Julio Ríos/La Jornada Jalisco
Para muchos es fácil adivinar cuales son las prioridades del gobernador Emilio González Márquez.
El 8 de diciembre de 2011 se aprobó fast track la nueva Ley de Información Pública, en la que se contemplan penas de cárcel para quien revele información confidencial –aunque ésta sea auténtica y desnude corruptelas de los funcionarios– y para intentar quedar bien ante las críticas de organismos ciudadanos, empresariales y del Cesjal, Emilio presentó el 25 de abril de 2012 una iniciativa de decreto al Congreso Local para revertir esta medida. Para hacerlo duró 139 días.
El viernes 14 de octubre de 2011, mientras se inauguraban los Juegos Panamericanos, miles de personas perdieron su patrimonio por el embate del huracán Jova y sufrían en albergues de 40 comunidades y pueblos de la costa jalisciense. Jova comenzó a devastar 13 mil hectáreas desde el 11 de octubre, pero fue hasta el lunes 17 de octubre, cuando por fin Emilio se dignó a visitar las zonas dañadas. Duró seis días para hacerlo. 144 horas.
En contraste, el miércoles 15 de agosto pasado, la Comisión Tarifaria que estudia los precios del pasaje en el transporte público aprobó en menos de cuatro horas un incremento en el costo del boleto para los camiones; sin siquiera exigir mejoras en el pésimo servicio. A excepción de Coparmex Jalisco y de la Federación de Estudiantes Universitarios, que preside Marco Antonio Núñez, que fue una de las pocas voces sensatas, los demás casi no metieron las manos para evitar el golpe seco a la economía de las familias; y a diferencia de lo ocurrido con la ley que criminaliza la libertad de expresión y con los damnificados del huracán, Emilio ahora sí actuó rápido. En menos de 12 horas el incremento se publicó en el Periódico Oficial de Jalisco. Así de sencillo.
Y ahora, de nuevo, luego de chantajes, vociferaciones y manotazos en la mesa, los camioneros lograron el aumento y aún advierten que el servicio será peor.
Unidades apretujadas donde hay que beber el sudor de los demás pasajeros, maltratos y malas caras de los choferes, mentadas de madre a quienes entregan transvales, altas velocidades como si trajeran cosas en lugar de personas, gente que no alcanza a subir y es arrastrada en la banqueta, agarrones a las mujeres y víctimas humanas que perecen arrolladas por los vacunos.
Y el gobernador se lava las manos. Al cabo que, como dijo el lunes, todo es problema de la Comisión Tarifaria y ya.
Qué tristeza.
Twitter: @julio_rios