LA ASAMBLEA AMBIENTAL
Jorge Regalado *
“…serán aquellos colectivos y sujetos capaces de neutralizar el control que ejercen los planes sociales, los que vayan a protagonizar las nuevas, necesarias e imprescindibles oleadas de protesta, porque, bien sabemos, la crisis no tiene salidas económicas sino políticas. Una política desde abajo, enraizada en las periferias urbanas y rurales; una política diferente, no institucional, asamblearia, tumultuosa, incierta”.
Raúl Zibechi, La Jornada, 22.05.09
A veces de forma evidente, estallando en las calles y plazas, pero generalmente utilizando formas distintas a las formas establecidas y reconocidas de protestar, crecen por todos los rumbos del país las resistencias sociales a los destrozos y despojos que en todos los ámbitos de la vida de la gente está haciendo el capital en su desenfrenado e inmoral desarrollo. Por ello en todas partes la gente protesta aunque la mayoría lo hace calladamente. La gente comenta, se junta para discutir; la gente observa, ve a la clase política como hace las cosas y sufre los efectos de sus decisiones y omisiones. Entonces agudiza los sentidos como si estuviera esperando el momento adecuado para hacer algo grande. La gente resiste. Contra lo que se supone, no se queda quieta. Aunque así parezca no es desinteresada y mucho menos apática. Lo que pasa es que los llamados y las convocatorias que le hace la clase política gobernante les convencen cada día menos. Existe, entonces, una gran diferencia entre ser apático y no hacer lo que ellos quieren que sigan haciendo.
Así, por ejemplo, hacer política alejado de las luchas por el poder; apartados de los partidos políticos y de las ONG´s; hacer política teniendo como objetivo central la solución de los problemas de la gente; crear organización social autónoma y generar procesos auto emancipatorios; generar procesos sociales de resistencia que permitan sobrevivir al capitalismo es, desde una perspectiva NO liberal, quizá la mayor y mejor forma de hacer política. Esta manera de intervenir en la vida pública es con mucho un mejor esfuerzo por reivindicar el significado profundo del hacer política con un sentido social real. Desde luego estas formas de actuación política se alejan del canon democrático liberal de participación, y entonces, se dice que eso significa alejarse de la política de forma por demás irresponsable.
Y en este proceso de reacciones y luchas anticapitalista, desde luego, hay prioridades sobre el qué hacer. Y así, dado que el Estado excluye y abandona a su suerte a la gente, ésta lo primero que hace es buscar y encontrar la manera de sobrevivir y de encontrar mejor condiciones de vida. Cada vez importan menos la vías, lo que se busca es resistir a los efectos destructivos y letales del capitalismo. En este sentido, a diario hacen cosas que son o pueden parecer pequeñas, incluso insignificantes. Más insignificantes, dirían los politólogos institucionales, porque dichas protestas o resistencias no están inscritas en la política GRANDE, es decir, en la que se hace en torno a la disputa del poder, en torno a las decisiones que toman los poderosos y ejecutan obedientemente, entre otros, los partidos políticos.




Vía CIN
Carolina S. Romero

