Por Antonio Hayuaneme García*/
Peyote: cactus con sustancias alcaloides como la mezcalina. Hikuri: legado de los ancestros para los sucesores, conocimiento para cuidar el mundo que crearon, y medio de comunicación con ellos.
Venado: animal perteneciente a los mamíferos rumiantes. Tamatsi Kauyumarie: nuestro hermano mayor.
Maíz: planta perteneciente a las gramíneas. Tatei Niwetsika: nuestra madre.
Tamatsi Kauyumarie, Hikuri y Tatei Niwetsika son lo mismo y no se puede concebir el mundo sin ellos para el pueblo wixárika.
Los Juegos Panamericanos del 2011 son animados por tres mascotas. Una de ellas es Huichi, “digna embajadora de los huicholes”, según Emilio González y la publicidad del Comité Organizador del evento. Para caricaturizar un elemento sagrado no sólo no se les ocurrió que habría que consultar antes al pueblo wixárika, sino que desestimaron los reclamos y propuestas formales que se les hicieron una vez que Huichi ya era pública. Mientras tanto, otro panorama es invisible: sus sitios sagrados están negociándose con compañías mieras transnacionales y están siendo ofertadas a empresas turísticas; la pobreza del pueblo va en aumento, y muchos wixáritari se ven orillados a migrar a la ciudad, donde enfrentan también marginación y discriminación.





