Se habla de que el Cerro Grande de Manantlán, en Colima, podría convertirse en una zona turística
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Mariana Jaime Mural (29 mayo 2012).- La minería, los cambios de uso de suelo y la ganadería son las principales amenazas para la Reserva de la Biósfera de Manantlán aseguran investigadores de la Universidad de Guadalajara (UdeG).
De hecho, la Secretaría de Economía ha otorgado concesiones para la explotación de minas, dentro del Área Natural Protegida, denunció Luis Manuel Martínez Rivera, investigador del Centro Universitario de la Costa Sur (CUCSur).
“Una de las (presiones) más fuertes es la minería, eso es a nivel nacional, lo estamos viendo con los terrenos de Wirikuta, no es ajeno Manantlán, está rodeado, no sólo Peña Colorada, sino en la parte sur de la reserva hay gran cantidad de concesiones mineras que se han dado, incluso hay concesiones dentro del territorio, aunque todavía no se están explotando”, aseveró.
“Ya tenemos alrededor varias minas en los bordes de la reserva, entonces, es una presión bastante fuerte. El cambio de uso de suelo también, de la parte sur, la presión por la parte de la ganadería no ha llegado adentro tan fuerte, pero está en los bordes”.
Eduardo Santana Castellón, también investigador del CUCSur, añadió que existen dos estudios independientes –uno de la UNAM y otro de la UdeG– sobre cambios al uso de suelo, los cuales demuestran que la Reserva de la Biósfera de Manantlán ha tenido éxito en disminuir la destrucción de la vegetación natural, de ahí la importancia de ser firmes en su protección.
Mencionó que se habla de que el Cerro Grande de Manantlán, en Colima, podría convertirse en una zona turística como Mazamitla, pero ello, indudablemente pondría en riesgo los recursos naturales.
Santana Castellón recordó que la protección de Manantlán surgió de la lucha campesina en defensa de los recursos naturales, principalmente en contra de las compañías madereras, y de la llegada de la UdeG a la zona, motivada por la investigación científica.