Personaje del año
Ricardo Franco/Milenio
Socióloga de la Universidad de Guadalajara, es el rostro de un colectivo que asumió la tarea de defender el derecho más importante para las mujeres: la vida.
La tipificación del feminicidio en Jalisco, sin duda, fue uno de los hechos más relevantes del año en materia de seguridad e impartición de justicia, pues en 2012 se registraron 147 homicidios en agravio de mujeres, 30 más que el año anterior.
Celia Magaña García, activista junto con otras organizaciones, impulsó la reforma al Código Penal del Estado para que se incluyera este delito y se castigara con severidad al agresor de una mujer, luego de que se observara cierta pasividad e indiferencia de parte de las autoridades ante la violencia de género.
La primera vez que Magaña García escuchó el término feminicidio fue en Francia, mientras estudiaba el doctorado y a la par seguía con interés los homicidios de mujeres en Ciudad Juárez. Desde entonces la lucha para erradicar la violencia contra las mujeres se convirtió en su causa.
Fue en diciembre de 2010, con el asesinato de Marisela Escobedo en Ciudad Juárez, que las agrupaciones jaliscienses en pro de los derechos de las mujeres se cuestionaron la necesidad de tipificar el feminicidio en el estado, pues la actitud de las autoridades les pareció indiferente ante la visible problemática, y decidieron unir esfuerzos para una meta en común. “Hubo una polarización de posiciones en donde, en efecto, lo que encontramos en el Instituto Jalisciense de la Mujer, fue una política de cerrar los ojos, de negar todo y de decir que no era verdad, aunque los hechos y las cifras estaban ahí”, comenta Magaña García.
El día esperado llegó y el 14 de agosto, el Congreso del Estado aprobó la tipificación, sin embargo, el trabajo aún iniciaba, ya que el siguiente paso sería que las autoridades utilizaran la nueva herramienta para que se haga justicia para aquellas mujeres que fueron victimadas.
Para la activista, la violencia contra las mujeres involucra a toda la sociedad y mientras no se cambie la mentalidad de nada servirá la tipificación.
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Celedonio Monroy Prudencio, Ejidatario desaparecido
El ejidatario nahua de la Sierra de Manantlán es la última víctima de la impunidad que ha campeado por decenios en estas montañas de la costa sur de Jalisco
Celedonio Monroy Prudencio fue privado de su libertad por ocho encapuchados que acudieron a su domicilio, en el rancho Loma Colorada, del ejido Ayotitlán, municipio de Cuautitlán de García Barragán, en la Costa Sur de Jalisco, la noche del 23 de octubre pasado. A más de dos meses, es un fantasma que recorre la Sierra de Manantlán como recordatorio de años de acoso de poderes fácticos –mineros, talamontes, narcotraficantes- sobre esta comunidad nahua que posee los yacimientos de hierro más ricos del país, además de la biodiversidad más notable del Pacífico central.
Para el éxito de ese acoso ha sido esencial el respaldo a los grupos empresariales mineros en el gobierno del estado de Colima, que reclama parte del ejido como su propio territorio soberano, así como el abandono del gobierno de Jalisco, que durante la Administración de Emilio González Márquez poco ha hecho para respaldar a sus ciudadanos de la zona.
El resto de coctel lo pone la alarmante incapacidad del Estado mexicano por hacer cumplir la ley en las zonas rurales que los narcos de diversas denominaciones controlan por todo el país, con libre trasiego de armas de alto poder y su referente inmediato: la impunidad.
Monroy Prudencio tiene 37 años y egresó de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad de Colima. Está casado con Blanca Estela González León desde hace seis años, quien presenció el levantón de su esposo.
Monroy se constituyó en un líder importante del ejido en su enfrentamiento con las mineras afincadas en Minatitlán, Colima. Pero el mapa de conflictos se fue complicando con el ingreso de explotadores ilegales del hierro y de la madera, lo que obligó a abrir numerosos frentes.
Además, tuvo una actividad política al interior del municipio, Cuautitlán de García Barragán; al respaldar al Partido Acción Nacional, se enfrentó a los priistas y no faltaron amenazas de un lado a otro, previo a las elecciones que ganó el tricolor.
Pasaron sólo 23 días del ascenso del nuevo gobierno municipal para que desapareciera. Los mayores de Ayotitlán, encabezados por Gaudencio Mancilla, exigen la verdad, por penosa que resulte. Pero no hay indicios del nahua ni de sus captores. Por eso, la sierra es recorrida por un fantasma que recuerda que es apenas el último en una larga lista de hechos de impunidad, intocada por décadas.
Agustín del Castillo/Ayotitlán