El golpe de Estado en Chile 1973

Publicado: septiembre 15, 2009 de cronicadesociales en Información Internacional, Movimientos Urbanos, Pensamiento crítico, Pueblos, Resistencias globales

salvador_allendeEl golpe de Estado en Chile 1973
Contenido: Genoveva Castro Meagher /  Vía CIN

“Superarán otros hombres este momento gris y amargo… Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, se abrirán de nuevo las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor”.
Salvador Allende

“Yo creo lo mismo que San Pablo, Dios nos eligió para cumplir misiones y nos facilita el camino para que se haga lo que Él mandó.”
Augusto Pinochet

Salvador Allende, últimas palabras

Durante la etapa colonial de Chile existió una minoría europea que dominaba la economía y a raíz de la Independencia de España no lograron verse grandes cambios. En el siglo XIX se desarrolló un sistema político multipartidista, pero el poder continuaba en grupos pequeños y privilegiados. El crecimiento de las ciudades y de la población conllevó a generar fuertes contradicciones entre la clase trabajadora y los gobernantes. El desarrollo de la economía favoreció sólo a la clase alta.

A comienzos del siglo XX se crearon sindicatos de trabajadores y nuevos partidos políticos con tendencias izquierdistas que cuestionaban el orden establecido: el Partido Comunista en 1922 y el Partido Socialista en 1933.

En el año de 1940 el 80% de la tierra arable estaba en manos del 3% de los terratenientes y la población campesina constituía una tercera parte del total. Los políticos de izquierda consideraban que el Estado debía intervenir en la economía del país para mejorar los problemas sociales. En 1937 se conformó el Frente Popular (radicales, socialistas, comunistas y la Confederación de Trabajadores de Chile) que se mantuvo en el poder desde 1938 hasta 1952. Las alianzas fueron cambiantes lo que provocó una falta de continuidad en el gobierno.

En 1952 Carlos Ibáñez del Campo fue presidente por segunda ocasión (la primera vez fue en 1927-1931), pero no logró crear la estabilidad que el país necesitaba. En 1958 Arturo Alessandri contendió por la presidencia junto con el candidato socialista Salvador Allende, venció Alessandri por un margen muy pequeño. Su gobierno tuvo que luchar con serios problemas de carácter económico.

En 1964 ganó el Partido Demócrata Cristiano (de formación reciente, pero con un claro origen desde el principio del siglo XX) con Eduardo Frei Montalva. Su victoria fue amplia y nuevamente Salvador Allende fue derrotado en las elecciones presidenciales. Frei Montalva buscó reformar la economía, pero las medidas que tomó le quitaron el apoyo de empresarios y de los sectores populares.

En la izquierda chilena se unieron los partidos socialista, comunista, los radicales y se formó la Unidad Popular. La coalición ganó la presidencia en 1970 con Salvador Allende por un margen muy pequeño. Este gobierno tuvo que enfrentar a un importante sector opositor.

Allende nacionalizó los monopolios, el estado tomó control sobre los precios, favoreció la relación con otros estados socialistas, entre otras cosas. Los grupos revolucionarios presionaron al gobierno para que tomara medidas más radicales y la derecha estaba en profundo desacuerdo con la postura que el gobierno había asumido. Estas diferencias políticas causaron grandes conflictos y la economía declinó gracias a los problemas internos y a un bloqueo (que no fue reconocido abiertamente) por parte de Los Estados Unidos. Éste país se oponía al gobierno socialista y antiimperialista de Chile. Hubo una fuerte crisis que Allende no pudo detener aunque otorgó puestos en su gobierno a varios militares.

El 11 de septiembre de 1973 hubo una intervención militar al mando del general Augusto Pinochet (apoyado por los Estados Unidos) para quitar del poder a Salvador Allende que murió en el ataque a la sede presidencial “La Moneda”. Después del golpe de Estado, los que apoyaban al presidente Allende sufrieron las injusticias del nuevo gobierno. Algunos desaparecieron, otros fueron asesinados, muchas personas fueron encarceladas y otras decidieron exiliarse.

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El general Augusto Pinochet optó por gobernar bajo un régimen militar. La dictadura se caracterizó por la represión, el autoritarismo y el termino de políticas de origen marxista en el sector económico. En 1988 se llevó a cabo un plebiscito para saber si la población deseaba que continuara el gobierno de Pinochet. La respuesta fue “no” y después del proceso electoral en 1990 ganó Patricio Aylwin del Partido Demócrata Cristiano. El general Augusto Pinochet ha sido acusado de cometer terribles crímenes y violaciones contra los derechos humanos, pero no ha sido juzgado porque se declaró que sufría de una demencia moderada. Las víctimas del régimen de Pinochet suman miles de personas.

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Entrevista con Augusto Pinochet

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¿Cómo encontraba usted al Presidente Allende?
Yo lo encontraba un farsante, a pesar de todo lo que sabía, pero como era mi superior me quedaba callado porque nunca he hablado mal de un superior.

Pero él lo trataba con mucho respeto a usted…
Me trataba con mucho respeto, era muy afectuoso, pero yo sabía que él decía de mi: “Este milico se lleva pensando en puros juegos de guerra, no más.”

¿Cree usted que Allende fue mal gobernante o sus partidarios fueron los que lo llevaron al precipicio?
Yo creo que hubo una conjunción de hechos, no podemos echarles la culpa a unos o a otros.

¿Hubo una sumatoria de hechos?
Sí. Fue el sistema el que los llevó a todos a la ruina. El marxista leninista es un sistema que le quita la iniciativa a la gente, nadie tiene interés por progresar ni avanzar, salvo los comunistas, que quieren adquirir cada vez más poder. La conformación del hombre nuevo es sólo un decir de ellos, algo que pregonan; pero por otro lado dejan que la producción, el avance económico del país se vaya estancando y caiga. De todos los sistemas, el más malo es el estatal o estatista, como quieran llamarlo, porque le quita la iniciativa al trabajador; no deja avanzar al hombre de empresa; no hay competencia puesto que ella termina porque el gobierno es el que rige los precios: también hay mucho elemento ocioso. Si no hay iniciativa todo se va desmoronando. Usted puede ver las casas que estuvieron bajo la acción de los comunistas de la Europa Oriental y se va a dar cuenta que las poblaciones construidas por ellos son una mugre.

¿Fue un fracaso el gobierno de Allende?
Claro, terminó en un fracaso. Cualquier empresa, donde no hay iniciativa, no hay movimiento, fracasa como ocurrió con el régimen marxista de Allende. Nos guardábamos la producción del país, encerrados entre cuatro paredes para dar mayor cantidad de muebles, electrónicos, pero si no se mantiene el capital, eso se derrumba.

¿Era usted un militar golpista?
No era militar golpista y no me gustaban los golpes. Yo había leído historia, por ejemplo, del primer golpista que tuvimos aquí en Chile, que fue el general Figuera, que se levantó contra el gobierno de Carrera. Y después tuvimos muchos golpistas…, muchos. La última vez que hubo un intento de golpe en agosto de 1939, cuando los ibañistas, que habían apoyado al radical Pedro Aguirre Cerda, en 1938, buscaron el rompimiento a través de un pronunciamiento militar a través del jefe de la Segunda División del Ejército, general Ariosto Herrera Ramírez. El gobierno supo del movimiento y lo aplastó. Herrera fue apresado y el general Carlos Ibáñez se refugió en la embajada de Paraguay.

¿Qué le responde a los que aún sostienen que usted fue un general golpista?
Le repito, yo no soy ni fui un militar golpista. Pero cuando en 1973 vi las posibilidades de guerra civil, el armamento ilegal que llegaba secretamente al país, el acta de Chillán, las disertaciones que hacía el señor Allende en Cuba, la destrucción de todo aparato productivo del país, y la tentativa de marxismo de infiltrarse en las Fuerzas Armadas, tuve que decidir si debía ser más leal con la patria o con el presidente. Y el país estaba primero, porque además, en caso contrario, se produciría la destrucción de Chile como nación soberana.

¿Cuántos extranjeros estaban actuando ilegalmente en Chile?
Cuando nos hicimos cargo del gobierno el once de septiembre de 1973, a lo menos había quince mil extranjeros que no habían venido precisamente a turistear, sino a participar en la subversión y a lograr que se desencadenara una guerra civil en Chile para imponer la dictadura del proletariado. Eso fue lo que las Fuerzas Armadas y de Orden evitamos. Ese once de septiembre encontramos los más importantes arsenales en la Moneda y en la residencia de Allende. Como lo digo en el libro El día decisivo, comprobamos que la mayoría del armamento encontrado era de procedencia soviética, pero también tenían equipo cubano y bombas hechas en Chile. En los primeros días descubrimos cuarenta y cinco mil revólveres de diferentes calibres, cuarenta mil pistolas, diez mil pistolas ametralladoras, doce mil fusiles de combate, además de quinientos lanzacohetes, cañones antitanques y lanza llamas. Todo eso tenían una enorme cantidad de munición. Más tarde según documentos de inteligencia del Ejército, continuaron entrando armas por la costa del país. Ellas procedían de Cuba y de la Unión Soviética. 1974 fue un año en que entró mucho armamento para los subversivos que continuaban luchando contra el gobierno de las Fuerzas Armadas y de Orden. ¡De eso la gente no se acuerda. Tampoco se acuerdan de todo el armamento que los subversivos marxistas internaron por Carrizal Bajo, encontrado en 1986 y que estaba destinado a provocar una verdadera guerra civil!

¿Cómo recuerda usted a Fidel Castro?
Lo recuerdo como a una persona “grandota” que hablaba todo el día; “no le paraba la lengua”. Tenía una capacidad de hablar salvaje, siempre haciendo demagogia. Un día -de las pocas veces en que tuve ocasión de hablar con él-, me dijo: “Usted tiene auto, son mejores las guaguas (autobuses).”

¿A usted le tocó ser edecán de Fidel Castro?
Noooo. Yo era Comandante de la Guarnición de Santiago y tuve que poner las tropas. Me tocó estar cuando hubo un desfile, pero le hablé poco.

¿Nunca le gustó Fidel Castro?
No.

¿Estaba usted participando en reuniones…?
Era imposible no asistir a reuniones, no conversar con los oficiales, no ver las noticias, no saber que los marxistas se estaban armando, que el conflicto cada día se profundizaba más que el gobierno ya envuelto en una crisis política, económica, social y de convivencia gigantesca, estaba intentando dividir a las Fuerzas Armadas con lo cual podía venir una guerra civil sangrienta… Eran miles los guerrilleros extranjeros, no me cansaré de recordarlo para los que tienen mala memoria.
Es cierto que en agosto de 1973 la señora Lucía le dijo a usted:

“¿Te das cuenta, Augusto, de que nuestros nietos van a vivir la opresión marxista?”
Sí, eso es cierto. Una noche que me estaba acostando, ella me llamó: “Augusto”, me dijo, “ven un momento”. Yo pensé que algo raro estaba pasando en la casa; cuando llegamos al dormitorio donde estaban durmiendo mis dos nietos mayores, entonces me dijo: “Mira a tus nietos, estos niños van a estar condenados a ser esclavos del comunismo y tú no haces nada”. Lo único que respondí yo fue: -Tenga paciencia, hija; tenga fe en Dios.
Cuando ella insistió, le repliqué: -Mire, lo único que puedo decirle es que tenga confianza en mi.

Usted llegó al poder en un momento bien determinado, con características que todos conocemos. ¿Se imaginó que su gobierno duraría diecisiete años?
En ese momento no creí que duraría tanto tiempo. Primero pensé que se podía arreglar fácilmente este asunto, que se podía entregar el poder en cinco, seis, siete, ocho, diez años; pero nos encontramos con muchos problemas, con una situación económica desastrosa. Este país estaba “podrido” y como no tenía plata, los políticos de turno sólo iban girando el papel moneda, girando billetes, dándole trabajo a la gente que sobraba en esos puestos. No se producía lo suficiente para hacer surgir a este país. Nosotros las fuerzas armadas y de orden, cambiamos la economía, porque muchos teníamos concepciones distintas…Si usted analiza la economía socialista, llegará a la conclusión de que detrás de cada ciudadano debe poner un fusil; si no hace las cosas, le pegan un balazo . ¡Esa es la economía socialista! Hacer las cosas por la fuerza y no trabajar para uno sino para el Estado. En la economía libre, en cambio, todos quieren ganar porque al trabajar para ellos mismos tendrán un rendimiento mayor y la plata les servirá para sus familias.

Fragmentos intercalados del libro
Oryazún, María Eugenia
1999 Augusto Pinochet: Diálogos con su historia. Conversaciones Inéditas. Santiago, Editorial Sudamericana.

Augusto Pinochet (1915)
pinEstudió en la Academia militar de Chile. Fue miembro de varios regimientos y posteriormente ingresó a la escuela de Derecho de la Universidad de Chile, pero no pudo concluir sus estudios. Continuó subiendo de categoría en puestos militares hasta que en 1972 fue nombrado Comandante en jefe del Ejército de Chile. Figuró de manera muy importante en el golpe de Estado de 1973 y permaneció a cargo del gobierno desde esa fecha hasta 1990. Ha sido acusado de la desaparición y tortura de miles de personas bajó el brutal gobierno que protagonizó.

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Entrevista con Salvador Allende

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Compañero Presidente: ¿cambia un hombre cuando está en el poder?
Mira, a mí me dijeron siempre “el compañero Allende”, hoy me dicen “el compañero Presidente”, claro está que yo peso la responsabilidad que eso significa.

¿Cambia un militante socialista cuando es Jefe de Estado?
No. Yo creo que el Jefe de Estado que es socialista sigue siendo tal, eso sí, que su actuación tiene que estar de acuerdo con la realidad.

¡Es una gran novedad que un socialista estando en el poder se sienta socialista y haga socialismo! No hay tantos ejemplos de eso, compañero.
Yo lo sé también por desgracia. Tampoco hay muchos partidos socialistas que sean marxistas, propiamente.

Y volviendo un poco más atrás, usted es unos de los fundadores del Partido Socialista…
Sí, exacto.

Por el 32
1933 precisamente.

¿Cómo se acercó al marxismo-leninismo?
Bueno, la verdad es que en la época de estudiante, te estoy hablando del año 26 y 27 cuando recién ingresé a medicina, los estudiantes de medicina éramos los más avanzados.

¿No eran los filósofos o los “humanistas” de la Facultad de Letras?
No, éramos los estudiantes de medicina por tradición; nosotros vivíamos en esa época en un barrio que era muy modesto, convivíamos prácticamente con el pueblo, éramos la mayoría estudiantes de provincia, y en las noches nos reuníamos los que vivíamos en la misma pensión y en voz alta leíamos El capital, a Lenin y también a Trotsky.

Usted, compañero Presidente, proviene de una familia bastante acomodada, digamos de una familia burguesa…
Conforme a una definición ortodoxa, mi origen es burgués, pero agrego que mi familia no estuvo ligada al sector económicamente poderoso de la burguesía, ya que mis padres ejercieron profesiones denominadas liberales y los antepasados de mi madre hicieron otro tanto.

Y políticamente, ¿dónde se ubicaron?
En Chile la lucha contra el conservatismo fue violentísima en el siglo pasado y se presentó como una lucha de carácter religioso. Los conservadores se oponían a las iniciativas de avanzada, como el establecimiento de la educación laica. Todos mis tíos y mi padre fueron militantes del Partido Radical cuando ser radical implicaba indiscutiblemente, tener una posición avanzada. Mi abuelo fundó la primera escuela laica de Chile, por su posición le llamaron “el Rojo Allende”….

Después de haber atravesado tantas instituciones burguesas y de las más representativas del sistema ¿Cómo es posible que haya logrado convertirse en un líder de masas, en el máximo responsable de un proceso que apunta a la revolución?
Muchas veces he pensado en esa cuestión. Primero hay un compromiso intelectual que surge en la juventud y, más tarde, surge el compromiso real con el pueblo. Soy hombre de Partido y siempre he trabajado con las masas. Me siento un político criollo que está caminando muy apegado al pueblo. Una gran mayoría de los dirigentes revolucionarios han salido de la pequeña y mediana burguesía. Algunos de ellos, sin sufrir en su propia persona la explotación la han comprendido, la han sentido y se han colocado al lado de los explotados contra los explotadores. Siempre llevé a las instituciones que has enumerado mi posición política y ésta siempre representó las ansias de justicia social del pueblo, exactamente como está representándola ahora.

¿La Revolución cubana desempeñó un papel en la ruptura con lo que podríamos llamar la Social Democracia Latinoamericana?
La revolución cubana ha influido en forma extraordinaria porque hemos visto todavía con más claridad todavía lo que es el imperialismo y de qué manera no hay fronteras que lo detengan cuando trata de defender sus intereses. Pero nosotros también tenemos el recuerdo de 50 desembarcos, en América Latina, de los marinos.

¿Hasta en la mentalidad chilena, está la conciencia histórica chilena?
No te olvides también que el propio Bolívar tiene una frase que dice: “Estados Unidos quiere sumergir América en la miseria en nombre de la Libertad”.

¿Cuál fue tu primer contacto con la Revolución cubana?
Ya Fidel Castro había entrado en la Habana. Debe haber entrado Fidel el 6 de enero, según me acuerdo, o el 5 de enero. Pues bien yo llegué a Cuba el 20 de enero… recibí un llamado de Aleyda, a quien no conocía, no sabía quién era. Era la secretaria del Che, no estaba casada con el Che todavía, y me dijo: “El comandante Guevara le va a mandar un automóvil y lo espera en el Cuartel de la Cabaña”. Ahí llegué yo y ahí estaba el Che. Estaba tendido en un catre de campaña, en una pieza enorme. Me dijo: “ Mire, Allende, yo sé perfectamente quién es usted. Yo le oí en una campaña presidencial del 52 dos discursos: uno muy bueno y uno muy malo. Así que conversemos con confianza, porque yo tengo una opinión muy clara de quién es usted”. Después me di cuenta de la calidad intelectual, el sentido humano, la visión continental que tenía el Che y la concepción realista de la lucha de los pueblos, y él me conectó con Raúl Castro y después, inmediatamente, fui a ver a Fidel.

¿Sus viajes a Corea y a Vietnam influyeron en su pensamiento político?
Desde luego. No modificaron mi pensamiento político sino que lo robustecieron. Corea me impactó fuertemente por el nivel alcanzado en su desarrollo económico, sabiendo lo que ha significado la lucha de Corea y comprendiendo el primer armisticio firmado por el ejército norteamericano con los coreanos, y sabiendo lo que existe hoy todavía en Sud-Corea. Después en Vietnam, y ahí sí que se reafirmó mi convicción, la que yo había sentido y palpado en Cuba: un pueblo unido, un pueblo con conciencia política, un pueblo cuyos dirigentes tienen la fuerza moral, el prestigio y el ascendiente de Ho Chi Minh, es un pueblo invencible. Me impresionaron el coraje y la vitalidad de todo este pueblo. Con los contactos que pude tener con los compañeros de Vietnam del Sur, saqué una lección de claridad y de amplitud política.

Hablemos ahora de la situación actual de Chile. Con Frei se acabó el reformismo, fracasó el reformismo. Con usted en el gobierno, el pueblo chileno ha escogido la vía de la revolución, pero, ¿qué es la Revolución?
Efectivamente, el pueblo chileno escogió el camino de la Revolución y no hemos olvidado un principio fundamental del marxismo: la lucha de clases. Nosotros dijimos en nuestra campaña electoral que nuestra lucha era para cambiar al régimen; el sistema. Que íbamos nosotros a conquistar el gobierno para conquistar el poder, hacer las transformaciones revolucionarias que Chile necesita, romper la dependencia económica, política, cultural y sindical, y ¿qué?, ¿no ha pasado nada?, ¿en qué país estás tú? Pero, espera, nosotros en estos pocos meses de gobierno…

Han hecho muchas cosas
Sí, hemos hecho bastantes cosas. Hemos podido hacerlas porque detrás de ellas está la tradición de la clase trabajadora chilena que empezó a luchar a fines del siglo pasado y que despuntó en este siglo como una fuerza pujante… Este es un gobierno de clase porque la ideología predominante en él es la clase trabajadora. En el gobierno no están representados los intereses de la clase explotadora y en cambio en el gabinete hay asalariados, entre ellos cuatro obreros. Es con este gobierno que la mayoría del pueblo remplazará a la minoría que lo gobernó hasta este momento.

Fragmentos intercalados del libro
Debray, Régis
1971 Conversación con Allende, México, Siglo XXI.

Salvador Allende (1908-1973)
allendeEstudió medicina y formó parte de la Federación de estudiantes de Chile. En 1933 colaboró a fundar el Partido Socialista. Formó parte del Frente Popular que llegó al gobierno en 1938 y tuvo cargos importantes y posteriormente fue senador. Desde la década de los cincuenta participó en las elecciones presidenciales, pero fue hasta 1970 con la Unión Popular (en la que confluyeron los partidos de izquierda) que llegó al poder. Murió en 1973 en la residencia presidencial durante el golpe de Estado.

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Matilde Urrutia
Memorias autobiográficas

Tranquilo amaneció ese día 11 de septiembre de 1973. Un chorro de luz alegre me golpeó el rostro cuando abrí las ventanas. Tranquilo venía el mar, tranquilo estaba el cielo, y un aire tranquilo mecía las flores del jardín. Me sentía animosa, le debo haber sonreído a la mañana llena de luz. Ningún mal presagio nos anunció el gran cataclismo de este día 11 de septiembre. Lo estábamos esperando con una ilusión muy grande. Era el señalado para fin a varios proyectos que se trabajaban hacía bastante tiempo. Ese día llegaría a la Isla Negra Sergio Insunza, nuestro abogado y gran amigo que en ese momento era ministro de Justicia de Salvador Allende. Llegaría con los estatutos de la Fundación Pablo Neruda, con el testamentos de Pablo y con los planos y la maqueta de la que sería la casa principal de la Fundación, en Punta Tralca. Todo estaba listo para la firma, que se haría ese día…

Como todos los días, estábamos alegres, conversando de los mil detalles para afrontar la jornada. Era muy temprano. Encendimos la radio para oír las noticias. Entonces todo cambió. Había noticias alarmantes, dadas en forma desordenada. De pronto, la voz de Salvador Allende. Pablo me mira con inmensa sorpresa: estábamos oyendo su discurso de despedida; sería la última vez que escucharíamos su voz.

“Esto es el final”, me dice Pablo con profundo desaliento. Yo protesto. “no es verdad, esto será otro trancazo, el pueblo no lo permitirá.”

Nada se aparece en mi recuerdo a esa hora que trato de evocar; mi exceso de vitalidad estaba reñido con la conformidad o la aceptación de hechos tan contrarios a todas mis esperanzas y deseos. De repente enmudezco, algo me llama poderosamente la atención, Pablo reacciona en forma extraña para mi, distinta a la del hombre batallador y fuerte que conozco. En su actitud, en sus ojos, hay un brillo vacío, inconscientemente desesperado. Para hacer algo pido el desayuno, pero es difícil distraerlo cambia febrilmente de radio, está oyendo al mismo tiempo Santiago y las noticias del extranjero. Fue así como supimos más tarde por una radio de Mendoza, la muerte de Salvador Allende. Fue asesinado en La Moneda, que había sido incendiada, comunicaban las radios extranjeras. En Santiago se demoraron horas en informar al pueblo de la muerte de su presidente.

Estamos solos con este inmenso dolor. Seguimos oyendo las noticias: nadie puede salir de su casa, quien desobedezca morirá. Son los primeros bandos.

Chile entero está preso en su casa. Yo tengo la loca esperanza de que muy pronto nos dirán que el movimiento subversivo ha sido sofocado, pero estoy equivocada y, como siempre Pablo, con esa intuición profética que comprobé tantas veces, tenía razón. Esto era el fin. Todo este júbilo del pueblo, esta esperanza de una vida con igualdad, con justicia, se va desvaneciendo….

…Estamos aquí, solos, sintiendo toda la amargura del mundo. Salvador Allende asesinado, La moneda incendiada, muy pronto por televisión veríamos las llamas, el humo, la destrucción, y nos preguntábamos entonces: ¿Dónde estaban estos chilenos capaces de hacer todo esto? ¿Dónde estaban, que nosotros no sabíamos de su existencia?

Por televisión vimos el asalto a la Casa de los Presidentes de Tomás Moro; veíamos salir a la gente sacando canastos con ropas que desbordaban, algunas prendas caían. ¿Era posible todo esto?…

…Salí a la calle. Caminé bastante. Después tomé un taxi y me dirigí al cementerio. Pasando Mapocho, divisé gran cantidad de gente que estaba en actitud de espera. Hice que el coche se detuviera, quería saber qué esperaban. Eran muchos, tenían la angustia reflejada en el rostro. Me bajé y le hablé a la primera mujer que vi. Me miraron unos ojos rojos de haber llorado mucho. “Es mi marido señora, ya es un cadáver y no me lo quieren entregar. Lo mataron hace dos días. Yo lo vi, señora, yo lo vi. Nunca hizo nada malo, era tan bueno. Pero yo no me muevo de aquí hasta que no me lo entreguen.” “Yo tampoco me moveré” dice otra, y otra. Hay una anciana que nos mira, acercándose, nos dice: “Este es mi nieto, me lo mataron en la esquina de la casa y lo trajeron aquí. Yo quiero enterrarlo.” Los miro a todos, son cientos los que están ahí esperando reconocer a sus muertos. ¡Pobre pueblo! Y pensar que lo que estoy viendo yo es una mínima parte de lo que se está sufriendo, por el solo delito de querer un poco de igualdad…

…- Comenzaron a entregar cadáveres en el Instituto Médico Legal. Dicen que había tantos que ya no cabían. En la noche después del toque de queda, llegaban en camiones llenos, los sacaban de Mapocho y los recogían en las calles. En estos días lo deudos han hecho colas de cuadras y cuadras recogiendo muertos…

Fragmentos del libro
Urrutia, Matilde
2002 Mi vida junto a Pablo Neruda, Buenos Aires, Seix Barral.

Matilde Urrutia (1912-1985)
murrNació en la provincia chilena y estudio música: canto y guitarra. En 1946 conoció al poeta Pablo Neruda y fue su compañera durante muchos años hasta su muerte. Unos días después del golpe de Estado en Chile murió Pablo Neruda y ella comienza el relato de sus memorias con la sublevación de las fuerzas armadas.

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Fuente: http://redescolar.ilce.edu.mx/redescolar/act_permanentes/historia/html/11_sep_73/golpe.htm

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comentarios
  1. salvador dice:

    EL ULTIMO GRAN HEROE DE CHILE

    Un hombre que entrego su vida entera a chile
    Un hombre que salvó a chile del comunismo fascista
    Un hombre que salvó a chile de una guerra civil
    Un hombre que salvó a chile de la más grande pobreza de Latinoamérica
    Un hombre que sacrificó a su familia por chile
    Un hombre que después de muerto, sigue sacrificado
    Un hombre que entregó a chile en forma limpia y democrática
    Un hombre que entregó a chile con la mejor proyección económica de la región
    Un hombre que salvó a chile de una guerra con algunos de nuestros países vecinos
    Un hombre que hizo nuevamente de chile una gran nación
    Un hombre que murió como un gran soldado, cumpliendo son su deber
    Un hombre que no fue cobarde, pues no se suicidó ante el acoso político
    Un hombre que dio la cara hasta el final de sus días.
    Sin siquiera nombrarlo TÚ ya sabes quién es.
    Aunque los políticos de turno lo odian, NUNCA , podrán borrar lo que este general dio por CHILE

    VIVA A. PINOCHET.

    • ANGEL dice:

      MALDITO FASCISTA CONCHA ETU MADRE. PIENSA SÓLO EN LA TRANSFORMACIÓN SOCIAL QUE PUDO IMPULSAR CHILE PARA EL AMÉRICA Y EL MUNDO Y UN GRUPO DE HIJOS DE PUTAS COMO TÚ VOLCARON ESO SÓLO POR AMBICIÓN.
      MIL VECES… MALDITOS FASCISTA DE MIERDA!!!

  2. kary dice:

    ¡esto no es una crónica! es una cronología que incluye elementos complementarios como la entrevista. aguas con eso!

  3. luis cavieres dice:

    me dan pena .chilenos matando chilenos . cumpli mi serviso militar en la dictadura. escuche como ellos se sentian heroes por lo que hicieron. ahi me di cuenta que para ser militar no hay que tener mucha inteligencia.nuestras guerras siempre han sido para defender intereses ajenos primero a los ingleses y luego a los americanos. heroes son los martires de la escuela santa maria. las victimas del golpe.cobardes son los que ocultan la verdad. y como empese este comentario me dan pena nuestros nombres cobardes soldados

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