El Yeiyari: la continuidad wixárika

Publicado: junio 16, 2012 de cronicadesociales en Cultura y Tradiciones, Información Jalisco, Opiniones, Pobreza y desigualdad, Pueblos
Etiquetas:

Julio González  (Parte I de II) La Jornada Jalisco.- Existe un gran abismo entre el imaginario y la concepción del mundo de los indígenas. Los hombres occidentalizados no han logrado entender cómo ven la vida los pueblos autóctonos. Los hombres blancos tienen un dilema desde hace décadas: llevar el desarrollo a las comunidades indígenas y, por otro lado, respetar sus prácticas.

Para los wixaritari entender la vida sin los elementos de la naturaleza es como si los teiwarixi, como llaman los huicholes a los hombres blancos, tuvieran que concebir su curso sin la religión católica, cristiana o judía. La vida, la religión y la mitología van de la mano.
Los wixaritari saben que la naturaleza les da la vida, en cambio, los mestizos la utilizan para vivir. Los primeros conocen a Hikuri Neirra como su hermano mayor y primer guía a la tierra sagrada, para los no huicholes es un venado de cola blanca. Tatei Niwetsika la llaman “nuestra madre”, es el maíz, el grano con el que se hacen las tortillas, dirían los segundos. El Hikuri les sirve para entender y compartir el conocimiento, para seguir en contacto con sus ancestros y dioses; para el resto de las personas en el mundo es un cactus alucinógeno llamado peyote.
Los ancestros les delegaron sus labores y decidieron irse a las entrañas de la tierra, donde vivieron años hasta que pudieron emerger y tomar diversas formas naturales: manantiales, cuevas, plantas, montañas, animales y la fuerza de la naturaleza hacen posible la vida.
La cultura wixárika, pueblo prehispánico que sigue existiendo en nuestros días, ha sido influenciada por la occidentalización, modernización y problemas sociales que han orillado a los huicholes, en parte, a dejar sus creencias, ceremonias y tierras para poder sobrevivir.
Sin embargo, gracias a la introducción de prácticas y herramientas los huicholes pueden sobrevivir en este mundo globalizado. Por ejemplo, el estambre y la chaquira son la materia prima para sus artesanías, que a su vez son objetos industrializados.
Esta disyuntiva, desarrollo y “dejar ser”, tiene su propia historia y existen sucesos políticos y sociales que aportan y ayudan a comprender el panorama de la actualidad wixárika. La educación autónoma es fundamental para continuar con su identidad.

Plan Huicot: Desarrollo y progreso  desde la visión occidental

Durante el sexenio del presidente Luis Echeverría (1970-1976), el gobierno federal implementó el Plan Huicot que consistía, según el Informe de Gobierno presentado ante el Congreso de la Unión en 1971, en “la iniciación de una red de caminos de penetración, la construcción de aeropistas en 22 poblaciones, el establecimiento de los servicios de radiocomunicación, la construcción de centros y casas de salud, 32 tiendas de la Compañía Nacional de Subsistencias Populares, sistemas de agua en seis poblados y otros servicios”.

Se crearon brechas y carreteras, poco a poco los teiwarixi, fueron invadiendo la sierra, sus bosques y comunidades de forma acelerada. Comenzaron a llegar las madereras forestales para enriquecerse y arrebatarles el sustento wixaritari. Con ello, los conflictos territoriales se acrecentaron con los pueblos circunvecinos.
Uno de los objetivos de este programa era educar a los pueblos indígenas de la Sierra Madre Occidental desde una visión occidental. Además de transformar la arquitectura de las comunidades e incorporar elementos de “progreso”. Esto influyó en la vida y el futuro de las generaciones de los nativos de la sierra.
Huicot significa “huichol, cora y tepehuano”, se refiere a la proporción de la Sierra Madre Occidental en la que habitan estos pueblos indígenas y era parte del programa de desarrollo del Instituto Nacional Indigenista (INI).
Décadas atrás los teiwarixi buscaron la incorporación de la mano de obra de los indígenas y su contribución al sistema productivo del país. A lo largo de la historia, el gobierno fue incapaz de entender las necesidades de los pueblos indígenas y al contrario, quisieron imponerse para obtener el mayor provecho de los pueblos indígenas a favor del sistema económico mexicano y global.
Esto no quiere decir que los huicholes no necesitaran el apoyo del hombre blanco, ellos carecían durante largas temporadas de alimentos, no había un buen servicio de salud ni de educación. No sabían las consecuencias del programa de desarrollo y con éste fueron visibilizados en el país.
En la actualidad siguen migrando por períodos variables, por ejemplo para la cosecha de algunas verduras como el tomate en Sinaloa.

La llegada de la luz a Tateikié: del fuego al foco

Antes los jóvenes se dormían temprano, los temas de conversación eran otros. Se hablaba de la cultura, las actividades religiosas y políticas de la comunidad, las tradiciones eran trasmitidas a las nuevas generaciones de manera oral, alrededor de Tatevarí, el abuelo fuego, por los ancianos. El fuego es la luz de la identidad wixárika.
Pero a partir del 12 de noviembre de 2003 para los habitantes de Tateikié, también conocido como San Andrés Cohamiata, su realidad se transformó. Las estrellas ya no eran los únicos focos que junto con la luna alumbraban a la comunidad. Llegó la energía eléctrica.
Vicente Fox, el entonces presidente de México, mencionó en su discurso de inauguración que su gobierno respetaba el medio ambiente, así como los monumentos históricos, los centros ceremoniales y que la sociedad y los mexicanos tenían que respetar el patrimonio cultural de los pueblos indígenas. Una muestra más de la disyuntiva del hombre blanco: llevar progreso y respetar las prácticas. Sin embargo, llegaron nuevas actividades económicas a las comunidades y con ello los huicholes se encontraron en un proceso de transculturación.
Para el gobierno del estado de Jalisco se beneficiaron 438 habitantes de la localidad, se mejoró la calidad de vida, ya que se redujeron riesgos causados por la falta de alumbrado, todo para el desarrollo humano de los indígenas de la zona.
Ahora en la comunidad se habla de lo que sucedió en la novela de las nueve de la noche, los wixaritari no se duermen temprano porque cada vez son menos los que van al campo a trabajar la tierra o a cuidar a las vacas. Ahora se trabaja en la tiendita de la esquina, tienen su salario que sirve para comprar la comida del día, por dar algún ejemplo. Existe una tendencia de las prácticas tradicionales a desaparecer ya que contrastan con las nuevas actividades de las comunidades. Un choque cultural.
Esto trajo como consecuencia la transformación de la identidad. Los jóvenes tienen una idea diferente de la cultura, influenciada por los medios que consumen y los valores adoptados que no pertenecen a su comunidad. Esto se da más en las comunidades fronterizas, las que están más cercanas a la civilización de los hombres blancos. El pueblo wixárika sabe que tiene que buscar la solución, es un reto permanecer hoy y mañana, como los ancestros lo hicieron.

About these ads

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s