
Foto: FOTO LA JORNADA JALISCO
ELISA CÁRDENAS AYALA/La Jornada Jalisco
Es ya cosa de siglos la defensa del pueblo de Mezcala: si cuatro años duró su defensa de la isla durante la Guerra de Independencia, varios siglos lleva ya su defensa de la tierra ante invasores de diversos rostros. El actual invasor de las tierras de la comunidad tiene, como es del dominio público, el apoyo de autoridades estatales y municipales corruptas que han alentado un proceso legal totalmente irregular contra varios comuneros y que además cobijaron un proceso fraudulento para que el invasor manipulara los cargos tradicionales de autoridad.
Las autoridades así nombradas parecen estar muertas de miedo y llegaron a su cargo intentando lo que todos los tiranos: acabar con la memoria de los pueblos. Barrer la memoria. Destruyeron cuantos documentos encontraron a su llegada a la oficina que tomaron.
Acabar con los archivos es una práctica común de los gobiernos que tienen miedo de la gente, de su memoria y de su historia. Sólo que aquí se trata de un miedo verdaderamente singular: entre los documentos destruidos estaban, resguardados con gran aprecio, cientos de dibujos elaborados por 106 niñas y niños de la comunidad. Esos dibujos narraban una historia: la historia de la defensa de la Isla de Mezcala durante la Guerra de Independencia. Fueron elaborados en talleres entre enero y marzo del 2009 y permitieron elaborar un libro de historia que tuve el honor de coordinar: Mezcala, ¡se querían llevar la isla!, publicado en mayo de 2010 por el Congreso del Estado de Jalisco.
La destrucción de este fondo documental de valor inapreciable, es en primer lugar un delito; es, por supuesto, una afrenta para la comunidad toda, como atropello que es de los derechos de la infancia reconocidos por la UNICEF. Es una vergüenza. Al mismo tiempo, es un reconocimiento de la potencia creadora de los niños, de su conciencia histórica y política, del valor inapreciable de su identificación con las causas históricas de la comunidad.
Las autoridades impuestas en Mezcala por fraude y quienes las manipulan tienen miedo de las niñas y los niños de la comunidad, porque han visto que este pueblo, generación tras generación, ha salido en defensa de su tierra con las armas de su propia historia, algo claramente expresado en los citados dibujos. En algo tienen razón: estos jóvenes historiadores difícilmente olvidarán la destrucción de su obra.
París, septiembre 27 de 2011.
Es lamentable que quienes encumbrados en el poder defienden la vida en el discurso, aquí mutilen al niño al destruir su recreación de la historia; ¿para qué defienden la vida desde la concepción si los quieren muertos en vida?, o ¿aún los gobernantes jaliciencienses añoran lo que describe la novela Al filo del agua?; sin embargo, la batalla no ha terminado, los niños de Mezcala no han dicho la última palabra, ellos están ya escribiendo la historia y seguramente será acorde a sus horizontes y expectativas de un mundo mejor.
El Mezcala de los niños apenas empieza a construirse.