En nuestros espacios compartimos con otros la alegría de vivir con base en nuestra experiencia dentro de nuestras comunidades, estamos tratando de expulsar el principio de la escasez del centro de la política y de la ética a escala de la sociedad.Fuente: Ojarasca 189 Melquiades (Kiado) Cruz El origen de la cultura tiene varias dimensiones. La occidental se ha convertido en homogénea y hace al hombre centro del universo, pero existe otra tendencia cultural que depende de la naturaleza. La confrontación entre ambas formas culturales resulta compleja, a la luz de una gran cantidad de sus expresiones concretas que ofrecen una pluralidad de pensamiento. Antes de la llegada del individualismo, los habitantes de estas tierras enfrentábamos la vida de modo convivial porque la tierra es compartida por todos. Nuestras tecnologías, conocimientos y producción son resultado de una labor conjunta, lo que significa que los recursos y la energía son propiedad de la comunidad, es decir, de todas las familias: la naturaleza entendida como propiedad de hombres y mujeres. Al ser la tierra un bien de todos, su cuidado era y sigue siendo responsabilidad común. Esto ofrece una explicación del modo de conservación de la diversidad natural en nuestros territorios, reaccionamos de una forma convivial para regenerar nuestros ámbitos de comunidad o nuestras formas de vida vernáculas. Fortalecemos nuestra autonomía como poder de control sobre lo nuestro que engloba nuestros valores y define la labor comunal. (more…)




































