Isaura López Villalobos/El Occidental
“Me sentí discriminada por ser gordita, me tocaron de una forma que no me gustó, el doctor al lado de los residentes me dijo ‘Y esto ¿qué?’ Al tocar la parte baja de mi estómago”, relata Silvia Guzmán Franco con 37 semanas de embarazo; acudió al Antiguo Hospital Civil Fray Antonio Alcalde por ser un embarazo de alto riesgo, ella presenta várices vulvares.
Silvia Guzmán está afiliada al Seguro Popular, acudió a la Unidad de Gineco-obstetricia desde las seis de la mañana para salir minutos antes de las 14:00 horas, sin probar alimentos y recibiendo un trato indigno por parte del personal administrativo y del servicio médico.
Recuerda que no la querían atender porque ya era tarde; sin embargo prefirió quedarse y que pasaran 40 chicas más a revisión para ser atendida: “Yo me quedé, yo me esperé pues por la necesidad, ellos lo que quieren es desocuparse pronto”, dice que la puerta de la unidad de alta especialidad se cierra las 14:00 horas.
La joven madre de familia, tiene 29 años, su mayor preocupación es que el parto se complique por su condición de salud, no es la primera ocasión, dice que en el HCG le niegan la atención, en el primer embarazo sucedió lo mismo: “Mi bebé casi se me asfixia, no quiero que pase lo mismo”.
Las mujeres que han sido entrevistadas por EL OCCIDENTAL de forma separada y en diferentes fechas coinciden en la falta de humanidad y el desdén caracterizado en el personal de Salud del Antiguo Hospital Civil de Guadalajara.
Lamentan la falta de sensibilidad de quienes se encargan de velar por la salud del pueblo. La señora Silvia narra uno de los momentos en que se sintió mal, preguntándose “¿Por qué vine aquí”?
“Me empezaron a revisar la panza, yo sentí como discriminación por estar gordita. Fue una de las cosas que no me pareció bien, yo fui a que me valoren no a que me critiquen, con qué confianza voy yo a revisión, me dicen desvístase. Parece que uno va a pedir limosna”.
La última ocasión en que regresó al servicio de gineco-obstetricia fue hace una semana por los fuertes dolores que traía en el vientre, no la querían atender a pesar de que el médico había sugerido que acudiera ante un dolor para realizar cesárea, esto por el estado de salud que ella guarda: las semanas de gestación, las várices vulvares y por el peso.
A pesar de tener Seguro Popular, Silvia Guzmán acudió al Hospital Alcalde o de los enfermos para que valorara su estado de salud, tuvo que desembolsar cerca de 200 pesos: “Me quería sentir a gusto y confiada de que mi bebé estaba bien”. En su familia hay antecedentes de que los bebés a las nueve semanas nacen muertos, no sabemos por qué”.
Ahora Silvia Guzmán no sabe a qué hospital acudir para recibir entre sus brazos a su cuarto bebé, está programado para que nazca el próximo 7 de mayo bajo cesárea, la madre de familia pide a las autoridades de salud atenderla para dar una vida más en condiciones óptimas.
Es una pena pues los mal educados ni con carreras cambian ni maduran