Guadalupe Espinoza Sauceda/ Colectivo COA
Desde el año 2005, aunque desde principios de la presente década ya se oían rumores que se quería construir una presa sobre el río Verde para llevar agua a León, Guanajuato, a los Altos de Jalisco y a la zona metropolitana de Guadalajara. Pero no es sino hasta el año 2007 y 2008 cuando los trabajos de construcción se van concretando, primero con la licitación de los estudios del subsuelo y los aerofotogramétricos del área de embalse de la presa El Zapotillo. No importándoles a la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) ni a la Comisión Estatal del Agua del Estado de Jalisco (CEA), -aunque no son las únicas instancias gubernamentales que tienen que ver con el proyecto, pero sí las cabezas visibles del gobierno-, el sentir de los pobladores de las tres comunidades que van a ser afectadas como lo son: Temacapulín, Acasico y Palmarejo. Temacapulín y Palmarejo pertenecen al municipio de Cañadas de Obregón y Acasico al de Mexticacán, ambos municipios de la región conocida como Los Altos de Jalisco. Dichos municipios son gobernados actualmente por el Partido Acción Nacional pero en los que resultaron ganadores para el próximo periodo de gobierno los candidatos del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que será del 1 de enero de 2010 al 31 de diciembre de 2012.
Para ello el 20 de noviembre de 2008 la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y la CONAGUA publican las bases de la Licitación de la presa el Zapotillo para las empresas interesadas en su construcción y el 20 de abril de 2009 se estaría adjudicando a la empresa ganadora, teniéndose programada el inicio de las obras el 15 de mayo de este año, para terminarla el 18 de octubre de 2012. A la fecha no se ha adjudicado la obra ni se ha iniciado su construcción. Por información extraoficial nos hemos enterado que los inicios de su construcción serán en agosto, una vez pasada la época más fuerte de las lluvias. Existiendo una tensa calma entre los opositores a la presa y las dependencias del gobierno.
Pero mientras el gobierno hace sus planes los pueblos no cesan en su resistencia, principalmente el de Temacapulín, que es el más grande y más organizado y por ende el más perjudicado, ya que es un pueblo con trazo regular de las calles y con edificios históricos, entre otras cosas, aunque sea el pueblo que está más arriba de donde se pretende levantar la cortina. Para ello en junio de 2008 organizaron en su pueblo el Encuentro del Movimiento Mexicano de Afectados por las Presas y en Defensa de los Ríos (MAPDER), a donde concurrieron diversos movimientos de la república mexicana afectados por proyectos gubernamentales en sus recursos naturales, como los habitantes de San Salvador Atenco, el movimiento de las mazahuas del Estado de México y sin faltar el Consejo de Ejidos y Comunidades Opositores a la presa de La Parota (CECOP), en el estado de Guerrero. A la vez que han recibido a gente del movimiento, ellos también han asistido a otros puntos de la república y del extranjero donde su voz sea escuchada a tejer lazos de unión, fraternidad, solidaridad y resistencia en contra de los proyectos gubernamentales que amenazan contra la existencia de los pueblos.
Temacapulín no ha dudado en realizar marchas, protestas, plantones, etc. ante cualquier autoridad que ose con invadirles su territorito y que quiera desaparecerlos como pueblo. Así como defenderse jurídicamente ante los más diversos tribunales del país. Tienen una fuerte presencia prehispánica, heredada de los antiguos pueblos indígenas tecuejes y caxcanes que poblaron esas tierras y religiosa que les da identidad y fuerza para unirse en la resistencia. En casi todas sus marchas invocan y llevan por delante a su santa patrona, la virgen de Los Remedios y al señor de la Peñita que es una especie figura en el talud de una roca aledaña, que los lugareños dicen que el Creador pintó con su dedo. Son esas ideas fuerzas los que los mantienen en pié, además de saber que tienen la razón, más no así al gobierno, a quien se lo han dicho en su cara en cuanta ocasión se presenta.
Hasta la fecha el gobierno no ha dado marcha atrás en imponerles el proyecto y ellos no han dado un paso contrario a la resistencia, pese a sentirse un pueblo asediado. Están dispuestos a seguir luchando en la defensa de su pueblo, de sus costumbres, de su territorio y de su paz campirana.