasta hubo quien quemó incienso del que se huele en los templos. También algunos aplausos turbaron la parsimonia del contingente e hicieron surgir el llamado: “Recuerden que es una marcha silenciosa”.
El evento logró convocar a más de 16 mil personas, según revelaron los informes de diferentes dependencias. El primer comandante de Tránsito y Vialidad, Carlos Álvarez Báez, confesó: “Dato curioso, los grupos chocaron, el mayor contingente venía de la Minerva a Chapultepec”. Otras marchas se integraron desde López Mateos Norte y Sur, Agustín Yáñez y Golfo de Cortés, aunque, aseguró, “no fueron tantos como cuando ganaron el campeonato las Chivas”, que convocaron a 25 mil personas.
En la página de Internet del grupo organizador, Iluminemos México, se leía una de las más importantes premisas: “No necesitamos gritar, ni señalar, ni maldecir. A veces, el silencio es más grande que los gritos. Nuestra presencia será suficiente para demostrar lo que somos, lo que queremos y de lo que somos capaces”.
Y las voces: todos, todos los que en principio se animaron a compartir una solución al problema identificaron como fuente de la inseguridad a la corrupción policiaca y del gobierno: “¡Por supuesto!”, “¡Claro!”, “¡Obvio!”.
Ronaldo Santiago, uno de los organizadores fue específico: “El problema es de fondo, que hagan limpieza de la policía más que nada. Se empieza la limpieza desde la casa y aventar a la calle la basura [...] La raíz de la delincuencia es que nosotros la hemos permitido; si desde que inició la hubiéramos apachurrado como cucaracha no estaríamos aquí esta noche”.
Y el contraste: a las 20:30 horas se encendieron veladoras y se cantó el Himno Nacional para rematar la pacífica marcha: “¡Mexicanos al grito de guerra!”, entonaron los presentes, que felices por la demostración estuvieron hasta casi las diez de la noche deambulando por avenida Vallarta, ante la desesperación de los agentes viales, que querían reincorporarla al tránsito.
Entre los consultados, sólo una persona difirió de las tajantes opiniones de los manifestantes y sugirió otra solución para el problema de la inseguridad: “La gente sólo piensa en ella [misma]. Somos un país y debemos estar unidos. [...] En el momento en que haya en este país oportunidades para todos no va a haber necesidad de que la gente tenga que sacar dinero de manera fácil [...] y como nunca nadie dice nada, entonces no se termina [...] Todo viene desde el corazón. Si no nos comprometemos con nuestro país no vamos a llegar a nada, dijo una próxima bióloga, Marisa Ibarra.
A proceso, multihomicidas de Ciudad Guzmán
Los siete presuntos responsables del asesinato de seis integrantes de una familia cuyos cuerpos fueron encontrados el 30 de julio pasado en una finca de la colonia San Pedro, en Ciudad Guzmán, ya están a disposición del juez segundo de lo penal, en aquel municipio, para ser procesados.
Ellos son Alejandro López Alatorre, de 25 años, agente investigador de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Jalisco; Severiano Nájar Sánchez, alias la Yegua, de 28 años; Cuauhtémoc Cuevas Álvarez, el Temo, de 29 años; Óscar Valencia Martínez, de 26 años; Omar Valencia Martínez, de 30 años; José Reyes Ochoa Valencia, el Junior, de 18 años; y José Luis Maldonado de Anda, de 26.
Todos presuntos responsables de la muerte de Félix Bautista Lugo, de 69 años, jubilado; su esposa Carmen Campos Cárdenas, de 45 años; la hermana de ésta, Adriana Patricia Campos Cárdenas, de 24; Roberto Bernardino Campos, de 17, quien era hijo de Carmen e hijastro de Félix; y las niñas Magali y Mayra, de apellidos Bautista Campos, de ocho y siete años, respectivamente, hijas de los dos primeros. Todos asesinados tras robarles un millón de pesos, debido a que habrían identificado como parte de la banda al policía, a quien ya conocían, según indicaron en sus declaraciones los detenidos.