Archivos para diciembre 18, 2011

Hoy 18 de diciembre
De la(s) 10:00 a la(s) 15:00
Lapislázuli 3169 – D “Cepejal”

¿Tienes algo que donar para los animales en rehabilitación? Te invitamos a llevarlo el DOMINGO 18 de Diciembre.

En esta ocasión celebramos la Colecta Pro Animal Adopta Guadalajara en conjunto con Red Pro Gato, Grupo Privado Gdl.

La cita es en Cepejal,

AV. LAPISLÁZULI 3169 – D
ENTRE JADE Y ALEJANDRINA
A UNA CUADRA DEL TEATRO GALERÍAS
(EN LA MISMA ACERA)

Recuerda que todos somos voluntarios, y lo que lleves nos ayudará a rehabilitar fisica y emocionalmente a nuestros animalitos en su proceso hacia su segunda oportunidad.

Durante el evento tendremos información sobre adopciones, tenencia responsable, trao ético a los animales, esterilización, etc., así como consulta de terapia floral para mascotas. El Centro de Esterilización abre sus puertas este día con sus servicios regulares.

MUCHAS GRACIAS , te esperamos.
Domingo 18 de Diciembre, de 10.00 am a 3.00 pm

Para más Informes:

eventos@adoptagdl.com
progato_red@hotmail.com

Visita

Red Pro Gato, Grupo Privado GDL http://www.facebook.com/redprogatogdl

Centro de Esterilización Cepejal http://www.facebook.com/cepejal

Miercoles 21 de diciembre

De la(s) 10:00 a la(s) 18:00

Granja los Eucaliptos, San José del 15, CP 45680, El Salto, Jalisco.

Azoteas Verdes en Guanatos

La semilla es el principio y el fin, es el primer y último paso de los ciclos del cultivos.

Instructor: KARLA ARROLLO, Bosque Niebla, Las Cañadas, Veracruz.

Objetivo: Crear conciencia entre agricultores, campesinos y la población en general, de la importancia en la conservación de semillas criollas y de polinización abrierta y de su diversidad para la autonomia alimentaria.

Dirigido a: *Campesinos *Agricultores *Educadores *Personas que producen alimentos para autoconsumo

Informes: Con Nereida a los e-mails: nereidarubio@yahoo.com.mx, hortalizas.finas@gmail.com

Telefono: (33) 3695 0596 horario de 9:00 – 14:00 horas de Lunes a Sábado.

Costo:
$450.00 (si pagas antes del 19 de diciembre de 2011, incluye gratis la comida del día)

Gises por la paz

Publicado: diciembre 18, 2011 de cronicadesociales en Información Jalisco
Etiquetas:

Paisaje en Ruanda y agricultura. Disponible en: Itaka.es

Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente Tlaquepaque, Jalisco, México.

Departamento de Estudios Sociopolíticos y Jurídicos / Conflictos armados y género; Mtra. Carmen Díaz / Otoño 2011

Mariana Guadalupe Zaragoza González / Licenciada en Relaciones Internacionales / marianitzg@gmail.com

Graciela del Carmen Nava Guerrero / Estudiante de Ingeniería Ambiental /  ab511676@iteso.mx

 Resumen

El conflicto armado en Ruanda que tuvo su clímax en el genocidio de 1994 es un caso paradigmático de lo recrudecida que puede ser la violencia étnica, racial, estructural, sexual y de género. Hombres, mujeres, niños y niñas participan y sufren los acontecimientos en forma diferenciada; por ello es conveniente incluir una perspectiva diferenciada en el análisis de los procesos y en el diseño e implementación de estrategias y programas para la reconstrucción del tejido social. Este artículo hace, a partir de una investigación documental, un abordaje al caso del conflicto armado en Ruanda desde la perspectiva de género.

Introducción

Los conflictos armados que surgieron en la etapa posterior a la caída del muro de Berlín se caracterizan, generalmente, por la participación de la población civil como víctima y victimarios, en lugar de los anteriores enfrentamientos entre Estados o entre el Estado y grupos insurgentes. Este cambio ocasiona que las consecuencias de la violencia sean sufridas por la población en forma diferenciada según el sexo, género, la etapa y características específicas del conflicto. La identificación de los actores involucrados, sumado al análisis transversal, es indispensable para su comprensión. Incorporar la perspectiva de género como herramienta de estudio, diagnóstico, planificación de acciones y participación es fundamental para la reconstrucción del tejido social en la etapa que posterior al conflicto armado.

Este documento analiza el conflicto armado en Ruanda que desembocó en la exterminación de una minoría étnica dentro del país y que afectó a todos los sectores de la población. Es importante entender el contexto para poder leer con lentes de género el proceso de reconstrucción que ahora enfrenta la población de este país.

Contexto

Territorio, población y organización política

Ruanda es un país ubicado en África Central, al este de la República Democrática del Congo, su clima es templado con dos estaciones lluviosas. De acuerdo con la CIA (2011) los principales conflictos ambientales presentes son la deforestación para combustible, sobrepastoreo, erosión y explotación de suelo y caza furtiva. Se estima que la población era de 11370425 personas a julio del 2011, conformada por tres grupos étnicos: Hutus (Bantu) 84%, Tutsi (Hamitic) 15% y Twa (Pigmeos) 1%. Las lenguas oficiales son kinyaRuanda, francés e inglés. El 90% de la población se dedica a actividades de subsistencia como la agricultura para consumo local y exportación (principalmente café y té) así como al procesamiento agrícola y mineral. Entre los factores que afectan en mayor medida a la población se encuentran la alta mortalidad por SIDA que deriva en disminución de la esperanza de vida, alta mortalidad infantil, cambios en la distribución de edades de la población.

En Ruanda el periodo presidencial de gobierno es de siete años. Actualmente, por segunda vez consecutiva, el cargo es ocupado por Paul Kagame, mientras que Pierre Damien Habumuremyi funge como primer ministro. Hay una Cámara de Senadores con 26 lugares y una de Diputados con 80 lugares; el poder judicial está formado por la Suprema Corte, Altas Cortes de la República, Cortes de las Provincias, de los Distritos y Comités mediadores. El principal grupo de presión política es IBUKA, asociación de sobrevivientes del genocidio (Central Intelligence Agency (CIA), 2011).

Infancia en Ruanda, a la izquierda un niño hutu y a su lado un niño Tutsi ¿Cuál es la diferencia?

Paisaje en Ruanda y agricultura. Disponible en: Itaka.es

Antecedentes generales

Antes de los procesos de colonización, Ruanda era habitado por tres principales grupos étnicos: hutus, tutsis y twa. Tenían en común la religión y el idioma kinyaRuanda. Mientras que los primeros se dedicaban a la agricultura los segundos se dedicaban al pastoreo. La composición étnica de la población así como las dinámicas que establecieron entre ellas fueron antecedentes fundamentales para los eventos que en este documento se analizan. Las características físicas de estos grupos eran distintas, hecho que en las etapas del conflicto fue utilizado para generar odio racial: los tutsis eran altos y esbeltos con rasgos angulosos. Con el tiempo, en la región se formuló la hipótesis de que los tutsis provenían del Cuerno de África y migraron hacia el sur, dominando a las otras dos razas desde el siglo XI. El líder de este grupo era denominado Mwami, era la cabeza del gobierno que monopolizaba la vida de los tres grupos (Romero García, 2009).

Análisis del conflicto

Cronología y actores involucrados

Para comprender el conflicto armado en Ruanda que derivó en el genocidio es preciso analizar la etapa de la colonia que instauró Bélgica después de la segunda guerra mundial. Las diferencias que ya existían entre las etnias fueron acentuadas por la realización de censos, repartición de tarjetas de identificación y por la división poblacional en base a su origen, aspecto físico y cultura. De acuerdo con Romero García (2009), entre 1945 y 1954, solamente 16 estudiantes de 477 eran hutus.

En forma paralela, en la zona norte del país comenzó a conformarse un movimiento denominado “poder hutu” cuya motivación era anti-tutsi y declaraba buscar un gobierno mayoritario. En aquel entonces la Misión de Administración Fiduciaria de la ONU operaba en Ruanda y con ello dotaba a la iniciativa de legitimidad. A partir de entonces se formó una república independiente nacionalista hutu dirigida por Grégoire Kayibanda que replicaba el modelo contra el que protestaba, con la diferencia de que otorgaba el poder a la población hutu y comenzaron las políticas de exterminio la población tutsi. Masacres planificadas contra tutsis fueron llevadas a cabo para expulsarlos de la vida pública. Se sitúan entre 10000 y 13000 muertes en 1963 que nunca pudieron ser atribuidas con certeza al régimen (Romero García, 2009).

En 1972 la violencia se recrudeció cuando en Burundi, los tutsis mayoritarios en el poder ejecutaron a más de 200000 hutus. Un año después Juvénal Habyrimana, primo del gobernante, lo destituyó y se tomó las riendas de la presidencia. Las medidas para diferenciar étnica y racialmente a la población en términos jurídicos y administrativos fueron recrudecidas. Como consecuencia se formó el Frente Patriótico Ruandés (FPR), en el que tutsis y opositores al régimen deseaban derrocar la dictadura.

Derivada de las circunstancias descritas, la guerra civil estalló en los 90s con apoyo de Uganda. Además, hubo intervención abierta de otros países en apoyo al régimen, incluyendo Zaire. Otros más, justificaban su actividad como protección a su ciudadanía, como Bélgica y Francia. A pesar de sospechas de un posible genocidio, el gobierno seguía abasteciéndose de armas con Egipto y otras regiones. El genocidio que tiempo después ocurrió, fue gestado e incentivado con la implementación de políticas de exterminio hacia los tutsis. Éstas incluyeron la simulación de ataques, infiltración de narrativas racistas en el discurso colectivo y propaganda masiva pero sutil (Romero García, 2009). Poco tiempo después iniciaron las primeras masacres perpetradas por comandos paramilitares, principalmente por el Akazu (grupo con apoyo gubernamental formado en su mayoría por integrantes de la guardia presidencial y altos funcionarios; ejercía presión política, religiosa, militar, financiera, entre muchas otras) y el Interahamwe (constituido principalmente por jóvenes sin educación ni empleo). A pesar de que quienes integraban el Interhamwe no tenían más que conocimientos básicos, fueron la facción más eficaz, numerosa y famosa (Romero García, 2009).

En 1993 fueron firmados los Acuerdos de Arusha, que buscaban la reconciliación étnica y podrían derivar en el debilitamiento de las facciones hutus en el poder (Sharlach, 1999). Fue entonces que la planeación del genocidio por parte de los hutus inició. En abril de 1994, inmediatamente después de que Habyarimana fuera asesinado en su avión, el genocidio contra los Tutsi y otros llamados enemigos del estado fue perpetrado. Simultáneamente, el FPR retomó la guerra civil contra el ejército del gobierno. Esta etapa terminó solamente cuando el FPR tomó el control militar del territorio, exiliando a los extremistas Hutus que se encontraban en el poder, además de a dos millones de personas de la población civil (Burnet, 2008).

En julio del mismo año, el FPR nombró un gobierno de transición llamado Gobierno de la Unidad Nacional y anunció que duraría cinco años en el poder. Declaró que sus objetivos era tener un programa ideológico llamado Unidad Nacional y Reconciliación para construir una nueva Ruanda. Para 1995 resultó evidente que no había planes para cumplir la promesa, se reportaron ejecuciones extrajudiciales, desapariciones y masacres a la población civil. Funcionarios Hutus comenzaron a huir a otros países, al igual que sobrevivientes Tutsis al inicio del año 2000 (Burnet, 2008). En 1998 se anunció una extensión de cinco años para el periodo de transición y finalmente en 2003 se convocaron elecciones presidenciales y parlamentarias tras aprobar la nueva constitución mediante un referéndum nacional (Burnet, 2008).

Tipo de conflicto

Los conflictos surgidos en territorio africano suelen ser clasificados como pre-coloniales, coloniales o pos-coloniales (Ahmed, 2007). Para realizar un análisis de su tipología desde la perspectiva de género es necesario identificar si los roles de hombres y mujeres cambian o no a raíz del conflicto, y de qué manera lo hacen. Los conflictos coloniales se caracterizan por la intervención de las mujeres como sujetos activos que cambian sus roles de manera temporal; las causas suelen ser independentistas o de liberalización y las consecuencias la conformación de nuevos estados independientes. Los conflictos post-coloniales se caracterizan por ser éticos y con lucha de poder, disputas por recursos naturales, guerras de identidad; en cuanto al género, con frecuencia generan cambios definitivos, múltiples y complejos en los roles de género.

El genocidio de Ruanda es un caso complejo que no entra en esta descripción. A pesar de que la culminación de los actos de violencia masiva ocurrió en una etapa pos-colonial, muchos de los factores que lo detonaron son de carácter histórico y se remontan hasta el siglo IX (Romero García, 2009). En este tipo de conflictos las mujeres y los niños son actores nuevos en el combate y como constructoras de paz. La violencia basada en género también se encuentra presente (Ahmed, 2007). Por ello, el caso del conflicto en Ruanda presenta elementos de los tres tipos de conflicto y una gama muy amplia de violencias: física, psíquica, estructural y cultural. El genocidio perpetrado tuvo causas que se remontan a épocas muy antiguas en la historia del país. La violencia estructural que ejercía la imposición de roles dependiendo a la etnia a la cual se pertenecía acentuaba los problemas de racismo y descalificación; lo anterior empeoró con la intervención belga. Una vez declarada la independencia de la potencia europea, existieron actores internacionales que continuaron interviniendo ya sea con intentos infructuosos de construcción de paz, venta de armas o con interés directo en que el conflicto continuara (Romero García, 2009).

En Ruanda, la crisis fue detonada entre otros factores por el fracaso de un proceso de integración al intentar crear un Estado-Nación. La élite reducida del grupo étnico que acaparaba el poder imposibilitó la unidad nacional. Factores internos y locales fueron determinantes: inseguridad ecológica y conflictos por recursos, extensión y manipulación de nacionalismos y de racismo, búsqueda de identidad que derivó en discriminación y división extrema de etnias, grupos paramilitares y propaganda anti-étnica apoyada por el Estado, aumento de las armas que la población tenía a su alcance. Todo esto derivó en agresiones a la población civil que era el blanco y aumentó en el número de refugiados y desplazados.

Los costes del conflicto han sido muy diversos: humanitarios, políticos, materiales, económicos, ecológicos, sociales, psicológicos, espirituales y culturales. El proceso de construcción de paz y reconstrucción de la sociedad ha sido largo y será tratado en otra sección de este documento.

Derechos humanos

Violaciones a derechos humanos

Las violaciones a los derechos humanos durante el conflicto fueron de las más atroces conocidas en los últimos años. Los conflictos armados contemporáneos se caracterizan por el involucramiento de la sociedad civil tanto como víctimas como partes en el conflicto. En el caso de Ruanda las violaciones a los derechos humanos comenzaron desde la intensa campaña mediática que incrementó el odio racial en una parte de la población. Se intentó instaurar la idea de Estado-nación unificado en donde dos grupos étnicos no podían coexistir bajo la existencia de una “identidad nacional”. La discriminación racial y políticas públicas en esa línea prepararon el terreno para las severas violaciones a los derechos humanos que ocurrieron, incluido el genocidio, y que transgredieron prácticamente todos los tratados internacionales existentes.

El papel de la comunidad internacional: crímenes y juicios

En la etapa del post conflicto quedó en evidencia que no era posible juzgar a cada acusado de los crímenes cometidos pues abarcaba a un enorme porcentaje de la población. Por ello, los crímenes y juicios se llevaron a cabo en dos niveles. El primero fue un plano local en el que la población que estuvo involucrada en los asesinatos tuvo juicios sociales. Esto con el objetivo de contribuir a la reconstrucción del tejido social y transformación positiva del conflicto. A nivel internacional fue creado el Tribunal Penal para Ruanda, con el objetivo de llevar a cabo juicios contra los responsables intelectuales del genocidio étnico en Ruanda.

Desde el año de 1998 el sistema convencional de juicios arrojó los primeros indicios de lo que sería una crisis. En ese año había 130,000 sospechosos de genocidio hacinados en una prisión diseñada para albergar a 12,000 personas, lo que se tradujo en condiciones inhumanas y miles de muertes. Entre diciembre de 1996 y principios de 1998, los tribunales convencionales sólo habían procesado a 1,292 sospechosos de genocidio, conllevando un amplio acuerdo de que un nuevo enfoque era necesario para acelerar el proceso judicial (HRW, 2011). En el momento el verdadero reto no era emprender el proceso legal y judicial en su contra sino encontrar estrategias para la regeneración social. Con ese fin es que en 2001 fueron instaurados los juicios tradicionales en Tribunales de Justicia Participativa Gacaca. En ellos, toda la comunidad estuviera es involucrada y el objetivo del proceso es el perdón. Además, contribuyeron a liberar la presión por la sobrecarga de casos en el sistema de justicia convencional y a la crisis carcelaria.

La Ley Gacaca de 2001 en Ruanda trató de resolver el cuello de botella. Los nuevos tribunales eran supervisados por el Gobierno pero tenían limitadas garantías procesales; combinaban el derecho penal moderno con procedimientos comunitarios más informales y tradicionales. El Gobierno de Ruanda superó enormes desafíos para poder crear un sistema que rápidamente procesara decenas de miles de casos de una manera que fuera ampliamente aceptada por la población. Entre los logros del sistema cabe destacar los juicios rápidos con participación popular, una reducción de la población carcelaria, una mejor comprensión de lo que ocurrió en 1994, la localización e identificación de los cuerpos de muchas víctimas y el posible relajamiento de las tensiones étnicas entre los hutus (el grupo étnico mayoritario) y los tutsi, que conforman una minoría. (HRW, 2011)

A pesar del desahogo que estos tribunales ofrecieron al sistema de justicia ruandés, Human Rigths Watch en su informe “Rwanda, Justice Compromised The Legacy of Rwanda’s Community-Based Gacaca Court” (2011:p12), menciona una serie de críticas y recomendaciones:

Se encontró una amplia gama de violaciones al derecho a un juicio justo, como por ejemplo: restricciones a la capacidad del acusado para organizar una defensa eficaz; deficiencias en la justicia debido a la utilización en gran medida de jueces con poca preparación; acusaciones falsas, algunas de ellas basadas en el deseo del Gobierno de Ruanda de silenciar a los críticos; el mal uso del sistema Gacaca para ajustar cuentas personales; la intimidación de testigos de la defensa por parte de jueces o funcionarios gubernamentales, y la corrupción de los magistrados y las partes vinculadas al caso.

A ello se suman las múltiples críticas ciudadanas al sistema de tribunales tradicionales. Entre ellas se encuentra la que señala que aunque el genocidio fue oficialmente cometido por hutus, también intervino una armada tutsi que masacró población hutus. Algunos miembros de esos grupos se encuentran ahora en el poder y no han sido procesados por los crímenes de guerra y lesa humanidad cometidos. Aunque Gacaca era la justicia para la reconciliación, esta no tenía garantía de ser bilateral, por tanto no goza de legitimidad aceptada. No obstante, en la convivencia cotidiana si han existido cambios significativos. El Anexo I. Entrevista a Jean Fichery presenta el testimonio de un ciudadano ruandés respecto al tema.

Los crímenes enjuiciados en el Tribunal Penal para Ruanda son los siguientes: matanza de miembros del grupo; lesiones graves a la integridad física o mental de los miembros del grupo; sometimiento intencional del grupo a condiciones de vida que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial; imposición de medidas destinadas a impedir los nacimientos dentro del grupo; traslado por la fuerza de niños del grupo a otro grupo. Los crímenes de lesa humanidad enjuiciados fueron: el genocidio; la conspiración para cometer genocidio; la instigación directa y pública a cometer genocidio; la tentativa de genocidio; la complicidad en el genocidio; homicidio intencional; ; exterminio; esclavitud; deportación; encarcelamiento; tortura; violación; persecución por motivos políticos, raciales o religiosos; otros actos inhumanos.

En el informe emitido del Consejo de Seguridad el 16 de Noviembre de 2007, el presidente del Tribunal informa que se ha respetado el calendario fijo a tiempo, esperando la detención de los fugitivos y mostrando la detención de 75 personas de las 90 acusadas, entre ellas el Primer Ministro Jean Kambanda y otros 14 miembros de su Gobierno.

Genocide memorial/ Etenityskid.

Análisis desde la perspectiva de género

Roles de género antes del conflicto armado

La sociedad tradicional ruandesa se encontraba constituida, antes del genocidio, por una estructura esencialmente patriarcal que imponía la subordinación de las mujeres frente a los hombres. Éstas simbolizaban lo fértil y lo débil, mientras que éstos la fuerza y protección, lo que le otorgaba la capacidad de tomar decisiones importantes. El rol de las mujeres era de reproducción, se desempeñaba en lo privado y la división del trabajo era por género. Generalmente los índices de educación eran menores que en los varones y ellas eran más pobres que éstos. Aunque realizaban tareas en el campo, no tenían acceso al control de recursos naturales, económicos ni sociales (Hogg, 2010).

En cuanto a la violencia física, cuando era perpetrada hacia la mujer se percibía socialmente como un castigo que ella debía, y la mayor parte de las veces aceptaba. Su subordinación la hacía vulnerable a violaciones y servicios sexuales. La violencia también se extendía a lo psicológico, dependiendo en extremo de los hombres en su vida. Sin embargo, también existía diversidad en la forma en que las familias vivían las identidades de género. El 22% de los hogares estaba dirigido por mujeres y tradicionalmente la mujer había sido reconocida como consejera de su esposo. Por ello, se reporta en diversos estudios que las relaciones de género tenían un alto nivel de complejidad (Hogg, 2010).

La misma autora señala que la participación de las mujeres en la vida política era prácticamente nula, estando generalmente representadas inequitativamente en los asuntos públicos. Existen algunas excepciones como las Reinas Madres de la época pre-colonial, quienes ejercían gran poder sobre las decisiones del reino como lo hiciera Kanjogera, quien junto con su hermano derrocó al gobierno anterior para establecer el propio.

Roles de género durante el conflicto armado

De acuerdo con Ahmed (2007), el estereotipo patriarcal de la mujer ha sido reforzado durante los conflictos ocurridos en el continente africano desde tiempos pre-coloniales. Los cambios en los roles que desempeñan han sido relativamente recientes. Por lo general, el hambre, las muertes, violaciones, marginación, pobreza y tráfico de personas afectan de manera severa a las mujeres, por ser un grupo frágil en muchas sociedades. Es común que en los imaginarios colectivos se les conciba como víctimas de acciones inherentemente masculinas, como la guerra.

No obstante, con frecuencia forman las mujeres parte activa de los conflictos como mucho más que cuidadoras y reproductoras. Participan como población civil, combatientes, políticas, familiares de miembros de grupos gubernamentales y rebeldes y como constructoras de paz (Ahmed, 2007). En el conflicto armado de Ruanda, las mujeres desempeñaron roles diversos, incluyendo el de agresoras.

Representación en los grupos políticos

Entre los dos principales grupos políticos en el país, el gobierno tradicional y el FPR, hubo grandes diferencias en materia de género. En el FPR, formado principalmente por exiliados en Uganda, Tanzania, Burundi, Zaire y dentro del propio país, las políticas de género e inclusión de mujeres estuvieron fuertemente influenciadas por las de Museveni en Uganda. Esta influencia continuó en la etapa post-genocidio. En Uganda este movimiento transversalizó el rol de las mujeres impulsándolas para ocupar puestos importantes en Cámaras y en la Suprema Corte, además de tener asientos reservados para mujeres en las legislaturas. Por ello, el FPR desde el inicio incluyó a las mujeres en el conflicto armado, distinguiéndose así de la oposición (Burnet, 2008).

Mujeres “ordinarias” como agresoras

Los actos violentos durante el genocidio fueron perpetrados tanto por hombres como por mujeres. En el año 2000, todavía se encontraban alrededor de 2000 mujeres en prisiones del país condenadas por actos criminales relacionados con los eventos de 1994 (Hogg, 2010). A pesar de que representan solamente el 6% de los detenidos, es importante tomar en cuenta para el análisis el papel que las mujeres desempeñaron como agresoras.

Se ha encontrado evidencia de muertes de personas Tutsis a manos de mujeres Hutus. En Kibuye, la milicia movilizó a prostitutas para matar a los niños, monjas del país se negaron a dar asilo a refugiados y en lugar de eso los entregaban a los militares y hacían listas de aquellos que faltaban por morir o participaban en los asesinatos. Incluso mujeres médicas se convirtieron en asesinas y niñas en edad escolar mataban a sus compañeros de clase (Sharlach, 1999).

Sobre este tema, Hogg (2010) destaca que los reportes de mujeres que cometieron asesinatos son sospechosamente bajos. Esto responde a las expectativas que la sociedad tenía de las mujeres, pues incluso durante los juicios después del genocidio, aquellas que no habían cometido directamente los asesinatos, eran juzgadas sin tanto rigor legal como lo eran quienes sí lo habían hecho. Cuando no se podía pasar por alto que una mujer había cometido asesinato, se le deshumanizaba con el trato.

A partir de entrevistas realizadas a sospechosas de crímenes se han descrito las posibles maneras, además del asesinato, en que mujeres participaron en los violentos acontecimientos. Las principales formas son mediante la negativa a ocultar a los Tutsis que eran amenazados, brindando asistencia y servicio a los asesinos que generalmente eran parte de su familia (esto responde a los roles de género establecidos en los que las mujeres no cuestionan a los hombres) y proporcionando información que permitía encontrar a los Tutsis (Hogg, 2010). La autora explica también que el miedo por su propia seguridad fue un factor clave que motivó algunas mujeres a actuar como lo hicieron.

Como parte de la misma investigación, se encontró que el modelo y el ideal de subordinación que las mujeres tenían ante los hombres fueron temporalmente transferidos al plano de la etnicidad. Es decir, ahora las mujeres, principalmente las Hutus, adoptaban roles que no eran necesariamente los tradicionales para su género y su objetivo era matar a los Tutsis. Sarlach (1999) reporta que una vez que estalló el conflicto, algunas mujeres Tutsi dejaron a sus hijos bajo el cuidado de mujeres Hutu que vivían cerca, sin embargo, éstas los entregaron a la Interhamwe para que fueran asesinados. De acuerdo con Hogg (2010), las razones para ello era que los Tutsis eran percibidos como asociados don el FPR, y las Hutus sentían odio y celos hacia las mujeres de la otra etnia además de que envidiaban su riqueza. Estos cambios fueron impulsados por la propaganda anti-étnica.

Mujeres en puestos con responsabilidad política

Durante el régimen que existió en Ruanda durante el genocidio, a pesar de que las posiciones de poder no eran comúnmente accesibles para las mujeres, existió una élite que se influenciaba fuertemente las decisiones políticas. Este grupo estaba formado principalmente por tres mujeres: Agathe Kazinga, vuida del antes presidente Habyarimana; Pauline Nyiramasuhuko, antes Ministra de Asuntos Familiares y Desarrollo de la Mujer; y Euphrasie Kamatamu, una de las 17 Conseillers cuando ocurrió el genocidio (Hogg, 2010).

Kanzinga es sospechosa de haber participado en la planeación y ejecución del genocidio. Se cree que apoyaba a la estación extremista RTLM, al periódico Kangura del mismo corte y al entrenamiento de la Interhamwe. Entre las acusaciones se encuentra también el haber apoyado e influenciado a la Akazu. Durante el tiempo que estuvo en el poder tenía incidencia en qué mujeres eran elegidas para trabajar en cuestiones gubernamentales. Para su defensa ha intentado presentarse como una mujer con los atributos culturalmente asociados a ellas: hogareña, maternal, que no interfería con los asuntos de su esposo (el antes presidente), sin embargo existen muchos argumentos y testigos contra ella.

Nyiramasuhko era amiga de Kazinga y es una de las principales sospechosas del genocidio. Las acusaciones contra ella incluyen conspiración, complicidad en el genocidio o genocidio mismo, incitación pública para actuar violentamente, actos inhumanos y agresiones contra la dignidad personal. Es la primera mujer que ha sido acusada de violación en un tribunal internacional; esto por haber dado órdenes a hombres bajo su mando para violar a prisioneras. Su defensa declara que ella no tenía mucho poder y que su posición política se debía a méritos y no a su afinidad con la familia en el gobierno. Testigos y evidencia señalan lo contrario.

Kamatamu es una de las pocas mujeres Conseillers (1.2%) de la época. Fue condenada a muerte pero falleció de causas naturales en la prisión en 2001. Se le encontró culpable de conocer la planeación del genocidio y permitirlo en su sector. Admitió haber repartido armas pero argumentaba que era para facilitar la protección de la población.

Mujeres en asociaciones religiosas

El papel que las asociaciones religiosas, principalmente la Iglesia Católica, jugaron para que el genocidio ocurriera ha sido reconocido por la comunidad internacional como igual de importante que el del Estado. Consolata Mukangango (Hermana Gertrude) y Julienne Mukabutera (Hermana Maria Kizito) son dos mujeres que representan esto. A la Hermana Gertrude se le acusó de negar alimentación a 3500 refugiados, faltarles al respeto y facilitar su posterior asesinato con ayuda de la Hermana Maria Kizito, quien colaboraba con la Interhamwe.

Mujeres en la milicia

Antes de los años que rodearon al genocidio no era frecuente encontrar mujeres en los grupos armados. Cuando comenzaron a formar parte de éstos, no ocupaban altos cargos, sin embargo, esto no evitó que cometieran crímenes (Hogg, 2010). De acuerdo con organizaciones como African Rights, el racismo y violencia por parte de mujeres Hutus hacia Tutsis se manifestaba también entre las organizadoras del genocidio que ordenaban muertes de niñas Tutsis y veían cómo las violaban antes de asesinarlas (Sharlach, 1999). Una de las mujeres acusadas fue la Major Anne-Marie Nyirahakizimana que fue condenada a muerte (Hogg, 2010).

Mujeres en los medios de comunicación

Los medios de comunicación tuvieron una participación fundamental en este tipo de propaganda, principalmente la radio. La estación Milles Collines fue el principal brazo mediante el cual el gobierno difundió su discurso anti-Tutsi, además de instrucciones sobre cómo cazar y matar Tutsis. Algunos de los locutores más racistas de la estación eran en realidad mujeres (Sharlach, 1999).

Mujeres como víctimas

Cuando las mujeres forman parte de la población civil, con frecuencia las bandas en conflicto las utilizan para causar daño a sus opositores; secuestros, violaciones y asesinatos se encuentran entre las agresiones más frecuentes. En cuanto a las mujeres que forman parte de los ejércitos o las guerrillas, a pesar de desempeñar un rol que es considerado masculino y podría pensarse que se encuentra libre de estereotipos de género, suelen seguir bajo el mismo sistema patriarcal en el que estaban fuera de la guerra. Enfrentan discriminación, violencia sexual, agresión psicológica y física que en muchas ocasiones proviene del bando al cual apoyan (Ahmed, 2007).

Aquellas mujeres que entran a la vida pública son blancos fáciles de amenazas y asesinatos, ya sea para agredirlas a ellas o para obtener información sobre sus familiares. Agathe Uwilingyimana, primera ministra de Ruanda, fue asesinada durante el genocidio en 1994 por ser hutu moderada (Ahmed, 2007). Ella fue una de las primeras víctimas del genocidio, durante el evento en el que perdió la vida fue agredida sexualmente por la Guardia Presidencial; actualmente se le considera una heroína nacional (Hogg, 2010).

La violencia de género y sexual fue ampliamente utilizada durante el conflicto armado, incluyendo la esclavitud sexual. Hogg (2010) reporta el caso de una mujer casada con un hombre Tutsi que arriesgó su vida para salvar a su sobrina Tutsi que se encontraba herida. Para esto, utilizó un uniforme militar Hutu de cuando era más joven (antes del genocidio) y su ideología era distinta. Cuando intentaba ocultarla fue sorprendida por la Interahamwe. Para salvar a la niña y a otras más de violaciones se ofreció como esclava sexual (femme de viol) al jefe local de la división. Su sobrina fue liberada y sobrevivió al genocidio. Tiempo después, cuando se transportó a Butare con el hombre que la tenía prisionera (mari de viol) usó nuevamente su uniforme. En esa ciudad se encontraban su esposo y sus hijos. Fue denunciada después del genocidio de haber participado en las agresiones contra Tutsis pues había sido vista usando esa ropa. Actualmente se encuentra esperando un juicio y su esposo se ha vuelto a casar.

La mayoría de las mujeres Tutsis que sobrevivieron al genocidio fueron víctimas de violaciones y se estima que hubo entre 25000 y 500000 violaciones. Entre los problemas más comunes que enfrentan es el dilema de hacer o no público que fueron violadas, victimización sexual continua, heridas, infecciones de VIH, abortos ilegales, embarazos y problemas psicológicos. En la mayor parte de los casos las víctimas son pobres, además de ser viudas que al haber perdido las figuras masculinas en su vida no pueden heredar los bienes (Sharlach, 1999).

La violencia sexual, incluyendo violaciones masivas, fueron inducidas por el gobierno de Ruanda con la propaganda mediática. La etnicidad era el móvil para que las violaciones ocurrieran y en los testimonios orales que diversas organizaciones han colectado después de los eventos se relata lo anterior. Por lo general salían a relucir los rencores étnicos durante el evento. Las principales formas en que se llevaban a cabo las violaciones eran con matrimonios (se referían así a lo que en realidad era esclavitud sexual), violación con posterior asesinato y violación como recompensa (Sharlach, 1999).

Efectos diferenciados del conflicto armado

Los efectos del conflicto afectan de manera diferente a hombre y mujeres, según la parte en el conflicto en donde les toque vivirlo. Es importante entender el conflicto como la consecuencia de una serie de acciones y factores previos que transformaron a la población de víctima a victimaria. Las estructuras patriarcales impactan la ocurrencia del conflicto por lo que es importante tomar en cuenta la perspectiva tanto de hombre como de mujeres para el proceso de reconciliación y reconstrucción post-conflicto.

A continuación se presenta el testimonio de un hombre víctima del genocido, con la intención de clarificar el concepto de efectos diferenciados según el género (http://survivors-fund.org.uk):

Grupos de Interahamwe reunieron a todos los que ellos llamaban tutsis en un lugar. Entonces separaron a los hombres de las mujeres. Centenares de asesinos nos rodearon armados con machetes, pistolas y porras. Tasajearon a todos los hombres hasta que murieron.

Día tras día llevaban a más personas a aquel sitio. El jefe de los Interahamwe seleccionaba quienes iban a morir, y a mujeres y niñas para violar. Nunca olvidaré el dolor y el temor en el rostro de aquellas niñas. No había quien las salvara. Lloraban y gritaban hasta el último aliento. Era una muerte prolongada y dolorosa. Los más afortunados morían de un disparo, fui testigo de la matanza de miles de personas. Los sobrevivientes siguen viviendo en el mismo barrio donde mataron a sus familiares. No tienen a nadie que los ayude. Los huérfanos se ocupan de sus hermanos y hermanas menores. Los niños tienen problemas de trauma. Las viudas infectadas con VIH debido a la violación tienen que vivir con el legado del genocidio. Se aferran a la vida en espera de justicia, antes de morir de SIDA.

Los efectos de la violencia son diferenciados según el grupo étnico al que se pertenece, el tipo de violencia utilizada en las victimas y el sexo y género de las mismas. Las mujeres y niñas sufrieron violencia sexual a través de la esclavitud. Su cuerpo una las exponía a primero ser violadas por varios hombres, durante días o semanas y después ser asesinadas o condenadas a vivir infectadas de VIH, padecer embarazos no deseados, abortos y daños psicológicos que las dejan marcadas a en forma permanente. La prostitución como forma de sobrevivir es una situación común, al igual que la negación a someterse a exámenes por miedo al rechazo en sus comunidades.

Las experiencias de los hombres y niños son distintas. Un testimonio narra la historia de un niño que perdió a toda su familia presenciando el asesinato y solo pudo escapar con su hermana menor pero que después presenció su asesinato y violación. El niño también fue violado y después de la muerte de su hermana, estuvo esperando a que por fin lo mataran. Ahora está infectado de VIH y solo espera al día de su muerte.

El proceso de paz en la región es complejo. Cada caso debe ser atendido en forma particular pues cada hombre, mujer, niño y niña víctima tiene una experiencia distinta. Para continuar con la reconstrucción comunitaria es preciso perdonar a los agresores.

Roles de género post-conflicto armado

  • Elementos post-conflicto armado

A raíz del genocidio y la guerra civil ocurrieron cambios significativos en la demografía del país. Una de las consecuencias más evidentes fue que la población se tornó mayoritariamente femenina, aproximadamente el 70% de acuerdo con informes de Human Rights Watch (Burnet, 2008). Conforme pasó el tiempo, población desplazada y refugiada comenzó a volver a sus lugares de origen y para el año 2002 aproximadamente el 52.2% estaba constituido por mujeres. Las formas de vida tradicionales ya no eran posibles debido a los severos cambios ocurridos: no había vestido ni comida y la infraestructura económica y física había sido destruida.

Muchas mujeres se convirtieron en líderes del hogar al no haber una figura masculina adulta. Realizaron actividades que antes no les correspondían: reparaciones en el hogar e incluso administración pública. Aunque con la alteración a los roles de género las mujeres podían generar ingresos propios (lo cual antes estaba prohibido por ley), también tenían que enfrentar rechazo por ciertos sectores de la sociedad e incluso aislamiento (Burnet, 2008)

  • Comparativo de indicadores de género

Tabla 1. Indíce de Género

Human Development Index

166/169

Social Institutions and Gender Index

66/102

Gender Inequality Index

83/138

Gender Equity Index

3/157

Women’s Economic Opportunity Index

- /113

Global Gender Gap Index

- /134

Women in Parliament (in %)

48.8

Fuente: Gender Equality in Rwanda. Wikigender.org

A pesar de que la Constitución de Ruanda en 2003 prohíbe la discriminación basada en género, la desigualdad en el país se sigue generando en todo el país. A partir del genocidio en 1994 las mujeres han tomado papeles más importantes pero sigue siendo un reto el trabajo de género tanto en lo domestico como en lo político.

Las mujeres enfrentan la discriminación en lo privado desde el ámbito familiar, la edad promedio de sus primeros matrimonios es de 20.7 años, lo cual es una edad ya avanzada en comparación con otros países de África. Las estadísticas demuestran que esta tendencia ha sido negativa porque a decrecido en los últimos años, en el año 2004 las Naciones Unidas reportaban que el 7% de las niñas de edad entre 15 y 19 años ya se habían casado y divorciado.

A pesar de que la ley protege a las mujeres de ser violadas y les da una sentencia de 20 a 30 años de cárcel, la violencia contra la mujer no es suficientemente protegida. La violencia domestica sigue siendo común y no está penada por la ley, lo privado sigue siendo una cuestión de familias en una cultura de estructura patriarcal.

La participación política de la mujer, a pesar de tener un parlamento constituido por la mitad de estas, las cuotas de género se tratan de un maquillajes que simula una equidad de género que no ha figurado ni en la esfera pública y privada.

Esfuerzos y procesos de reconstrucción social

  • Participación de mujeres y hombres en procesos de paz

Las organizaciones de mujeres desde la sociedad civil han tenido un papel destacado en la reconstrucción de Ruanda después del genocidio. Se dedicaron a coordinar esfuerzos para abastecer comida, vestimenta y refugio para quienes lo requerían y se convirtieron en el sector más activo de la sociedad entre 1994 y 2003. Burnet (2008) señala que de acuerdo con diversos estudios los factores que propiciaron este cambio en los roles de las mujeres fueron la crisis que las mujeres tuvieron que enfrentar después del genocidio; la solidez de las cooperativas que las mujeres mantenían antes del conflicto; el apoyo económico y técnico de la comunidad internacional; y las políticas nacionales de reconstrucción.

Las iniciativas de mujeres no iniciaron con el conflicto, se tiene registro de ellas desde el periodo post-colonial y con gran intensidad después de la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre las Mujeres. Organizaciones de mujeres comenzaron a censar a la población ruandesa después del genocidio tanto en territorio nacional como fuera del mismo, hicieron esfuerzos por convencer a quienes radicaban fuera de Ruanda de volver al país. Una de las cooperativas más conocidas fue la Asociación para Viudas de Abril de 1994, que sirvió para generar otras organizaciones. Pro-Femmes Twese Hamwe jugó un rol similar y se dedicó a promover el desarrollo, actividades de construcción de paz y derecho a heredar propiedades (Burnet, 2008).

  • Inclusión de género en esfuerzos de reconstrucción

La inclusión de género ha sido muy importante para la reconstrucción de Ruanda. En una entrevista con Jean Fichery, ruandés y estudiante del Máster Universitario y Doctorado Internacional en Estudios de Paz, Conflictos y Desarrollo, Universitat Jaume en Castellón, España; respondía esta pregunta recordando que durante el genocidio los hombres eran el objetivo a matar y que al ser Ruanda un sociedad patriarcal, se pertenece al grupo del padre. Es entonces que la eliminación estaba dirigida a los hombres.

Los efectos del genocidio fueron diferenciados, hombres asesinados y mujeres violadas, más del 90% de los asesinados fueron hombres y la gran mayoría de las personas sentenciadas y que ahora están prisión, son hombres. Es por esto que en el proceso post-conflicto habían más mujeres que hombres protagonizando la esfera social y privada, las mujeres comenzaron a adoptar el rol de proveedoras y eso permitió que comenzara un empoderamiento, en donde en realidad era la única opción que se tenía y se comenzó a romper la distribución del trabajo basado en género.

Es importante rescatar que el proceso de este empoderamiento ha sido por el contexto que ha propiciado que las mujeres adopten roles de proveedoras y cuidadoras de las comunidades, lo cual ha permitido una reconstrucción de la comunidad, a pesar de que ellas también fueron las afectadas y los efectos sobre ellas, ha sido en contagio de sida y embarazos producto de las múltiples violaciones a las que fueron sometidas y que esto debe de tener su propio proceso de acompañamiento.

Aquí es importante tener en cuenta que en este proceso la reinserción de los hombres a las comunidades puede hacer que se regrese a las viejas formas patriarcales si no se da un verdadero proceso de consciencia y trabajo de género con todos y todas las afectadas.

Participación de mujeres en la vida política post-conflicto armado

La participación de las mujeres después del genocidio en Ruanda cambió de una manera inusitada. Burnet (2008) señala que en la etapa de la reorganización el FPR creó el Ministerio de Género, Familia y Asuntos sociales (MIGEFASO); en 1999 fue renombrado como Ministerio de Género y Mujeres en el Desarrollo (MIGEPROF). La encomienda es incorporar marcos analíticos de género en las políticas y legislación, reforzar conocimiento de género en las estructuras con capacitación y educación, así como la promoción de la equidad de género.

En septiembre del año 2003 se llevaron a cabo elecciones en Ruanda para elegir un Parlamento Nacional. Los resultados arrojaron que la población eligió mujeres para ocupar 39 de los 80 puestos disponibles. Ese año, el país superó a Suecia como aquel con el mayor porcentaje de mujeres en las legislaturas nacionales (Burnet, 2008).

Los cambios en la participación por género en la vida política durante la etapa post-conflicto han mostrado ser duraderos conforme ha pasado el tiempo. La siguiente tabla extraída de Burnet (2008) presenta el porcentaje de participación de mujeres en el Parlamento de Ruanda de 1961-2008.

Tabla 1. Mujeres en el parlamento de Ruanda (1961-2008)

Año

Espacio

Miembros

totales

Miembros

mujeres

Porcentaje

N

N

%

1961

Primera Asamblea Legislativa

44

0

0

1965

Asamblea Legislativa

47

1

2.1

1969

Asamblea Legislativa

47

0

0

1973

No existió asamblea legislativa

NA

NA

NA

1982

Consejo Nacional de Desarrollo

64

4

6.3

1983

Consejo Nacional de Desarrollo

70

9

12.9

1988

Consejo Nacional de Desarrollo

70

11

15.7

1994

Parlamento Nacional Transicional

70

8

11.4

1994

Parlamento Nacional Transicional

NA

10

NA

1999

Parlamento Nacional Transicional

NA

NA

<25

2002

Parlamento Nacional Transicional

74

17

23

2003

Parlamento Nacional Transicional

NA

NA

25.7

2003

Parlamento (dos cámaras)

106

48

45

2003

Cámara única

80

39

48.7

2006

Parlamento (dos cámaras)

104

44

42.3

2006

Cámara única

78

35

44.8

2008

Senado

26

9

34.6

2008

Cámara

77

36

46.8

2008

Parlamento (dos cámaras)

103

45

43.6

Desafíos regionales en la etapa post-conflicto armado

El genocidio en Ruanda fue un llamado de atención a la comunidad internacional, Naciones Unidas ha sido muy cuestionada por haber permitido el genocidio, se critica y compara respecto a otras intervenciones humanitarias como es el caso de Kosovo. Ahora en Ruanda han invertido muchas energías en el proceso de reconstrucción post conflicto, en la memoria histórica y en la reconciliación social. La pregunta que nos planteamos ahora, ¿es esto suficiente? Lo hacemos porque generalmente, en un conflicto en donde se emplean tantos tipos de violencias entre un grupo y otro, éstas trascienden fronteras y son asimiladas como formas de vida.

La comprensión y resolución de los problemas que permanecen después del conflicto requieren grandes esfuerzos, entre ellos una mirada compleja y trabajo muy preciso. Es deseable el uso de metodologías personalizadas, comunidad por comunidad en un largo acompañamiento y a su vez un entendimiento de la dinámica internacional, de las características de la zona y sobre todo de los intereses económicos en toda la región. La región de los grandes lagos en África se enfrenta a este gran reto, por ello es preciso incluir en el estudio de los conflictos y abordaje regional. Para el caso de Ruanda, es necesario trabajar con países vecinos por una verdadera construcción de paz después del genocidio.

El Congo es un ejemplo importante de lo anterior, un país en donde según Naciones Unidas hasta el año 2009 se han registrado 15 mil violaciones sexuales, cifra que además va en aumento. Este país es conocido como la capital mundial de las violencias contra las mujeres, realidad de la que se deriva una pregunta de investigación: ¿Qué relación podría tener la violaciones sexuales a las mujeres en el Congo con el genocidio en Ruanda? La hipótesis es que se deriva del conflicto y la situación está incluida en etapa postconflicto. Otra pregunta de investigación sería ¿cuál es la responsabilidad de la comunidad internacional en relación con la violencia de género y sexual en Congo como parte del postconflicto de Ruanda?

En 1994, Naciones Unidas y el Alto Comisionado para los Refugiados pidieron a Mobutu, entonces dictador de Zaire, ahora República Democrática del Congo (RDC), abrir un pasillo de ayuda humanitaria en la frontera con Ruanda. Además de los refugiados, cruzaron la frontera las armas de los Hutus y encontraron en la zona el lugar perfecto para la explotación de recursos naturales. El Kuvi, frontera entre Ruanda y la RDC, tiene un recurso natural que es el Coltán, muy importante para empresas transnacionales que se dedican a la fabricación de teléfonos móviles. La mezcla entre el ejército Ruandés y los intereses económicos han hecho que la violencia en Ruanda se trasladara de lugar.

No es casualidad que después del genocidio en Ruanda, la violencia contra las mujeres en el Congo aumentara 100 veces. Nicole Odia, directora de la oficina en Kinshasa de Acción contra la Impunidad para los Derechos Humanos (ACIDH), dice que se trata de una “violencia sexual importada” y a través del apoyo de Amnistía Internacional demanda a la comunidad internacional responsabilizarse de las consecuencias de sus acciones sobre el Congo.

El problema en el Congo es complejo, de mucho fondo, consecuencia de dictaduras y del postcolonialismo que sigue dominando sobre los países africanos. Existen diferentes narrativas sobre las violencias sexuales contra las mujeres en el Congo, no obstante, es conveniente resaltar que la perpetuación de la violencia por parte de grupos armados que participaron en el genocidio en Ruanda es continua e intensa. Las acciones de paz después del genocidio tendrían que considerar dichos acontecimientos pues al no hacerlo, el número de muertes en la región asciende a millones y continúa creciendo. Las actuales estrategias de militarización y exaltación de la masculinidad fomentan el uso del cuerpo de la mujer para la deshumanización y desgarramiento del tejido social.

Conclusiones

La reconstrucción del tejido social, político y económico de un pueblo marcado por el genocidio requiere de mucho trabajo local y de políticas públicas diseñadas por la comunidad para que el desarrollo se comience a dar desde el interior hacia el exterior.

El caso de Ruanda nos demuestra un gran avance en las comunidades, un empoderamiento de las mujeres y diseño de una nueva Constitución. Ésta ha sido diseñada para proteger a la población y evitar la existencia de otro genocidio, sin embargo, no ha logrado eliminar la discriminación contra la mujer e incidir entre lo público y lo privado para generar unidad comunitaria, conservando sus tradiciones pero eliminando su estructura patriarcal.

Debemos recordar que los cambios en los roles de género no significan que va a generar un verdadero cambio en la equidad de género, es decir en las relaciones entre hombres y mujeres, que si bien las mujeres han logrado empoderarse al tener que aceptar el rol de proveedoras, es un hecho que siguen asumiendo el de cuidadoras y esto no garantiza que sea precisamente una distribución del trabajo en la comunidad y mucho menos un trato equitativo para la mujer. Se debe de tener mucho cuidado con roles de género asimilados porque muchas veces no significan un avance para los derechos de la mujer.

Referencias

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Rubio Marín, R. (2010). ¿Y qué fue de las mujeres?: género y reparaciones de violaciones de derechos humanos. Bogotá: Centro Internacional para la Justicia Transicional.

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Documentos oficiales

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Human Rights Watch (2011). Justice Compromised, The Legacy of Rwanda’s Community-Based Gacaca Courts. Disponible en: http://www.hrw.org/sites/default/files/reports/rwanda0511webwcover_0.pdf . Octubre 2011.

Resolución 955 del Consejo de Seguridad, disponible en: http://daccess-dds-ny.un.org/doc/UNDOC/GEN/N94/437/51/PDF/N9443751.pdf?OpenElement

Resolución 1503 del Consejo de Seguridad, disponible en: http://www.unhchr.ch/Huridocda/Huridoca.nsf/0/282ee21ff552a976c1256d9400293811?Opendocument

PNUD. (2011). Lucha contra la Violencia de Género en Rwanda. Disponible en: http://www.beta.undp.org/undp/es/home/presscenter/articles/2010/04/06/lucha-contra-la-violencia-de-gnero-en-rwanda.html Octubre, 2011

Naciones Unidas y Prevención del Genocidio. Documentos Oficiales. Enseñanzas extraídas de Rwanda. Disponible en: http://www.un.org/spanish/preventgenocide/rwanda/testimonies.shtml Octubre, 2011

Naciones Unidas y Prevención del Genocidio. Testimonios de Sobrevivientes. Enseñanzas extraídas de Rwanda. Disponible en: http://www.un.org/spanish/preventgenocide/rwanda/testimonies.shtml Octubre, 2011

Secretario General ONU(2009) Informe Asistencia a los supervivientes del genocidio cometido en 1994 en Rwanda, en particular a los huérfanos, las viudas y las víctimas de violencia sexual. Disponible en: http://www.un.org/es/comun/docs/?symbol=A/64/313 Octubre, 2011

Wikigender, Gender Equality in Rwanda. Disponible en: http://wikigender.org/index.php/Gender_Equality_in_Rwanda Noviembre, 2011

Anexo I. Entrevista a Jean Fichery

Estudiante ruandés del Máster Universitario y Doctorado Internacional en Estudios de Paz, Conflictos y Desarrollo, Universitat Jaume en Castellón, España.

  1. Desde tu perspectiva ¿Cuál ha sido el balance general de los tribunales comunitarios?

Mi punto de vista es que hay que hacer una doble evaluación.

De una parte los tribunales han permitido conocer lo sucedió en el genocidio: la verdad. Es el único espacio en el que la gente se ha congregado a hablar del genocidio, mucha gente ha conocido a través de los tribunales lo que les pasó a sus familiares. Esa es una evaluación positiva.

El balance negativo sería que hay gente que fue acusada injustamente, algunos jueces se corrompieron ante determinados intereses, y hay gente que no logró justicia. Hay incluso algunos jueces que participaron o tienen relación con alguien que haya participado en el genocidio, por lo que entran en un conflicto de intereses que impide la justicia.

En un genocidio en el que murieron entre 800,000 mil y 1 millón de personas, cuando hablamos de un país de 10 millones, entendemos que todo el país, es decir cada ruandés, cada persona tenía alguna relación directa con el genocidio: omisión, comisión, complicidad, conocimiento de hechos, victimas, victimarios, etc. En ese sentido los conflictos de intereses en el espacio de justicia comunitario eran relativamente inevitables, pero no hay que dejar de mencionarlos.

  1. ¿Cómo ha trabajo, que resoluciones, condenas ha dado sobre las violaciones sexuales contras las mujeres, se considera un crimen especifico?

Existe una ley que rige a los tribunales comunitarios -GACHACHA, es de hecho una ley que rige en general todo el sistema de justicia post-conflicto en el país. Dividen los crímenes cometidos durante el genocidio en 4 categorías: la categoría 1 –la más grave o la que merece las penas más altas, era la de los planificadores/supervisores del genocidio; las categorías 2, 3 y 4 trataban los asesinos/asesinatos “comunes”, los ladrones, etc.

Al principio, según esta ley, GACHACHA debía ocuparse de éstos últimos (2°, 3° y 4° categorías, es decir las de menor gravedad), mientras que los crímenes de 1° categoría debían ser juzgados en tribunales nacionales convencionales. Al Tribunal Internacional irían aquéllos victimarios que fueron capturados fuera del país, porque muchos huyeron después del genocidio. Según el Tribunal Internacional los “creadores intelectuales” del genocidio son alrededor de 100 personas, según el gobierno eran 1,000.

Inicialmente entonces GACHACHA no debía juzgarles, pero cuando “terminaron” con los crímenes de 2°, 3° y 4° categoría (se calcula que juzgaron aprox a un millón de personas por éstos), el gobierno les delegó la tarea de atender crímenes de 1° categoría (que originalmente se salen de los límites de la justicia gachacha).

El crimen de violencia sexual está categorizado dentro de la 1° categoría, entonces sí se vuelve de la competencia de los tribunales GACHACHA en algún momento. Al ser un tema muy sensible se le da un tratamiento especial: tradicionalmente los juicios son orales y públicos, la comunidad entera puede acudir, pero para el caso de crímenes de violencia sexual las mujeres no están obligadas a ir y discutir lo que les sucedió públicamente, se decidió hacer estos juicios en privado.

El castigo para los crímenes de 1° categoría va desde 25 años de prisión hasta cadena perpetua.

  1. ¿Cómo ha cambiado la relación entre hutus y tutsis? 

Yo creo que hay un cambio pero no es a causa de GACHACHA, al contrario, diría que GACHACHA ha afectado esta relación entre la gente.

¿Por qué? Tuvimos el genocidio en Ruanda, oficialmente cometido por hutus. Pero también tuvimos la armada tutsi que mató hutus. Hoy esa armada tutsi está en el poder, tenemos un gobierno pro-tutsi. Esta armada cometió crímenes de guerra y lesa humanidad, que no han sido juzgados.

GACHACHA era la justicia para llegar a la reconciliación, pero sólo consideraba a los asesinos del genocidio, es decir sólo una parte de la población (hutus); hablamos pues de una reconciliación “unilateral” y dudosa. Entonces la reacción de esta etnia es que GACHACHA es un tribunal para juzgarles a ellos; en ese sentido no ha mejorado la relación.

Fuera del ámbito de la procuración de justicia, en el ámbito social creo que la relación sí ha mejorado, la gente al final vive junta y empiezan a ver que las raíces del problema no están en la convivencia entre hutus y tutsis sino en la manipulación e instrumentalización política que se hace de esta diferencia étnica con determinados intereses. Hay prejuicios que se han ido rompiendo poco a poco, a raíz del intercambio cotidiano entre las etnias; hay parejas hutus-tutsis, que son una señal de esperanza para creer de aquí a unos años la relación mejorará más.

En el plano político antes había dos bandas/partidos muy definidos que polarizaban a hutus y tutsis, pero ahora hay quienes, independientemente de ser hutus o tutsis han empezado a hacer oposición en el gobierno, debido a sentirse excluidos, no por cuestiones étnicas sino socioeconómicas y políticas. La previsión es que si esta oposición, en la que se encuentra tanto hutus como tutsis, se fortalece esto dará esperanza para el futuro.

  1. Los roles de género han cambiado a partir de la construcción post-conflicto?

Creo que sí, porque también hay una especie de…

A ver, en el genocidio los hombres eran el blanco, al ser Ruanda una sociedad patriarcal se pertenece al grupo étnico de tu padre, no de tu madre. Se quería entonces eliminar sobre todo a los hombres, aunque también las mujeres fueron afectadas.

Muchas mujeres fueron violadas, pero no necesariamente asesinadas; mientras que en el caso de los hombres eran directamente asesinados, ese era el objetivo con ellos, destruirles.

La mayoría de los asesinos (más del 90%) eran hombres. Después del genocidio la inmensa mayoría de las personas sentenciadas, que ahora están en prisión, son hombres. Entonces en el post-conflicto había más mujeres que hombres, más mujeres protagonizando la esfera social y la privada también, la del hogar; -en casa las mujeres debían jugar el rol masculino de proveedoras, etc. Se podría decir que hubo un empoderamiento de las mujeres en el momento pos-conflicto, en realidad no tuvieron otra opción: empiezan a llevar a cabo el trabajo de los hombres y poco a poco rompen la distribución de género del trabajo.

  1. Cuáles han sido las consecuencias, los efectos del conflicto en: 

El conflicto afectó a ambos en distintas maneras:

Hombres: asesinados, encarcelados.

Mujeres: violadas y a veces asesinadas, traumatizadas, obligadas a asumir el rol de proveedoras y desempeñarse de manera distinta en el hogar/sociedad y la economía. Otra consecuencia es el contagio de VIH. Un trauma que merece especial atención en el caso de las mujeres es el haber tenido hijos producto de violaciones, de aquí se derivan también consecuencias para estos hijos, que no serán amados, etc.

  1. ¿Consideras que el papel de las mujeres en la reconstrucción del tejido social ha sido importante? 

Sí, particularmente en el seno familiar, todo lo que ya comenté antes. Se han vuelto las proveedoras y protagonistas del hogar.

En el nivel nacional no es tan visible (aunque oficialmente tienden a aparentar que sí, por ejemplo la presidenta de GACHACHA es una mujer). Aquí interviene el déficit democrático y el sistema patriarcal; aunque hay mujeres ocupando algunas posiciones políticas no son protagonistas, no toman las decisiones, no deciden las políticas.

En el ámbito social también han tenido un rol importante: muchas están involucradas en proyectos que tienen que ver con salud, atención a huérfanos, educación, etc.

  1. ¿Es tomada en cuenta la mujer de la misma manera en lo público como en lo privado?

Equidad de género: en la esfera pública se han hecho leyes que buscan la equidad de género (por ejemplo ahora tienen derecho a heredar tierras, antes no podían, estaba restringido a los hombres). En el ámbito público sí existe ese movimiento por empoderar a las mujeres: Ruanda es el primer país que tiene más mujeres que hombres en el parlamento.

En la esfera privada creo que algunas mujeres aun se devalúan mucho a sí mismas, creen que necesitan al hombre, etc. En algunas familias aun existe la violencia de género, las mujeres no denuncian por miedo, son golpeadas por sus maridos. Aquí es de particular relevancia que muchas mujeres no tuvieron acceso a educación, y por ello no tienen poder económico, de ahí que a nivel familiar se vuelvan dependientes del marido y con ello se sometan a niveles de violencia. Pero esto está cambiando con las nuevas generaciones, hay mayor acceso a educación, mayor conocimiento de derechos, irá mejorando poco a poco.

  1. Hasta ahora, ¿Cómo evaluarías el proceso post-conflicto en Ruanda? ¿Crees que se han dado muchos avances? 

En general creo que en Ruanda nos hace falta democracia. Será un reto para nosotros que todas las voces sean escuchadas, ese es el verdadero problema.

Si hubiera esto creo que el país tendría un buen futuro. Ahora muchos nos preguntamos hacia dónde va el país: tenemos a un hombre en el poder desde el final del genocidio, nos preguntamos qué pasará después de él. Sabemos que aún es posible que Los ruandeses se maten entre sí mismos: si oprimes a la gente, no les permites expresarse, creas divisiones (ricos-pobres, ahora no son divisiones étnicas, los pobres quieren una revolución y no pueden hacerlo porque el gobierno es muy poderosos y opresivo). Algunas personas tienen miedo de que esto termine con violencia.

La situación política no es muy buena.

En el aspecto social ha habido muchas mejoras, por ejemplo económicamente el país va bien en términos generales. Mucha gente está teniendo acceso a educación, e incluso pueden buscar oportunidades fuera del país. También estamos teniendo mejoras en la infraestructura, de salud, etc. Económicamente el país está progresando, pero siguen haciendo falta derechos políticos.

Extra: No hay oposición política interna, la posible oposición se elimina con la excusa del genocidio. El actual gobierno ha manipulado e instrumentalizado el trauma vivido con el genocidio para preservar el poder y oprimir a la oposición; aquí vale la pena revisar críticamente la ley sobre la ideología del genocidio y la ley de divisionismo (ya se aprobaron en 2008 y 2009). Son las leyes más controversiales y polémicas (AI and HRW han pedido que se anulen). Según el gobierno es para controlar/impedir que el genocidio se repita, en realidad sirve mucho para controlar a la oposición.

Temacapulín obtiene beca PACMYC para Museo Comunitario.

Publicado: diciembre 18, 2011 de cronicadesociales en Información Jalisco
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Temacapulín, Jalisco, México a 17 diciembre 2011.

 BOLETÍN DE PRENSA

  • Temacapulín obtiene beca PACMYC para Museo Comunitario.
  •  Investigadores de la UNAM inician proyecto que documenta los procesos culturales y el arraigo a la tierra de nuestro pueblo.

El COMITÉ SALVEMOS TEMACAPULÍN, ACASICO Y PALMAREJO informa a sus aliados, opinión pública y medios de comunicación que las buenas noticias para nuestra lucha, siguen cayendo en el ocaso del 2011, uno de los años más intensos que hemos vivido como pueblo.

 Museo Comunitario, otra poderosa arma para defender nuestra tierra.

 El viernes pasado, en la Casa de la Cultura Jalisciense, edificio que fundó Agustín Yáñez –uno de los más ilustrados gobernadores que hemos tenido en Jalisco al novelar la vida de los pueblos en el norte del estado en colindancia con Zacatecas-, la Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado entregó los recursos financieros del PACMYC (Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias), siendo merecedor Temacapulín a una beca para rehabilitar el Museo Comunitario que desde hace dos años existe en nuestro pueblo como otra manera más de decir no a la presa El  Zapotillo.

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Bomberos reportan avances en negociación

Publicado: diciembre 18, 2011 de cronicadesociales en Información Jalisco
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Una de las carencias es la falta de unidades para la labor de bomberos. Foto: Arturo ramírez

Ocotlán • Arturo Ramírez Gallo/Pùblico

El Sindicato Demócrata de Bomberos de Jalisco (Sideboja) reporta un pequeño avance en los acuerdos con el gobierno municipal y la Unidad de Protección Civil y Bomberos de Ocotlán, después de hacer del conocimiento a las autoridades el estado que guarda la corporación.

Por lo pronto, el cabildo de Ocotlán aprobó un aumento del 10 por ciento al salario de los trabajadores del ayuntamiento, el cambio de horario laboral, que ahora es de 24 horas de trabajo por 48 de descanso.

En el mes de noviembre, el sindicato envió al cabildo la propuesta del Reglamento Interno de Trabajo y de Condiciones Generales de Trabajo, con el fin de separar bomberos de la Dirección de Seguridad Pública.

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Músicos acusan líder de la CTM de vender sus edificios

Publicado: diciembre 18, 2011 de cronicadesociales en Información Jalisco
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Los inmuebles pertenecen al sindicato de músicos desde hace 50 años. Foto: Milenio

Agustín del Castillo/Pùblico

La historia del conflicto interno en el Sindicato de Trabajadores de la Música de Jalisco tiene como presunto beneficiario al líder cetemista de la entidad, Rafael Yerena Zambrano, quien estaría detrás de la venta del patrimonio de ese gremio, enclavado sobre la calle Venustiano Carranza, en el centro de la ciudad.

Germán Ornelas López, secretario general de la agrupación, acusó al líder cetemista de pretenderles despojar de dos edificaciones que posee la organización desde hace medio siglo; los inmuebles, enclavados frente al viejo edificio de Correos, ya fueron vendidos por Felipe Isaac Plascencia, quien fue impuesto por el dirigente cetemista desde el año 2009; por ello, los dirigidos por Ornelas López han interpuesto una denuncia penal que ya fue consignada al juez cuarto de lo penal y ha derivado en detenciones de algunos de los que irrumpieron en las instalaciones en 2010 para alcanzar la posesión de los edificios.

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La Jornada Jalisco

Ayer en Plaza de Armas se instalaron cruces con los nombres de los estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa que fueron asesinados por policías en el estado de Guerrero. Esta acción se suma a las que se llevan a cabo en diversos puntos de la ciudad para expresar el repudio a la violencia que también ha estado presente en la Zona Metropolitana de Guadalajara ■ FOTO ALEJANDRA LEYVA

temacajalisco.com

REDACCIÓN/La Jornada Jalisco

La Secretaría de Cultura de Jalisco (SCJ) entregó al pueblo de Temacapulín recursos financieros del Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMYC) para rehabilitar su Museo Comunitario, que existe desde hace dos años con el objetivo de lograr detener la construcción de la presa El Zapotillo.

Según un comunicado, ningún programa o plan de trabajo de las oficinas gubernamentales que atienden el sector Cultura a nivel estatal y regional, se han interesado por crear o consolidar infraestructura. Temacapulín tan solo cuenta con escuela preescolar y primaria, pero dos jóvenes del pueblo se dieron a la tarea hace dos años de indagar sobre el pasado del pueblo declarado Patrimonio de la Humanidad y fue así como crearon el Museo Comunitario que, a partir de enero, inicia una nueva etapa con la intención de convertirlo en un auténtico centro cultural.

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ANÍBAL VIVAR GALVÁN/La Jornada Jalisco

Las autoridades buscan aplicar otro madruguete durante la época vacacional al realizar acuerdos con los transportistas para la entrega de subsidios, con la intención de evitar el incremento al costo del pasaje del transporte público, indicó el presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU), Marco Antonio Núñez Becerra, quien afirmó que antes de entregar cualquier tipo de apoyo el Poder Ejecutivo debe cancelar los permisos de los transportistas que no han cumplido con los puntos de mejora.

“Estamos consternados por la medida que quieren tomar. Estamos transitando por la vía legal, propusimos un amparo y estamos esperando a que se den las determinaciones correspondientes por parte de la autoridad”, dijo, y mencionó que en este sentido están dispuestos a llevar el caso hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) en el supuesto de que las autoridades locales no acepten el recurso legal.

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ANÍBAL VIVAR GALVÁN/La Jornada Jalisco

La actitud del rector general sustituto de la Universidad de Guadalajara (UdeG), Marco Antonio Cortés Guardado, va en el sentido de satanizar y estigmatizar a toda opinión que ha estado en contra del control que algunos grupos tienen sobre la casa de estudios, aseguró Enrique Cueva, académico de la UdeG e integrante del Colectivo de Reflexión Universitaria (CRU), luego de que el rector los acusara de proteger a los miembros de la Federación de Estudiantes de Guadalajara (FEG) puesto que éstos se hicieron presentes en un foro organizado por el colectivo.

“Esto carece de fundamento y carece de toda lógica puesto que nosotros, los profesores del CRU, hemos sido muy críticos de lo que sucede dentro de la UdeG, sobre todo con el manejo político que se ha hecho dentro de la casa de estudios. Nosotros no sólo hemos criticado el control político que tiene el grupo de Raúl Padilla detrás de la universidad a través de la FEU (Federación de Estudiantes Universitarios) y por supuesto también el que tiene mediante la FEG”, dijo el integrante del colectivo.

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El gobierno mexicano ha incumplido su promesa de proteger a las personas migrantes frente a los abusos generalizados contra los derechos humanos.

Fuente: Cencos/Amnistia Internacional México

 El gobierno mexicano ha incumplido su promesa de proteger a las personas migrantes frente a los abusos generalizados contra los derechos humanos. Así lo ha manifestado Amnistía Internacional, con motivo del Día Internacional del Migrante.

Tan sólo en el último año, la organización ha documentado numerosos casos de personas migrantes centroamericanas que, al atravesar México, han sido secuestradas, torturadas, violadas y hechas desaparecer por bandas delictivas, a menudo con la complicidad de funcionarios públicos. Los defensores y defensoras de los derechos de las personas migrantes también han sufrido ataques sin precedentes.

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Marcha por la paz en México exige justicia

Publicado: diciembre 18, 2011 de cronicadesociales en Información Nacional
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Manifestantes exigieron liberación de Bradley Manning

Publicado: diciembre 18, 2011 de cronicadesociales en Información Internacional
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Ocupa Wall Street celebra 3 meses de su nacimiento

Publicado: diciembre 18, 2011 de cronicadesociales en Información Internacional
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