
Foto: Marco A. Vargas
Natalia Barragán/Publico/04-05-09
Tras el miedo y en algunos casos pánico, la indiferencia y el escepticismo comienzan a apoderarse de los tapatíos, que ven como innecesarias las medidas preventivas para evitar contagiarse de influenza humana, y las ignoran olímpicamente. Así se pudo apreciar este domingo en los multitudinarios tianguis callejeros de El Baratillo y Santa Tere.
Tanto los comerciantes como los visitantes no creen que la influenza realmente exista o haya un peligro real de contagio. Al fin y al cabo el gobierno de Jalisco asegura que aquí no hay ningún caso, recuerdan. Así, pese a la cantidad de personas presentes, que se contabilizan por miles, son escasas las que usan cubreboca, que sólo se aprecian en cantidad significativa entre los vendedores de comida. Y no importa quién tocó antes la película, los tenis o la ropa, siguen pasando de mano en mano como si nada. Aquí la gente estornuda o escupe en el asfalto y nadie se inmuta.
La influenza está presente pero más bien en calidad de rumor, pues son muchos los que circulan sobre la epidemia por los pasillos de dos de los mercados ambulantes de mayor convocatoria en la ciudad. Los hay de conspiración, que aseguran que es una confabulación de los gobiernos del mundo para tapar la crisis económica; o que es un invento de Estados Unidos para vender la vacuna. Los hay con tintes políticos que la convierten en un “movida” del gobierno del PAN porque saben que van a perder las próximas elecciones; o para distraer la atención de la aprobación de la llamada Ley de narcomenudeo. Y uno que otro más local que afirma que sí hay infectados en Jalisco, pero los ocultan por imagen. Son muchos y variados pero en algo sí concuerdan: el gobierno miente de una u otra forma.
También su respuesta es similar: hacer caso omiso a las recomendaciones para evitar contagios.
“No creo que haya nada. Eso de la enfermedad es puro cuento, ya hasta los cubreboca son negocio. Es un invento y la gente se lo cree”, comentó Omar Solórzano, un visitante de El Baratillo, quien agregó que no le preocupaba contagiarse, como lo demostró al no utilizar el tapaboca pese a verse rodeado por cientos, tal vez miles de sus congéneres.
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