Jalisco, el estado donde más se agrede a mujeres

Posted: mayo 2, 2011 by cronicadesociales in Equidad y Justicia, Información Jalisco, Pensamiento crítico, Represión y Derechos Humanos, Solidaridad
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FOTO HÉCTOR HERNÁNDEZ

ANALY S. NUÑO / La Jornada Jalisco

“Mami, ya no quiero estar aquí, sácame de aquí. Vámonos”, fue la súplica que Agustín, –de tan sólo tiene nueve años– hizo hace tres meses llorando sobre los pies de Ángela –su madre–, para que se fueran de su casa luego de verla sangrando tras una golpiza que su esposo le dio.

Desde el primer día de nacido, Agustín, al igual que sus tres hermanos menores, sufrió violencia intrafamiliar. Ángela empezó hace 17 años, cuando se casó.

“Sentí tan feo cuando me dijo eso. Sabía que ese era el momento de cortar, de terminar la relación, nunca me dio nada”, dice Ángela, mientras recuerda las cientos de golpizas que le propinó el padre de sus hijos. Mientras se recrimina con la voz entrecortada y los ojos llorosos el motivo que la hacía permanecer a su lado.

“Yo pensaba mucho, va a cambiar. Y sí, si cambio, pero en la fuerza, cada vez los golpes eran más fuertes y constantes, en las últimas fechas eran diario. Ese día, el de la última golpiza, también le pegó a mi suegra porque me quiso defender. Después ella me dijo que me fuera. Dijo que le dolíamos y tantos años de violencia, de aguantar, no era lo que quería para mis hijos y para mí”.

La vida de Ángela y sus hijos, es similar a la de poco más del 47 por ciento de las mujeres en México. O similar a los más de 17 mil casos de violencia doméstica que en últimas fechas tan sólo el Instituto Mexicano del Seguro Social ha reconocido atender, siendo los agredidos tanto mujeres como menores.

“Él llegaba y los niños se asustaban, cuando me golpeaba los niños se metían y él los aventaba o también les pegaba, pero sobre todo con ellos era violencia verbal, siempre les gritaba, les decía de cosas, los trataba mal”.

Sin embargo, a pesar de los años y las sin número de “huídas y regresadas”, Ángela no dimensionó la situación que sufría sino hasta hace cinco meses, cuando su hermana falleció por un “mal golpe” que le dio su esposo, uno que la dejó sin respiración en medio de la sala de su casa durante una pelea, como las que eran común también en la casa de Ángela.

“Su esposo la golpeaba y nosotros no sabíamos. Ella murió por un mal golpe que él le dio. En ese momento, mi hermana menor me dijo que buscara ayuda, me dijo qué quieres, qué suceda lo mismo. Por favor reacciona, ya es tiempo”.

Tras la muerte de su hermana y la última golpiza, Ángela reflexionó y se dio cuenta que “estaba mal”, fue en ese momento en que decidió cambiar, y a pesar de que su hermana menor fue la que la alentó, no quiso regresar con sus padres y repetir el mismo patrón familiar, ese que viene desde las abuelas o bisabuelas, ese en que se enseña a un niño a golpes y gritos.

“Yo dije, me voy con mi familia y allá voy a tratar a mis hijos como yo fui tratada, a golpes, porque desde niña yo sufrí violencia intrafamiliar. Yo pensaba que era la única manera de que los niños se eduquen, y después dije, no, estás mal. Para hacer una vida bien, con mis hijos, primero debo ayudarme a mí misma para poder salir con mis hijos adelante y fue cuando busque ayuda, pero no en mi casa sino ayuda profesional”.

“Él me hacía sentir muy poca cosa, y yo me la creía. Me dijo que cuando me fuera iba a andar como perra y me dio mucho coraje. Pero yo sabía que cuando me fuera iba a llevarme mi tesoro conmigo, a mis hijos. Que sería para estar bien, así como ahora, sin golpes”.

La violencia se ha hecho visible: García de Alba

Actualmente Jalisco cuenta con tres refugios para mujeres violentadas, de los cuales dos dependen de la dirección de Atención a la Niñez y la Familia de DIF y pertenecen a la Red Nacional de Refugios para Mujeres Violentadas, conformada por 13 estados. Y el restante pertenece a una asociación civil.

En entrevista con La Jornada Jalisco, la directora de uno de los refugios, María Concepción García de Alba, explicó que en su mayoría las mujeres que acuden a uno de estos lugares se presentan con violencia física y psicológica, y algunas hasta con trastornos del sueño ante el miedo que mantienen de ser agredidas durante la noche, siendo en su mayoría mujeres de entre 18 y los 28 años.

“Aun cuando todas vienen por violencia definitivamente la realidad de cada una es diferente, tanto de la mamá como de los hijos. Se dan constantes como por ejemplo una pareja que consumía sustancias tóxicas, maltrato hacia los hijos, depresión en muchos de los casos y la necesidad de recurrir a tratamientos ante la costumbre que tenían para mantenerse alerta porque en cualquier momento podían ser victimizadas”.

Según expectativas del DIF Jalisco, en el estado sólo una de cada 10 mujeres que sufre violencia intrafamiliar denuncia, sin embargo, a pesar de la falta de cultura para hacer visible la situación que viven, la entidad ocupa el primer lugar a nivel nacional en esta problemática, aumentando casi el 50 por ciento la cifra del 2009 al 2010.

Además, aunque se ha reconocido públicamente que hay números negros en las cifras ya que las estadísticas que se tienen son basadas en las mujeres que sí se atreven a denunciar, según los indicadores tan sólo denuncia una de cada tres mujeres con secuelas físicas graves, cuestión que hace más alarmante la situación, sobre todo, según expertos ante el incremento en los feminicidios en Jalisco.

En este sentido, García de Alba consideró que aunque de manera pasiva, las políticas públicas han dado resultado, sobre todo para que aquellas víctimas reconozcan que viven algo que no es normal.

“Yo creo que son pasos, son procesos, como dijera la canción, se hace camino al andar, y lo importante es cómo se ha venido hablando un poco más de la violencia, haciendo visible la situación porque siempre ha existido y en todos los niveles económicos, pero lo importante es que ya tiene una cara y un rostro y llega el mensaje a quienes creían que es normal porque siempre lo han vivido”.

García de Alba explicó que muy pocas mujeres refugiadas llegan con parte médico o una demanda, sin embargo se les alienta y apoya para que interpongan la denuncia correspondiente a fin de que tengan garantías para su protección.

“El personal debe asegurarse de que el trabajo con la víctima fue positivo y está rehabilitada para romper las cadenas generacionales que la hacen creer que la situación es normal. La violencia intrafamiliar y de cualquier tipo no es normal, eso no es vida”.

Comentarios
  1. [...] de un hombre, y la mayoría sin importar la gravedad del maltrato no denuncia. Esto nos dice que falta una cultura para hacer evidente el maltrato hacia las mujeres y su familia, pues hasta este momento el ser violentadas, prefieren guardar silencio y aguantar. El [...]

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