
FOTO ARTURO CAMPOS CEDILLO
ANÍBAL VIVAR GALVÁN /La Jornada Jalisco
Los cambios y las adecuaciones que se realizan en varias vialidades de la zona metropolitana de cara a los Juegos Panamericanos carecen de un programa integral que visualice el futuro de lo que será la zona conurbada puesto que sólo están pensado en ofrecer soluciones para la movilidad de los deportistas y no favorecen a la movilidad no motorizada, aseguró la jefa del Departamento de Proyectos Urbanísticos de la Universidad de Guadalajara, María Dolores del Río López, quien consideró que a la par de las distintas obras se pudieron haber creado programas que beneficiaran a todos los modos de movilidad.
“Ya que pasen los Panamericanos nos va a quedar una infraestructura nueva que esas vialidades van a responder más a las necesidades de la población, ahora, son limitadas las mejoras que se están haciendo a la movilidad no motorizada. No se aprovechó toda esta serie de mejoras porque podríamos haberlas hecho de una manera integral para que diera respuesta a las necesidades de los Juegos, pero sin embargo que quedara algo para los usuarios de todos los modos de transporte”, dijo la investigadora universitaria quien recordó que desde hace varios años las obras que se realizan benefician principalmente al paso del automóvil.
Agregó que tampoco se tiene, por lo menos, la intención de crear un proyecto que sirva para los cambios futuros que se tendrán en materia de movilidad en la zona metropolitana por lo que la estrategia continúa siendo la misma de favorecer el transporte individual y no al colectivo; dijo que una de las obras que sí tuvo la visión futurista fue el túnel que se creó en la avenida Federalismo, por donde inicialmente circulaban trolebuses, ya que se concibió para albergar sistemas de transporte colectivo que movilizaran a más personas.
Del Río mencionó como ejemplo la repavimientación que se realiza en la avenida Ávila Camacho, que es una vía que registra mayor demanda de desplazamiento en trasporte público, en donde se pudo integrar ciclovías o, en su defecto, construir las banquetas más anchas con la intención de que sirvan también para la movilidad no motorizada.
Agregó que las obras también debieron de incluir las adecuaciones para un sistema de transporte público más eficiente, que podría ser BRT o un tren ligero, con lo que se evitaría volver a retirar el piso para colocar la infraestructura que se requiera.
La académica refirió que aun y cuando todas las mejoras viales son costosas éstas sí se pueden llevar a cabo mediante estrategias que ya se han aplicado en la ciudad, como el impuesto que se cobro a los dueños de las fincas que se localizan sobre Federalismo por la plusvalía que darían las obras viales que se realizaban; el recurso obtenido se empleó para los trabajos que se efectuaban.
“Como se mejoraba su accesibilidad a sus viviendas con todas las obras que se estaban haciendo pues ellos con gusto cooperaron en ese momento, tuvieron problemas pero sí se sacó la obra sin ningún costo extra o sin que se adquiriera una deuda”, refirió la investigadora universitaria.