Armando Martinez Moya/ 15 Nov 08
No obstante que en nuestro estado aún sigue prevaleciendo una configuración segmentada de un conservadurismo perverso, herencia histórica y presencia de una derecha aldeana y dogmática que se entronizó en Jalisco desde principios del siglo XX y que desde entonces ha deambulado por el poder con diferentes rostros y posiciones, la sociedad tapatía he venido resintiendo, a contracorriente, una serie de cambios importantes, evidenciado con la irrupción de un prometedor ambiente participativo, la presencia de una prensa que ha abierto resquicios para el cuestionamiento público del régimen, el registro de voces críticas antes consideradas inexistentes; la conformación de agrupaciones civiles tapatías que se involucran en la defensa del ambiente, de los inmigrantes; vigilantes de las endebles conquistas apenas vigentes en nuestro país: como la lucha contra la impunidad, contra el sida, por la autonomía sindical, por una ciudad más humana, contra los especuladores inmobiliarios, por las mujeres, por los jóvenes, por los movimientos en defensa del voto, etcétera.
Ahora que vemos todo esto como algo que intenta formar parte del paisaje político tapatío, arraigándose tímida pero paulatinamente en nuestra circunstancia cotidiana, entonces; es entonces cuando nos preguntamos como se gestó en el tiempo esta posibilidad de un cambio que sigue siendo esperanza e instrumento de la lucha democrática. Desde esta perspectiva es justo entonces ahora preguntarse quienes fraguaron un hálito de voluntad; quienes dedicaron su vida para que Jalisco y México pudiera irse encaminando a una sociedad sustentada en la democracia y la justicia social.
La presencia de ese clima de búsqueda, de esa tendencia social encaminada a influir en la vida y la sociedad jalisciense, permite entender el sentido y la importancia de quienes desarrollaron una lucha histórica en condiciones drásticamente diferentes, difíciles en otrs tiempos, conformada por una estirpe de un hombres y mujeres que a contracorriente buscaron –como diría Rimbaud-: cambiar la vida.
Lucha que fue legando la estela de un largo batallar por la justicia y que con el tiempo ha rendido los frutos en la cristalización de libertades que son aún cabezas de playa e intentan apenas irrumpir esforzadamente y no sin grandes obstáculos en nuestra vida política contemporánea. (more…)



