Si el País ya está atrasado, con la llegada de Peña Nieto se irá al despeñadero

Posted: enero 30, 2012 by cronicadesociales in Cultura y academia, Información Jalisco
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Pedro Mellado / Mural / Memoria viva

Guadalajara,  México (30 enero 2012).- Con rigor y seriedad obsesiva, tenaz y sistemática, ha observado y estudiado los movimientos sociales y políticos del País y de Jalisco, en particular, desde hace por lo menos 42 años. Es la autoridad intelectual más reconocida y respetada entre investigadores y especialistas en el estudio de las Ciencias Sociales en el Occidente del País. Su inteligencia ha tutelado las tesis de maestría y doctorado de por lo menos 50 destacados académicos de las más diversas universidades.
Por eso tiene autoridad para expresar que las fórmulas partidistas están en crisis, agotadas, lejos de ser soluciones para la participación de los ciudadanos en un proceso democrático genuino y honesto, porque en el País mandan los poderes fácticos, que en las próximas elecciones de julio sólo van a determinar quién será el nuevo mayordomo que cuidará sus intereses.

La alternancia de partidos en el poder sólo ha reproducido y profundizado los vicios del viejo régimen, reprocha el doctor Jorge Alonso Sánchez, hombre de luces y pasiones nobles, quien nació en Aguascalientes el 20 de enero de 1943 y llegó a Guadalajara en 1985, para entregarse con singular tenacidad y cristiana modestia a engrandecer estas tierras en las cuales encontró cálido abrigo.

A los 69 años de edad sigue siendo un devorador de libros y aficionado al buen cine, aunque no desdeña del todo un buen partido de futbol.

Alonso Sánchez obtuvo la licenciatura en Filosofía y Letras en el Instituto Libre de Filosofía y Ciencias de México en agosto de 1966, la maestría en Antropología Social en el Departamento de Antropología de la Universidad Iberoamericana (UIA) en agosto de 1975 y el doctorado en Antropología Social por el CIESAS en agosto de 1983.

Es miembro de la Academia Mexicana de Ciencias y del Sistema Nacional de Investigadores. Ha impartido clases y encausado tesis de licenciatura, maestría y doctorado, en la Universidad Iberoamericana, la UNAM, la UdeG, el ITESO, el Colegio de Jalisco y el Colegio de Michoacán.

El pasado viernes 14 de enero el Rector general de la Universidad de Guadalajara, Marco Antonio Cortés Guardado, anunció la creación de la Cátedra Jorge Alonso Sánchez, como un homenaje a su trayectoria, pues se le considera un emblema para la UdeG y para la antropología social en Jalisco y en México. El pasado 27 de octubre el Colegio de Jalisco lo nombró Maestro Emérito de esa institución.

El doctor Alonso Sánchez ha escrito alrededor de 25 libros y ha coordinado la publicación de por lo menos una cantidad igual. Ha observado muy de cerca la alternancia en Jalisco, el surgimiento del PDM en Los Altos; el desgaste sistemático del PRI y la frustrante experiencia de un PAN sin levadura que se desmorona con facilidad, víctima de sus propios vicios y corrupción.

El doctor reflexiona sobre el agotamiento del actual sistema político y advierte que “la democracia electoral es una democracia muy precaria, muy restrictiva, pues sólo unos cuantos ganan con ella. Se necesita una democracia donde la gente decida por sí misma. Está claro que la vía armada no era el camino, pero tampoco la vía partidista, la vía electorera tampoco. Se necesita una vía que construya a largo plazo un cambio de manera de convivencia de la gente, donde se pueda sobrevivir y el planeta no se destruya”.

UN LARGO CAMINO

¿Cómo descubrió que su vida iba a estar orientada al estudio de las Ciencias Sociales?

Fue un proceso paulatino. A finales de los años 60 colaboré con el Centro de Investigación de Acción Social (CIAS), que tenían los jesuitas y empecé a ver la relación que había de la religión con la dominación, pero también la contradicción que desde la perspectiva religiosa había aspectos de liberación. Hicimos estudios de campo en diferentes regiones, en el sur de Nuevo León, en el oeste de Chihuahua, en la región de Los Altos de Jalisco, y en todas ellas me empecé a topar —que fue cuando me interesé por la parte electoral— con situaciones en las que la gente decía ya basta, a las imposiciones del partido de Estado (el PRI).

Nadie estudiaba en esos tiempos cuestiones electorales, pues ya se sabía quién iba a ganar. Yo estudiaba la protesta electoral, de grupos que se atrevían a ponerse hasta contra el Ejército, con tal de que se respetara la dignidad de lo que ellos querían, de quienes ellos querían poner. No era una cuestión de partidos. Eso lo vi en Mier y Noriega, en el sur del Estado de Nuevo León, y en Janos, Chihuahua, ya pegado a la frontera con Estados Unidos.

En Janos las mujeres habían tomado la Presidencia Municipal y los hombres habían quemado su tarjetón electoral. Empecé a hacer ese trabajo como antropólogo.

El gran diario de oposición entonces era el Excélsior y yo fui a llevarles la información para evitar que el Ejército masacrara a las mujeres. Lo único que la gente quería era poner a un Presidente Municipal electo por ellos, que no les impusieran a alguien. Me escucharon algunos reporteros, pero no publicaron nada porque me dijeron que un Municipio tan lejano no era interesante o importante. Los periodistas nos atendieron, se preocuparon, pero no sacaron ni una línea. Finalmente los movimientos fueron doblegados por el autoritarismo.

DESGASTE PRIISTA

¿Cuándo llegó usted a Jalisco?

Llegué a Jalisco en 1985, con la idea de que la crisis económica iba a reflejarse en las elecciones, pero la crisis aquí no se sentía porque el dinero del narcotráfico corría a manos llenas.

En Guadalajara no pasó gran cosa, pero sí surgieron los movimientos en Los Altos, los del Partido Demócrata Mexicano (el que tenía un gallito colorado en su emblema).

El PDM ganó sus primeras Alcaldías en San Julián, en 1979, y en Lagos de Moreno en 1982. La organización para la defensa de la pequeña propiedad y la ideología del sinarquismo que había cundido en la región desde 1936 le dieron cohesión al movimiento.

El PDM se fortaleció porque los sinarquistas sentían que eran tratados como los lacayos del PAN, los que le hacían el trabajo fuerte al PAN. Florecieron y tuvieron una fuerza muy importante. Finalmente algunos de los dirigentes más importantes pasaron al PAN, como Emilio González Márquez, Leonardo García Camarena y Ramón González González. Era un grupo muy pequeño, muy simbólico. El sinarquismo sobrevive todavía, pero ya no tiene la fuerza electoral que logró en los años 80.

¿Cómo observó usted el desgaste paulatino del PRI en Jalisco?

El gran desgaste electoral del PRI no lo tiene por factores externos, sino por movimientos internos. Hay un priismo más popular que ya no aguantó al salinismo (Carlos Salinas de Gortari, Presidente de la República 1988-1994) como opción y se fue con Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano (postulado por el Frente Democrático Nacional, que integraron los partidos Mexicano Socialista, Del Frente Cardenista, Auténtico de la Revolución Mexicana y Popular Socialista), que fractura al PRI en el País y en Jalisco. En 1988 hay una fuerte represión contra la Corriente Democratizadora del PRI en Jalisco (esta corriente fue la que encabezaron Cárdenas Solórzano y Porfirio Muñoz Ledo al abandonar el PRI en 1987). Hubo gente que debió cambiarse de casa para que las presiones no le hicieran daño.

¿Qué otros factores contribuyeron al desgaste del PRI?

Contribuyeron fundamentalmente las explosiones del 22 de abril de 1992 en el Sector Reforma (explotaron casi 14 kilómetros de colectores, hubo 206 defunciones, más de mil casas destruidas y 600 automóviles dañados). Grupos de la sociedad civil entraron en contacto con los damnificados, encabezados por gente como Carlos Núñez Hurtado. Había organizaciones como el Movimiento por la Democracia, había una diversidad cívica muy importante. Ese fue un movimiento muy fuerte.

Luego viene el asesinato del Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo (en el Aeropuerto de Guadalajara, el lunes 24 de mayo de 1993, al quedar en medio de un presunto enfrentamiento entre narcos). Entonces muchos de estos grupos se contactan con la derecha panista, que también se molestó mucho con el asesinato del Cardenal y se formó aquello que llamaron “el molusco”, porque no tenía ningún eje que lo vertebrara, pero había un descontento muy grande.

Hubo otro acontecimiento que terminó por erosionar al PRI: el error de diciembre de 1994 (ya con Ernesto Zedillo Ponce de León en la Presidencia de la República, periodo 1994-2000) que derivó en la crisis económica. En febrero la gente afectada por la crisis votó en contra. Todo este caleidoscopio de descontento popular terminó por expulsar al PRI en los comicios del 12 de febrero de 1995.

VORACES Y CORRUPTOS

¿Qué podríamos rescatar en Jalisco luego de 18 años de alternancia?

Lo único que yo veo rescatable es que los partidos, todos, son bastante iguales, pues sólo les interesa el reparto de los puestos para su gente, al grado que se han convertido en una “puestocracia”. Mueven a la gente que está en los puestos públicos, en el aparato burocrático, para hacer campañas, mueven la nómina, igual uno y otro, tanto PRI como PAN. Mientras que el PRD resulta ser la caja chica de la Universidad de Guadalajara, pues el grupo político que la controla sólo apuesta fuerte por alguno de ellos cuando va por el PRI. Los cuadros importantes del Grupo UdeG van por el PRI y tienen al PRD como una caja chica para maniobrar con otros cuadros.

¿Por qué la gente se desencantó de los Gobiernos panistas?

Porque no resolvieron el problema de la democracia, de la pobreza, del empleo, de una alternativa humanista para la convivencia social y aparte metieron al País en un desgaste en la guerra contra el narcotráfico. En el ámbito local el PAN está integrado por camarillas de gente muy voraz y muy corrupta que se lleva dinero del erario público. La corrupción está en todos los niveles. Entre los corruptos viejos y los corruptos nuevos, a lo mejor la gente opta por los corruptos viejos.

DESPEÑADERO

¿Cuál es la expectativa para la sociedad con el regreso del PRI?

El regreso del PRI sería nefasto. Peña Nieto es candidato porque Salinas lo eligió, porque representa a los poderes fácticos. Su matrimonio es parte de una telenovela. Lo que su hija dijo sobre los pobres refleja lo que se dice en su casa, no es más que la expresión del desprecio que Peña Nieto tiene por los pobres, pero los va a utilizar para tratar de ganar la Presidencia de la República. Con él vamos a tener autoritarismo, represión, ineptitud. Si nuestro País ya está atrasado, con Peña Nieto iremos al despeñadero.

La amalgama del PRI es la complicidad, que comparte con el PAN. Hay corruptelas que se tapan unos con otros.

En Chiapas, todos los aliados de Andrés Manuel López Obrador son los que están golpeando a los zapatistas. A mí no me da ninguna confianza. Su amor por los poderosos no me da confianza de nada.

El “Peña Nieto” local (Jorge Aristóteles Sandoval Díaz) es peor que el del Estado de México, pues tenemos evidencias en la revista Proceso de que tiene nexos con los narcos, tiene una larga cola. No ha licitado muchas obras.

Del PAN me parece que Hernán Cortés no tiene ni idea, aunque tenga el control del aparato partidista; Poncho (Alfonso Petersen Farah) es una buena persona, pero yo lo quisiera sólo como doctor, porque es un excelente médico, es una persona honesta, pero si entrara de candidato quedaría copado por gente de Francisco Ramírez Acuña (ex Gobernador 2001-2007), a quien no le tengo ninguna confianza. Fernando Guzmán Pérez Peláez dudo que pueda ganar una elección. Tampoco veo entre los precandidatos de izquierda alguna alternativa buena.

Usted ha sido un acucioso biógrafo de Efraín González Luna, fundador e ideólogo del PAN. ¿Sigue siendo el partido que él soñó?

Nada queda del PAN que él soñó. En algunos puntos el programa del PAN todavía podría ser útil, si los políticos vieran por el bien de la gente. Las bondades del PAN quedan muy por debajo de los vicios que ha mostrado.

¿Cómo tendría que organizarse la gente desencantada con los partidos?

La fórmula partidista está en crisis. La vía estatal está en crisis. En el País mandan los poderes fácticos. Poco a poco la gente tendrá que organizarse desde abajo. Hasta ahora mucha gente tiene la esperanza de que alguien de otro partido pueda resolver las cosas, pero la solución no está ahí. El proceso será largo y lento. Las elecciones de julio sólo van a ser para saber quién será el nuevo mayordomo de los poderes fácticos.

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