PROYECTO EDUCATIVO

Publicado: septiembre 11, 2009 de cronicadesociales en Información Nacional
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INTRODUCCIÓN.

Antorcha  Magisterial, un movimiento joven y en pleno crecimiento en el seno del  magisterio mexicano, preocupada por la crisis del Sistema Educativo Nacional (que se ha vuelto crónica y que todo mundo reconoce) y percibiendo como una de sus causas orgánicas, de carácter estructural, el total descontrol y falta de coordinación entre los factores fundamentales que lo conforman, ha decidido participar en el debate nacional que se ha abierto con motivo y en torno a la llamada “Alianza Nacional por la Calidad de la Educación” dando a conocer su propio punto de vista y, derivada del mismo, la propuesta que, a su juicio, puede combatir con más eficacia y arrancar de raíz las graves deficiencias que, según evaluaciones periódicas hechas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y convalidadas por el gobierno mexicano, nos mantienen en el último lugar entre los países miembros de dicho organismo, en cuanto a calidad educativa se refiere. Creemos conveniente aclarar que nuestra propuesta no ha surgido de la noche a la mañana ni es la ocurrencia personal de nadie; se trata de un proyecto que, como movimiento, hemos venido armando, puliendo, enriqueciendo, impulsando y proponiendo prácticamente desde nuestro nacimiento mismo como movimiento magisterial. Por tanto, en él han participado, con sus inquietudes propias, con sus conocimientos teóricos y, sobre todo, con la rica experiencia atesorada en una vida entregada a la enseñanza, muchos maestros cuyo denominador común es la preocupación genuina y desinteresada por la alta calidad profesional de las nuevas generaciones de mexicanos, que se enfrentarán a un mundo mucho más demandante y competitivo que el que nos tocó vivir a las generaciones que les antecedimos. Por ello, no creemos incurrir en falta de modestia si afirmamos que, desde  nuestro punto de vista al menos, el presente documento ubica correctamente las causas profundas de la crisis y acierta en las medidas que propone para mejorar, rápida y eficazmente, el actual estado de cosas.

Creemos, además, que éste es el momento oportuno para dar a conocer al magisterio del país nuestra propuesta, ya que, dado el interés que deja traslucir el gobierno del país en materia tan importante, a través de la citada Alianza por la Calidad de la Educación, es razonable esperar que nuestra iniciativa encuentre terreno abonado sobre todo en el seno de la masa magisterial, y que, con la unidad y esfuerzo de la mayoría, logremos que se adopten y pongan en práctica, cuando menos, las políticas medulares de lo que hoy ponemos a consideración de todos los interesados en el tema.

Es con fundamento en estas breves consideraciones que hemos decidido hacer público nuestro planteamiento en la forma de un MANIFIESTO A LA NACIÓN. En él,  además de la parte estrictamente propositiva, intentamos también poner de manifiesto todo lo que, a nuestro juicio, son deficiencias y errores, intencionados o no, del documento que sirve de base de la “Alianza por la Calidad de la Educación”, mismo documento que se intenta convertir en rector único y excluyente de la nueva política educativa impulsada por el Estado. Finalmente, invitamos a los profesores, a los estudiantes, a los padres de familia y a la sociedad en general, a que se sumen con nosotros en el gran esfuerzo de construir una propuesta integral, profunda y realmente capaz de poner en pie a nuestro Sistema Educativo Nacional.

JUSTIFICACIÓN

Como todos sabemos, el simple anuncio oficial de la “Alianza por la Calidad de la Educación” ha generado un amplio movimiento de protesta del magisterio en varios puntos del país. Esto es perfectamente explicable si se tiene en cuenta que, ya en el mismo documento que le sirve de sustento, se bosqueja una política que a golpe de vista resulta superficial, limitada, y en varios casos, poco objetiva e incluso errónea y lesiva para los intereses del magisterio de base. Tal es el espíritu con que se abordan cuestiones tan importantes como los intereses económicos, sociales y profesionales de los maestros, o los recursos financieros para costear la educación pública en su conjunto. A estas alturas, todo mundo debería tener claro que no puede haber una transformación educativa seria, del tipo que sea, si no se apoya en principios y objetivos claros y precisos (mismos que se deben explicar a la sociedad sin falta, si en verdad se busca su asentimiento y su apoyo decidido), y si no se cuenta, además, con un magisterio entusiasta, preparado y comprometido con la causa y con los recursos pecuniarios suficientes para financiar una educación de calidad en todos los sentidos. Y, por lo que hace al magisterio, sobra decir que sólo se logrará su participación decidida, creativa y total, si se satisfacen, primero, sus necesidades básicas de subsistencia personal y familiar, los costos de una preparación suficiente y una actualización constante.

Conscientes de todo esto, lo primero que nos hemos propuesto en el presente documento es formular, con la mayor claridad que podamos, nuestras discrepancias y coincidencias con la propuesta oficial, argumentando unas y otras de modo que al posible lector no le queden dudas (o le queden pocas) sobre la racionalidad de las mismas y pueda, así, discernir si tenemos razón o no en lo que aquí expresamos; a continuación, pasamos a exponer, también con la mayor amplitud, profundidad y exactitud a nuestro alcance, los principios y objetivos de la propuesta nuestra, para luego enumerar y explicar brevemente los mecanismos y las medidas que proponemos para plasmar los primeros y alcanzar los segundos en un tiempo razonablemente breve. Comenzamos, pues, con la exposición de las fallas más serias que logramos detectar en el documento rector de la multicitada “Alianza por la Calidad de la Educación”.

I. La evidente insuficiencia de los recursos presupuestales destinados a subsanar las carencias más elementales del sistema educativo nacional. Dichas carencias, que todo mundo conoce y acepta, van desde la falta de espacios educativos adecuados y decorosos para la realización de la labor educativa, pasando por una aguda carencia de infraestructura material básica en general, por la ausencia casi total de infraestructura material auxiliar y  llegando, final y sumariamente, hasta la nula atención a la preparación, actualización y solución real a las necesidades vitales del maestro y su familia. El estado actual de clarísimo abandono de esos y otros rubros que no detallamos por ahorro de tiempo, no sólo es causa innegable y fundamental de la pésima calidad de la enseñanza impartida por el Estado, sino también de otro fenómeno cuya importancia no debe desdeñarse: el avance espectacular de la educación privada a expensas de la educación pública, que pierde terreno cada día como consecuencia del desprestigio en que ha caído en la opinión de los padres de familia. Pues bien, la evidente insuficiencia de los recursos que contempla el proyecto oficial, lejos de atacar a fondo esta cuestión, tiende a perpetuarla y a profundizarla contradiciendo flagrantemente sus declarados propósitos de mejorar la calidad educativa en el país. Se le abren así, de par en par, las puertas a la educación privada, convirtiendo de ese modo en un negocio el derecho constitucional del mexicano a la educación gratuita y laica.

II. La insuficiencia presupuestal señalada, no solamente viola flagrantemente el artículo 25 de la Ley General de Educación  (que es, además, recomendación expresa de la UNESCO) que ordena expresamente: asignar, cuando menos, el 8% del Producto Interno Bruto (PIB) a la educación pública; viola también, con iguales o peores efectos nocivos, el deber legal de destinar no menos del 1%  del mismo indicador económico a la investigación científica, actividad esencial no sólo para el crecimiento del país en todos los órdenes, sino también, y de modo preponderante, para brindar un sólido apoyo a la actividad educativa elevando y renovando siempre los contenidos programáticos de todas las asignaturas. Con el raquitismo económico que venimos señalando, no queda claro, de ningún modo, cómo se van a mejorar las condiciones materiales y el desempeño de las escuelas públicas, razón por la cual, si no se remedia, todo quedará en puros buenos propósitos, tal como  nos ha ocurrido con todas las “reformas educativas” del pasado.

III. Particularmente nebuloso e impreciso es el procedimiento que se seguirá para designar a las autoridades educativas a todos los niveles de la estructura. Y esto, además de lo conflictivo que ha sido siempre dados los innegables tintes políticos y los intereses personales (no siempre claros ni legítimos) en juego, resulta ahora singularmente preocupante por una razón nueva y adicional: Sabido es que la mejor manera de ahogar en la cuna cualquier proyecto con verdaderas intenciones renovadoras es, precisamente, poner su ejecución en manos de sus enemigos, es decir, de los representantes de las viejas inercias que se pretende desterrar con la reforma o, en el mejor de los casos, de gentes indiferentes y nada interesadas en el éxito de las nuevas políticas a desarrollar. Querer dar vida a un proyecto dinámico e innovador con el viejo aparato corrupto y burocratizado que es, en buena medida, responsable del desastre que se quiere curar, es una contradicción flagrante (dicho sea con el afán de evitar calificativos que encierren juicios de valor) que hará fracasar el experimento sin ningún género de duda. Si se piensa cambiar las cosas en serio, no hay más remedio que idear mecanismos de selección, también novedosos, de quienes se encargarán de intentar dicho cambio; mecanismos tales que garanticen, hasta donde es humanamente posible, que serán seleccionados los mejores hombres y mujeres de que dispone el país para tan delicada tarea. La cosa es más sencilla de formular que de hacer; pero no hay más remedio que intentarlo si realmente se quiere pasar de las palabras a los hechos.

IV. Particularmente peliagudo es el problema del SNTE, el gigantesco y poderoso sindicato que aglutina (todavía) a la mayoría del magisterio que se desempeña en el sector básico de la educación nacional. Sin embargo, todos sabemos que la injerencia del mismo en la tarea educativa de la nación difícilmente puede negarse o exagerarse siquiera; todos sabemos que su intervención ha sido y es decisiva no sólo en todo aquello que tiene que ver con las problemáticas gremiales de sus afiliados, sino, extralimitándose claramente en las funciones que legítimamente le corresponden, también en cuestiones tan ajenas a su naturaleza gremial como son las políticas de ubicación y promoción de los maestros en los centros de trabajo; en la formación, actualización, evaluación del desempeño profesional y reubicación del maestro según sus méritos y estudios acreditados; en el diseño de los programas y de los contenidos de toda la educación básica, que abarca desde el preescolar hasta la secundaria; en la asignación de las nuevas plazas que va creando el Estado a tenor con las necesidades del país y, finalmente y sólo a título de ejemplo, en la selección y ubicación de los funcionarios dentro de la estructura de la SEP. El país entero sabe que este tremendo poder e influencia del SNTE han sido empleados, no en beneficio de la educación nacional, sino del grupo de poder que lo controla y maneja como algo de su legítima propiedad; que sus enormes facultades metasindicales se han usado para mantener un control férreo sobre sus agremiados mediante premios y castigos repartidos a discreción por la cúpula sindical, y que esto es lo que ha permitido que este aparato de control haya podido vivir tantos años con una ausencia total de democracia en sus filas, sin que la base magisterial haya hecho nunca más que tímidos intentos de rebelión. Tal estado de cosas explica, a su vez, que en los puestos de responsabilidad de la educación nacional, desde la dirección de la escuelita más apartada hasta los más altos cargos del aparato administrativo de la educación nacional, no se hallen casi nunca los elementos más limpios, honestos y capacitados, los de mayor experiencia y con mejores resultados probados en la labor educativa, sino los elementos más obsecuentes y sumisos ante el grupo que domina el poder central del sindicato, sin que sea obstáculo el que su hoja de servicios no sea precisamente de las más presentables. Y cualquiera entiende cuáles pueden ser, y son de hecho, las consecuencias de este estado de cosas para la calidad educativa. Por eso, no es un ataque ni una calumnia, sino una inferencia elemental a partir de hechos perfectamente comprobables, decir que el SNTE, y más exactamente las cúpulas que lo han gobernado, son responsables, en muy buena medida, del desastre educativo en que nos encontramos. En consecuencia, no hay manera de eludir la conclusión: no puede hablarse de verdadera reforma educativa si entre los promotores (y seguramente futuros ejecutores) de la misma se encuentran, precisamente, quienes han sido causantes y beneficiarios directos del mal que se pretende erradicar. Sin embargo, eso es precisamente lo que sucede con la “Alianza por la Calidad de la Educación” y, por eso, lo señalamos como una incongruencia más de la propuesta oficial.

V. Sobre la base de lo dicho hasta aquí, sostenemos que, para lograr sus propósitos renovadores de la calidad educativa nacional, la “Alianza” debería estar constituida no por cinco, sino por once grandes apartados, a saber:

I. Alumnos

a. Plena cobertura educativa.

b. Garantizar homogeneidad en la calidad de la educación, lo cual implica, espacios educativos dignos y modernos.

c. Que al frente de cada cátedra, taller, laboratorio, campo demostrativo o experimental, y para cada una de las actividades complementarias de la formación humanista del educando, haya un profesional altamente capacitado.

d. Becas por un monto suficiente y/o servicio de internado.

e. A los alumnos con rendimiento escolar destacado, garantizarles la continuidad de los estudios por cuenta del Estado.

f. Que todos los educandos reciban, con valor curricular, formación cultural, cívica y deportiva.

g. Para fomentar el trabajo manual y la cooperación, proponemos la participación de todos los alumnos en acciones de mejoramiento, conservación y embellecimiento de sus escuelas y comunidades.

h. Respetar escrupulosamente el derecho de los alumnos a organizarse.

II. Trabajadores de la educación

a. Proponemos un programa de formación, capacitación, actualización y complementación de los conocimientos de los maestros en activo, incluidos cursos de Filosofía, Psicología, Pedagogía y Economía Política.

b. Que la formación de los maestros sea responsabilidad del sistema normalista mexicano, basado en su refundación.

c. Empatar la producción de maestros con las  necesidades reales del país.

d. Contar con personal de apoyo y asistencia a la educación correctamente capacitado y, por tanto, bien remunerado.

III. Planes y programas

a. Reforzar la enseñanza de las ciencias exactas, en particular Física, Química, Matemáticas y Biología.

b. Fortalecer la enseñanza del español, ya que la lengua nacional es un instrumento indispensable para la comunicación humana y para la comprensión exacta y profunda del material de estudio en general.

c. Incorporar al currículum básico la asignatura de Desarrollo de las Habilidades del Pensamiento.

d. Consideramos indispensable no sólo mantener, sino reforzar enérgicamente la enseñanza de la Historia (patria y universal).

e. Reforzar el estudio crítico de las literaturas mexicana y universal.

f. Revaloración del trabajo manual como una herramienta indispensable para el mejor aprovechamiento de toda la actividad educativa.

IV. Evaluación

a. Que la evaluación de la calidad académica del maestro sea parte del mismo programa de formación docente, y no un examen adicional ideado como filtro para encubrir el desempleo que origina la insuficiencia de los recursos destinados a la educación.

b. El Estado deberá garantizarle al maestro la oportunidad de subsanar sus deficiencias.

V. Carrera Magisterial

a. Revisión a fondo de la relación costo-beneficio del programa.

b. Que se suprima como requisito el tiempo de permanencia exigido en los lineamientos vigentes.

c. Que se brinde información integral sobre cuestiones tales como techo financiero, asignación de puntajes, aportaciones de los gobiernos federal y estatal.

VI. Infraestructura escolar

a. Crearla donde no exista y completar, rehabilitar y mejorar permanentemente la existente.

b. Garantizar siempre instalaciones dignas, limpias, higiénicas.

VII. Autoridades Educativas

a. Que las autoridades educativas procuren un desempeño profesional recto y eficiente, así como una probada sensibilidad ante los problemas sociales y políticos de su entorno.

b. Diseñar y poner en práctica un riguroso y confiable mecanismo de evaluación permanente y sistemática de los resultados del trabajo que realizan los funcionarios de la educación, con la finalidad de ratificarlos, ascenderlos o removerlos de su cargo.

VIII. Padres de Familia

a. Que se actualice la normatividad que rige la relación escuela-padres, intensificando su participación en la tarea de mejorar la calidad educativa.

b. Creación de talleres para los padres de familia en los cuales se impartan orientación teórica y práctica sobre cómo contribuir en la  formación integral de sus hijos y en la discusión y solución de los problemas de su propia comunidad.

IX. Salarios y estímulos

a. Diseñar una política salarial y de prestaciones que resuelva de raíz las necesidades básicas del maestro tales como vivienda, salud, alimentación, educación, transporte y recreación.

b. Cualquier incremento salarial futuro debe quedar sujeto a los resultados del docente en su  desempeño profesional.

c. Aprobación de un “bono de retiro” cuyo monto debe ser equivalente al producto de multiplicar el sueldo base por los años de servicio del trabajador.

X. Seguridad social

a. Que al cumplir las mujeres 28 años de servicio y 30 los hombres, pueda acceder a su pensión por jubilación.

b. Que al jubilarse el docente se le respete su percepción salarial vigente.

c. Que los préstamos ISSSTE se otorguen de manera rápida, sin tanta burocracia, sin privilegios para nadie y sin condicionamientos de cualquier tipo y sin necesidad de ningún intermediario o coyote.

XI. Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación

a. Poner freno legal a la “alianza” entre gobierno y sindicato, estableciendo sanciones rigurosas para las transgresiones que puedan darse en la práctica.

b. Suprimir la cláusula contractual que “reconoce” al SNTE como el único titular legítimo de las relaciones laborales entre los trabajadores de la educación y el Estado.

Es nuestra convicción que lo aquí propuesto ni es todo lo que debe corregirse, mejorarse y modernizarse, ni, en caso de conseguirse, el remedio infalible y automático contra los males que aquejan al sistema educativo nacional. Pero también estamos convencidos que no hay obra humana perfecta y que, aun así, vale la pena comenzar a andar un camino que vaya en la dirección correcta por largo que sea. Confiamos en que el tiempo, los fracasos que experimentemos y la crítica sana junto con las aportaciones valiosas y sabias de los maestros mexicanos, nos irán ayudando a mejorar nuestro proyecto, ajustándolo cada día más a las verdaderas necesidades de una auténtica calidad educativa que el país demanda. No aspiramos a más; y si lo logramos, nos daremos por satisfechos y mejor pagados de lo que quizá merezcamos.

ATENTAMENTE

COMITÉ PROVISIONAL DE ANTORCHA MAGISTERIAL

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comentarios
  1. arturo dice:

    Carta dirigida al 60% de los aspirantes a maestros reprobados
    Por: Carlos Alazraki

    Estimados maestros:
    Ya estoy empezando a entender el porqué de las cosas que nos están pasando en nuestro querido México.
    Ahora sí estoy entendiendo el porqué de los atrasos de nuestros niños.
    Ya entendí el porqué países más fregados que nosotros están mucho mejor que nosotros en materia educativa.
    Ya entendí el porqué de tanta delincuencia juvenil.
    Ya entendí por qué tenemos a tantos salvajes manejando por esta ciudad.
    Ya entendí el porqué de tantos policías corruptos.
    Entendí por qué tanta drogadicción entre nuestros jóvenes.
    Es más, hasta por qué somos tan bultos en las Olimpiadas.
    ¡Claro!, ahora sí está más claro el porqué de lo mucho de lo que nos está pasando, ¡¡¡¡¡¡Se los debemos a ustedes!!!!!!
    ¿Cómo es posible que de 71,000 aspirantes a una plaza en el servicio docente, 2 de cada 3 candidatos reprobaran?
    ¿Cómo es posible que de 53,406 aspirantes que salieron graduados de las escuelas Normales, solamente 3 de cada 10 solicitantes aprobaron su examen para una plaza?
    Y para el colmo de los colmos:
    ¿Cómo es posible que de los 17,648 maestros activos —sin plaza— solamente 7,150 aprobaron?
    Y que además —como premio— ninguno de los 17,648 maestros activos… ¡¡¡¡¡¡haya perdido su trabajo!!!!!!
    Y todavía quieren heredar y vender su plaza, negandole a Recien Egresados y gente capacitada una oportunidad, si bien trabajarón por años, tambien por años se les PAGO su salario la mayoría de sus veces INMERECIDAMENTE
    son unos desvergonzados
    O sea maestros, burros o no, seguirán dándole clases a nuestros hijos…
    Este es el panorama…
    Maestros reprobados, dándole clases a nuestros hijos… ¡Qué horror!
    Y luego nos preguntamos el porqué estamos como estamos…
    Ahí está la respuesta:
    Nuestros niños no están preparados…
    Nuestros niños entran muy mal preparados a las secundarias.
    Todo gracias a ustedes.
    Pero esto no les importa, ¿verdad?
    ¡Por supuesto que no!
    Es mucho mejor marchar por las calles del país que educarlos bien.
    Es mejor bloquear carreteras, no permitir que la gente abra sus comercios y ponerse en huelga sin importar el tiempo que los niños se queden sin escuela, que prepararlos mejor.
    Tienen razón…
    Es mejor bloquear carreteras para exigir un aumento de sueldo que no merecen.
    Es mejor tener una lideresa vitalicia que se la pase grillando todos los días, que abrir a la democracia a su sindicato.
    Es mejor que los 2 sindicatos de maestros sigan peleándose entre sí que analizar de cómo mejorar el nivel de la educación.
    Maestros reprobados:
    Tengo pavor por el futuro de México, si es que ustedes van a seguir dando clases.
    Tengo pavor que un país tan maravilloso como el nuestro, sea desplazado por países más disciplinados y conscientes que nosotros.
    Tengo pavor que —como en las Olimpiadas— México sume fracaso tras fracaso en la competencia mundial.
    Y todo porque no hay una buena educación.
    Ni física ni mental.
    Es aberrante que ustedes, bola de fracasados, pretendan enseñarles a nuestros hijos como triunfar.
    México no los merece.
    Sean conscientes de lo que ustedes significan para nuestros hijos y prepárense mejor.
    Con todos los recursos que tenemos, con toda la información disponible de que disponemos, no es normal que hayan reprobado.
    Pero en fin…
    No es culpa suya nada más…
    Es culpa de un sistema que ya se agotó hace 20 años y que el poder no sabe cómo cambiar.
    En fin, qué le vamos hacer…
    Este es otro triste capítulo de la odiada obra:
    ‘Por eso Estamos como Estamos’…

  2. Los invitamos e visitar la pagina http://www.antorchacampesina.org.mx
    en la seccion Antorcha Magisterial.

    Un saludo a todos.

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