Efe | Madrid/ EL Mundo.es
Las mujeres que son responsables de una familia monoparental sufren un mayor riesgo de caer en la pobreza, así como de ser excluidas por la sociedad y por el mercado laboral, según un estudio subvencionado por el Instituto de la Mujer.
La investigación, realizada por un equipo de la Universidad de Barcelona, recoge un estudio cuantitativo elaborado a partir de las variables recogidas en diferentes bases de datos europeas y españolas y uno cualitativo, que analiza veinticinco entrevistas a madres solas con hijos, y en situación de precariedad, marginalidad o exclusión social.
Así, el Instituto de la Mujer informa de que entre las conclusiones del estudio cuantitativo, resalta el “destacado aumento” de estos grupos familiares en España, pues entre 1991 y 2001 se incrementaron en casi un 47% y la tendencia es que sigan creciendo y se equiparen a los países europeos.
Las madres solas, indica el estudio, tienen grandes dificultades para estabilizar su situación laboral, de vivienda y de recursos vitales mínimos para poder desarrollar estrategias y supervivencia y bienestar.
Por ello, la investigación destaca “la feminización de la pobreza” de las familias monoparentales, “muchas de ellas en situaciones de marginalidad y de exclusión social”.
También aumenta el número de hombres al frente de este tipo de familias, y el porcentaje pasa del 17,2 por ciento al 19,1 por ciento entre 1991 y 2001.
Cambio en los perfiles monoparentales
En este sentido, el estudio subraya un cambio de los perfiles monoparentales debido cada vez más a las rupturas de las parejas y a las madres solteras: mientras en 1991 el 62% de los hogares monoparentales tenían por cabeza de familia a personas viudas, esta cifra se redujo al 50% una década más tarde.
Del estudio cualitativo se desprende que la mayoría de las mujeres destacan las dificultades de inserción laboral y la consecución de una estabilidad, como “elemento clave” que no les permite evitar la precariedad económica.
Resaltan también estas mujeres los “prejuicios negativos respecto a las madres solas como otro impedimento para ser contratadas”.
De hecho, según el estudio, para el mercado en general y las empresas en particular, ser madre sola constituye un indicador inequívoco de menor productividad, mayor absentismo y mayor conflictividad laboral.
Sin embargo, respecto a las mujeres de familias biparentales, las madres solas trabajan más en el mercado, con igual o menor absentismo ocupacional “y silenciando sus circunstancias personales para evitar la revictimización social o, incluso, el despido”.
La legislación en cuanto a la separación o divorcio también afecta al aumento de riesgo de pobreza de las mujeres responsables de familias monoparentales, y es que el hecho de que se alarguen estos procesos provoca que las separadas deban sostener en solitario toda la economía del hogar cuando, en muchas ocasiones, no tienen trabajo ni un sueldo para hacerlo.
La participación en asociaciones supone un elemento “fundamental” para las entrevistadas, y destacan que los servicios que ofrecen son imprescindibles para sus vidas.
El estudio, denominado “monoparentalidad y exclusión social. Estrategias de supervivencia y bienestar desde una perspectiva de género”, ha sido realizado entre 2008 y 2010 con el fin de conocer el bienestar de las familias monoparentales encabezadas por mujeres.
